Análisis

Análisis de Tiny Thief para iOS y Android

Por David Alonso Hernández
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El estudio español 5 Ants, con el apoyo de Rovio Stars, estrena Tiny Thief para plataformas iOS y Android, una sucesión de puzles 'point and click' repletos de humor y protagonizados por un pequeño ladrón.

Las aventuras 'point and click' han encontrado en los dispositivos móviles iOS y Android un ecosistema ideal para instaurarse. No es la primera vez que hablamos del buen momento que vive el género en App Store y Google Play, ya sea con adaptaciones táctiles de títulos clásicos, como Hollywood Monsters para iOS, o con aventuras totalmente nuevas, como el reciente Leisure Suit Larry Reloaded, el remake de la primera incursión en los videojuegos del genial Larry Laffer.

Uno de los últimos juegos en llegar a esta avalancha de aventuras gráficas de nueva hornada es Tiny Thief, desarrollado por el estudio español 5 Ants, y publicado por Rovio Stars, la filial de la marca de Angry Birds que se encarga de distribuir bajo su sello títulos de terceros.

Apoyado en un apartado técnico muy simpático y que derrocha humor por los cuatro costados, Tiny Thief para iOS y Android recupera las mecánicas point and click para proponernos una sucesión de puzles totalmente visuales (apenas hay diálogos) y en los que debemos ayudar a un pequeño ladrón a hacer de su mundo medieval un lugar más justo, ya que siempre debemos sisar a los más abusones del reino. Veamos cómo reparte justicia este escurridizo ladronzuelo.

Jugando al descuido en un mundo medieval

A lo largo de sus 30 niveles, repartidos en 5 mundos diferentes, la mecánica de los puzles de Tiny Thief siempre es la misma: interactuar con los diferentes objetos de los escenarios para cumplir con los objetivos que nos marcan al principio, de los que siempre hay uno principal y otros dos secundarios, que marcan nuestra puntuación en forma del habitual sistema de 3 estrellas.

El objetivo principal y cuyo cumplimiento nos da acceso al siguiente nivel es, casi siempre, robar un objeto concreto y avanzar hacia la salida sin ser descubiertos por los nobles, guardias o cocineros que siempre efectúan un patrón de movimiento establecido, por lo que el uso de nuestro ingenio y del sigilo marcan todo el desarrollo.

En un primer momento la lógica de los puzles es bastante sencilla y nos insta a, por ejemplo, escondernos dentro de un barril hasta que un vigilante pase de largo, a encontrar la manera de coger una llave para abrir una celda o a cortar una cuerda para hacer que un guardia caiga de una plataforma, acciones que se realizan de forma muy sencilla con tan solo tocar en los puntos clave de la pantalla.

Poco a poco, y conforme vamos avanzando, la dificultad de los retos crece exponencialmente y, en las fases más avanzadas, nos tenemos que devanar los sesos para descubrir con qué objeto o personaje interactuar en cada momento, sensación que se potenciada por la falta total de lógica de algunas acciones que, siempre en clave de humor, nos proponen hacer cosas como atar un globo a un conejo para que flote hasta otro punto del escenario.

Un línea similar siguen los objetivos secundarios, que en su mayoría consisten en hallar una serie de objetos que se encuentran escondidos o que desvelamos al realizar alguna acción en particular, y que nos obligan a dejarnos los ojos explorando y tocando cada elemento de los escenarios, ya que casi nunca sabemos qué es lo que puede pasar al apoyar el dedo sobre esa ventana entreabierta o al levantar esa gallina que está ahí tan tranquila, como si con ella no fuera la cosa.

Gracias a una acertada combinación de variantes y situaciones, los puzles de Tiny Thief –pese a no ser excesivamente complicados- sí que suponen un reto a nuestro ingenio y habilidad, y sustentados por un bien tirado sentido del humor, consiguen meternos de lleno en su mecánica desde el principio, algo a lo que contribuye enormemente su atractivo apartado gráfico de estilo 'cartoon'.

Con un diseño que derrocha simpatía a raudales, los escenarios y personajes que encontramos en Tiny Thief son el marco perfecto para poner en pantalla todo tipo de descabelladas situaciones: desde provocar  la persecución de un oso de circo a un bufón hasta a meternos, de forma sigilosa, en la cama de una oronda noble, a la que tenemos que asustar para que, al saltar en el colchón, nos catapulte hacia la zona superior de la pantalla.

Desde luego, se puede decir que 5 Ants ha hecho un trabajo excelente a la hora de integrar sus puzles, que son exclusivamente visuales, en un entorno de lo más cuidado y que resulta una delicia por la simpatía de todos los diseños, algo que –en contrapartida- también emite cierta sensación de desaprovechamiento debido a la escasa duración de la aventura.

Y es que el mayor problema de Tiny Thief es la brevedad de su experiencia. Los 30 niveles, de los cuales 5 sirven de tutorial, se quedan bastante cortos y, si nos quedamos demasiado tiempo atascados en alguno de sus puzles, es posible acabar el juego en pocas horas. Por suerte, esta reducida duración se ve compensada, en parte, por la búsqueda de todos los objetivos secundarios, que nos entretiene más tiempo, y por los 2,69€ que cuesta, un precio más que razonable para todo lo que ofrece.  

Valoración

La variedad de sus puzles 'point and click' y la simpatía de sus situaciones son las mejores bazas de Tiny Thief, un título que resulta tan divertido como breve.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El sentido del humor, el diseño de los puzles y la sencilla mecánica hacen que sea muy divertido.

Lo peor

Se echa en falta un poco más de variedad en los objetivos secundarios y, sobre todo, más niveles.

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