Análisis

Crítica de Mr. Holmes con Ian McKellen

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Mr. Holmes - DIRIGIDA POR: Bill Condon - PROTAGONIZADA POR: Ian McKellen, Laura Linney, Hiroyuki Sanada, Frances de la Tour, Roger Allam, Philip Davis, Hattie Morahan, Patrick Kennedy, Gioacchino Jim Cuffaro, Shina Shihoko Nagai, Paul Blackwell, Eileen Davies, Sonia Mason, Milo Parker, Zak Shukor y Hermione Corfield. Ya en cines.ARGUMENTO: En 1947, Holmes vive retirado en una remota granja de Sussex con un ama de llaves y el hijo de ésta. Cumplidos los 93 años, su memoria y su capacidad intelectual empiezan a deteriorarse. Su rutinaria vida se limita al cuidado de su colmena, a la escritura de su diario y a la lucha contra su pérdida de facultades.

¡Menudo cambio de registro para Bill Condon, cuyo trabajo anterior fue el de El quinto poder! En los tiempos en los que vivimos con versiones seriéfilas de Sherlock 2.0 o al grandilocuente estilo de Guy Ritchie es raro encontrar en carteleras una película que indague en la personalidad del genio nacido de la pluma de Doyle en términos tan humanos como lo hace Mr. Holmes.

En gran parte esto se debe a la obra de la que parte, "Un sencillo truco de la mente", de Mitch Cullin, una novela reeditada en España por Roca Editorial como "Mr. Holmes", que nos presenta al detective ya nonagenario pero con una mente aún privilegiada.

 

 

Corre el año 1947 y conocemos a un Sherlock Holmes retirado que ha enterrado a su hermano Mycroft y revive de cuando en cuando su separación de Watson. Lleva una vida tranquila cuidando de sus plantas y abejas ahora que su época dorada de investigador ya ha terminado pero su inquieta mente no halla descanso, enfrascada en su último caso irresoluto.

 

 

¿O no? El tiempo le ha ido jugando malas pasadas y su ingennio se apaga ante el envite de la senilidad. Roger (Milo Parker), el hijo de 14 años del ama de llaves que cuida la casa de campo que le sirve de retiro (Laura Linney) admira y se encariña con Holmes en quien parece encontrar una figura paterna. Ambos reabren un caso que sigue sin resolver y sus pesquisas les llevarán a obtener respuestas a cuestiones referentes tanto al caso como a un antiguo amor del viejo Sherlock. Gracias a esta investigación, Roger aprenderá el arte de la deducción y Holmes descubrirá algo más importante: una lección de humanidad.

 

 

 

¿Abrazar al mito o volverle la espalda y convertirse en su antítesis? Este Holmes reniega de la pipa y el sombrero de cazador y nos presenta a un anciano que, al borde de sus últimos días, cuando nada tiene ya que perder, comprende por fin y empatiza con la mujer que marcó su destierro y el fin de sus investigaciones. Se libera así por tanto del tormento que le aflige desde hace años.

 

Mr. Holmes deja de lado ese personaje que el investigador achaca a la imaginación de Watson y el exceso de su creación literaria (Watson se identifica con Doyle como creador) y se adentra en las entrañas del hombre, al cual, como a cualquier otro, le importa ante todo no dejarse vencer por el tiempo luchando por preservar los recuerdos, por conseguir darles forma y sentido una vez más y alcanzar la gloria de redondear el círculo terminando de forma exitosa un razonamiento complejo que implica remembranzas lejanas.

 

 

 

El caso objeto de su investigación no es otro que su propio pasado y tirar de esa fina hebra de los recuerdos será la que nos haga ir componiendo a su personaje y su tridimensionalidad.

 

Al margen de que el argumento y el planteamiento de la trama sea de lo más interesante, hay que señalar lo arcertadísimo que es el casting de la película y lo inmensos que están los tres actores principales: Laura Linney, el pequeño Milo Parker y, sobre todo, ese Ian McKellen decrépito que consigue fusionarse con su personaje en cada temblor, en cada gesto y achaque.

 

 

 

Jeffrey Hatcher firma un guión cargado de sensibilidad sin caer al pozo de la sensiblería ni buscar la lágrima fácil y consigue emocionarnos con esa historia que está más allá de lo ya conocido. Traspasa así la carcasa fría de la altanería clásica del personaje, que se sabe superior al resto y nos lleva a conocer esa faceta más íntima que lo saca del panteón de los estereotipos para verlo pisando tierra firme. Y hasta convertido en ejemplo para un niño que además de aprender de él los razonamientos deductivos tiene que asimilar ante todo la importancia de la humildad y de no hacer daño a los demás.

 

Los amantes del personaje quizás encuentren en Mr. Holmes algo demasiado alejado de lo que llevan en mente, pero en cualquier caso quizás descubran que hasta los héroes de las novelas serían de carne y huezo y esto les haga reflexionar sobre quiénes son ellos mismos... Muy recomendable dejarse llevar por el zumbido de las abejas para abstraerse de los datos y empezar a pensar en términos alejados de la lógica... Os dejo con el tráiler:

 

 

Valoración

Una mirada al que pudiera ser el futuro de un genio de la lógica atrapado en su propio laberinto de recuerdos. Inspiradora y trágica a partes iguales.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La interpretación de Ian McKellen y la vuelta de tuerca al personaje.

Lo peor

Es una propuesta taciturna, deja un sabor de boca tristón.

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