Análisis

Análisis de Sonic Lost World para Wii U

Por Gustavo Acero
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Sonic protagoniza en Wii U su juego más variado, completo y desafiante en años, aunque no se le caen los anillos por seguir los pasos de su antaño archienemigo Mario para recordar cómo se hace un buen plataformas.

Sonic pasará a la historia como el Lance Armstrong de los videojuegos: en los años 90 era imparable, en los 2000 levantó sospechas de dopaje por su exceso de hiperactividad, y en 2013 reconoció sus errores ante el mundo. En este caso, la prueba de su arrepentimiento es Sonic Lost World, uno de los títulos más ambiciosos de la saga desde la era MegaDrive, donde disfrutamos de las plataformas más frenéticas que habían pasado por nuestras teles mientras rebotábamos sobre muelles y recorríamos loopings a la velocidad del azul.

Pero desde que el muy puerco(espín) saltó al mundo 3D empezó a sembrar el Chaos y a perder anillos cual Sauron en sus peores tiempos, hasta que hace dos años recuperó el color con Sonic Colors y retrocedió a las 2D de toda la vida con Sonic The Hedgehog 4. El resultado de Sonic Lost World es la combinación de esos chispazos de esperanza elevada a los cielos de Héxagon.

En su enésimo intento por cargarse a Sonic y dominar el mundo, el Dr. Eggman se ha rodeado de Los Mortíferos Seis, un grupo de monstruos formado por el lagarto Zazz, el zampabollos Zomom, el anciano sabelotodo Master Zik, la provocativa Zeena, un emo llamado Zor, y el jefe de todos ellos, el malvado demonio Zavok. Sin embargo, todos se acaban rebelando contra Eggman y a nuestro héroe no le queda otra que aliarse con él para aniquilarlos. De entrada, el diseño de estos monstruos desentona con el de Sonic y familia, pero cuando Zavok abre la boca, su doblaje al castellano sí que nos resulta familiar, pues su voz no es otra que la de Puzle, el villano de la saga Saw (interpretado por Miguel Ángel Jenner), que nos regala perlas como "Se acabó el juego, Sonic..." Después del vídeo de introducción, empieza la acción plataformera y descubrimos a un Sonic más ágil que nunca.



Erizo Auditore

Sonic no es tan rápido como antes, lo que beneficia a la precisión en los saltos junto a una nueva gama de movimientos de parkour que requieren de nuestra máxima habilidad: desde saltos de fe como el que veis aquí hasta trepar paredes, colgarnos de cualquier plataforma o ejecutar ataques teledirigidos mediante un sistema de fijación automática bastante mejorado. El problema viene con la imprecisión general del control y los fallos de cámara, que transmiten cierta sensación de aleatoriedad. La curva de dificultad presenta saltos tan bruscos que se hace necesario echarle muchas horas para llegar a dominarlo, y aún así sigue habiendo momentos de frustración. Esto, unido a la escasez de vidas, hace que Sonic Lost World sea uno de los plataformas más difíciles de Wii U. De hecho, su calificación +10 en EEUU no es por tacos que se profieren en el juego, sino por los que soltamos nosotros.

Conscientes de ello, los chicos del Sonic Team han incluido unas cápsulas de ayuda a modo de superguía (como las de Mario) que nos permiten librarnso de las secciones más difíciles. Lo malo es que tras varios intentos fallidos, suelen aparecer en puntos donde nos es muy difícil esquivarlas, cuando lo que realmente queremos es saciar nuestro orgullo hardcore y pasárnoslo sin trampas. Y no es esta la única ayuda que recibimos, ya que vuelven los Wisps de Sonic Colors, tres poderes antiguos más otros tres inéditos que aportan frescura al desarrollo, aunque el uso de algunos de ellos, como el asteroide o la corchea musical, resulte bastante prescindible. En cambio, el que más mola es el taladro, que controlamos a dedo en la táctil y su uso sí es necesario para avanzar en determinadas fases.


Destaca por tanto la variedad de situaciones y mecánicas desde el principio, diseñadas para no caer en la monotonía ni un segundo y potenciar la rejugabilidad al máximo, aunque las fases de bonus podrían haber sido más dispares entre sí. Los niveles 2D son un acierto de diseño y equilibrio con respecto a las fases 3D, ya que ofrecen el toque nostálgico sin desdeñar el dinamismo de lo moderno a través de cambios de ángulo e ideas diferentes, aunque ninguna revolucionaria.

Un asunto de gravedad

El dilema viene cuando nos topamos con secciones de esferas ingrávidas, y nuestra cultura nintendera nos empieza a jugar malas pasadas: de repente empezamos a ver referencias por todas partes: Trifuerzas en el suelo de Desert Fields, vagonetas de Donkey Kong en los niveles de velocidad, los saltos de Sonic Muelle en las fases de nubes, un mapamundi a lo 3D Land, la sucesión de ambientes fiel a los plataformas de Mario (pradera, desierto, playa, hielo, jungla, cielo, lava), una batalla final llena de paralelismos con el último New Super Mario Bros 2... En fin, aunque la inspiración favorece a la cantidad de situaciones del juego, parece faltarle encontrar una personalidad más propia e independiente.

Afortunadamente, a Sonic le queda inventiva suficiente para compensar esta falta de originalidad con ideas propias como la inclusión de fases de pinball en un nivel inspirado en el casino de Sonic The Hedgehog, o las fases del mundo especial; lástima que estén escondidas en el tramo final del juego.

Gráficamente, es de lo mejor que se ha visto en Wii U, con escenarios ultra coloridos repletos de detalles, múltiples elementos en movimiento y fondos difuminados para crear sensación de profundidad. Por contra, la banda sonora dista mucho de estar a la altura de la saga. Si Sonic se caracterizaba por alcanzar la velocidad del sonido con temas rockeros y cañeros, aquí nos ofrece un recital insulso y repetitivo, con sólo un par de canciones destacables.

Opciones para rizar el e-rizo

Aunque Sonic Lost World prescinde del online, contiene suficientes opciones para alargar las diez horas aproximadas de la aventura principal, desde el intercambio de un total de 30 vehículos potenciadores (RC Gadgets) por Miiverse hasta el modo carrera para dos jugadores en carreras de velocidad o de anillos. Aunque son bastante divertidas, es el único momento del juego donde se aprecian ralentizaciones, aunque el mayor acierto es jugar a dos pantallas, uno en la tele y otro en el GamePad, una buena idea que esperamos se potencie en más juegos de aquí en adelante.





Sonic Lost World es por tanto un festival de influencias notálgicas y actuales que encantará a los fans de Sonic, aunque sus molestos defectos jugables impiden disfrutarlo al 100%. Si no queréis complicaros la vida, la versión de 3DS simplifica los controles y resulta más precisa que en Wii U, como podéis ver en nuestro análisis, aunque en Wii U disfrutaréis de una riqueza de escenarios y buenas ideas que por fin han puesto a Sonic en el lugar que le corresponde, aunque aún le quede camino por recorrer.

Valoración

Le ha costado, pero al fin ha recuperado el t(i)empo perdido. La solución no era otra que reducir la marcha y dejarse influenciar por los mejores, pero su impreciso control y rebelde cámara empañan la experiencia.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Visualmente sorprendente. La variedad de niveles y perfecto equilibrio entre mundos 3D y 2D.

Lo peor

Su involuntaria dificultad llega a desesperar. Los guiños a Mario Galaxy se convierten en tics.

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