Análisis

Crítica de Indiana Jones y la última cruzada - Especial cine de los 80

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA: Indiana Jones y la última cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade) - DIRIGIDA POR: Steven Spielberg - PROTAGONIZADA POR: Harrison Ford, Sean Connery, Alison Doody, Denholm Elliott, John Rhys-Davies, River Phoenix, Julian Glover, Michael Byrne, Kevork Malikyan, Robert Eddison, Alexei Sayle, Richard Young, J.J. Hardy, Bradley Gregg, Andre Gregory, Michael Sheard, Isla Blair, Vernon Dobtcheff y Pat Roach. Estrenada en España en 1991.ARGUMENTO: Cuando el Profesor Henry Jones desaparece de repente, Indiana tiene que enfrentarse a un maléfico multimillonario para seguir los pasos de su padre hasta el momento que fue secuestrado. En compañía de la codiciosa Elsa irá al rescate de su padre y continuará con la búsqueda del Santo Grial, una preciada reliquia que también ambicionan los nazis.

Steven Spielberg ya dijo en su día que Indiana Jones y la última cruzada era su película favorita de la saga y salta a la vista por qué. No es que En busca del arca perdida y El templo maldito sean malas películas, y la prueba de ello es que las habréis visto una y otra vez igual que yo, es que en esta ocasión el director bordó la película que de por sí contaba con un buen guión, un diseño de producción muy bestia y una entente que funcionó de maravilla: Harrison Ford y Sean Connery arropados por un buen grupo de secundarios. ¡Solo podía salir a pedir de boca!

Se han perdido todos menos yo

La clásica escena inicial nos presentaba al joven Indiana Jones en el momento en el que se forjaba su personalidad aventurera y su clásica cabezonería. Así podemos ver a River Phoenix (vestido de scout, un guiño a la propia infancia de Spielberg) en lo que parece que será su primera gesta que le lleva a morder el polvo... al menos de momento, porque la tolerancia a la frustración no está en los planes de Indy.

Al fin sabemos cómo se hizo con su clásico sombrero y su látigo y hasta se justifica la herida que tiene en el mentón ya de adulto. Sí, es verdad que nos presentaron al personaje una década antes, en 1981, pero es ahora cuando empezamos a trascender un poco su máscara carismática de "héroe a la fuerza" para comprenderlo un poco mejor.

No me llames Junior

Y hablando de la génesis de Indy... ¡Viéndolo junto a su padre comprendemos muchas cosas! El tándem formado por Harrison Ford y Sean Connery (y recordad que todo comenzó por la frustración de Spielberg de no haber rodado una peli de Bond) es la mayor baza ganadora de la película, que plantea un conflicto emotivo muy interesante. Por un lado tenemos a un padre distante, exigente y docto y a un hijo más bien díscolo y mucho más pragmático que se mueve más en el terrero físico que en el académico.

 

 

Se acabaron las guerras de sexos que se habían desarrollado en las dos películas precedentes: ahora será el doctor Jones quien le saque los colores a Indiana y con quien tenga que acercar posturas para salir del paso.

La X marca el lugar

"La búsqueda del Grial no es arqueología. Es una carrera contra el mal. Si el Grial es capturado por los nazis, los ejércitos de la oscuridad marcharán sobre la faz de la Tierra, ¿me comprendes?"... Éstas eran las palabras de papá Jones que marcarían el McGuffin de la película: la carrera de nuestro protagonista por encontrarlo y frustrar los planes de los nazis, siempre tan arquetípicos y risibles obnubilados por el esoterismo.

Y si ya estábamos acostumbrados a los planos que marcan los recorridos en avión de Indy, las reliquias que esconden claves secretas y los relatos sobre la fe, ahora hasta tenemos bien claro que "la X marca el lugar". ¡Me encanta la cara del bibliotecario!

Aunque, claro está, como decíamos, el grial en sí no es más que una excusa para narrarnos la evolución de la relación paterno-filial, y, de alguna forma, catalizar la madurez del protagonista.

El guión, que es claramente el más redondo de la saga, está firmado por Jeffrey Boam y rubricado por el sello visual de Spielberg y su talento para dirigir actores: consigue trasladarnos con mayor cercanía el periplo vital de Indy, (no cabe duda de que se sentía más concernido por este relato que por los anteriores) y consigue sacar oro del ying y el yang que forman padre e hijo.

Pero es que el resto del reparto también se luce que da gusto: Alison Doody como mujer fatal y presa de su codicia, Julian Glover como Water Donovan, Michael Byrne como el cruel Vogel o Kevork Malikyan como  Kazim.

¡Seguidme, conozco el camino!

Mención especial para el diseño de producción de la película que rueda en un mayor número de localizaciones: Venecia, Austria, Berlín, Hatay y Utah además de recalar en España. Aunque si nos quedó una secuencia grabada a fuego fue la del desfiladero que conduce al Tesoro de Petra. Hasta tal punto llegó la cosa que no paré hasta ir allí en persona y decir la famosa frase ;)

Nos habíamos dejado para el final al entrañable Marcus al que da vida Denholm Elliott... ¡pero no se nos había olvidado!

La verdera búsqueda se completa cuando padre e hijo se reconcilian y aceptan el uno al otro. Al final, no se trata de la recuperación de un objeto místico y de poder sino más bien de la elección de un hombre entre un objeto y una persona. Y el bueno de Indy lo tiene claro.

Sólida, elegante en formas y fondo, con una acción rodada con mimo y un espectro técnico como siempre inmejorable gracias al montador Michael Kahn, el músico John Williams y el director de fotografía Douglas Slocombe, La última cruzada fue el clímax de la saga con ese ocaso en el que vimos fundirse la silueta de Indy. Se cerraba un círculo de forma brillante.

Os dejo con el tráiler de la película, no sin recordaros antes que tenéis a vuestra disposición un especial de cine de los 80 en el que encontraréis títulos imprescindibles... ¡No os lo perdáis! 

Valoración

Magnífica guinda para la trilogía original de Indiana Jones: es una película que ha envejecido bien y que permite ver la evolución de personaje desde que comienza a dar sus primeros pasos. Bravo.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Como siempre, su sentido del humor pero también el reencuentro paterno-filial y el trasfondo.

Lo peor

Antagonistas caricaturizados, como es habitual, pero ¿a quién le importa?

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