Análisis

Crítica de Pompeya

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Pompeya nos presenta a un joven celta llamado Milo que es reclutado como gladiador cuando solo es un niño. Pasados los años, y en los días previos a la erupción del Vesubio, conocerá al amor de su vida. Justo antes de que se desencadene uno de los grandes desastres volcánicos tendrá que afrontar su destino.2014 - DIRIGIDA POR: Paul W. S. Anderson - PROTAGONIZADA POR: Kit Harington, Emily Browning, Jared Harris, Kiefer Sutherland, Carrie-Anne Moss, Jessica Lucas, Sasha Roiz, Currie Graham y Joe Pingue. En cines a partir del 25 de abril.

Pompeya, enclave declarado desde 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO se ha convertido en una especie de estampa congelada de la Historia. Os aseguro que si cualquiera de los cadáveres que se encontraron cubiertos de cenizas en el que es hoy uno de las lugares arqueológicos más importantes de Italia pudiese hablar, tendría historias que contar más interesantes que cualquiera de las líneas del guión de esta película de Paul W. S. Anderson.

 

El director tendrá sus detractores a propósito de la saga de Resident Evil, su estandarte desde hace años en compañía de su esposa y musa Milla Jovovich, o su mediocre interpretación de Los tres mosqueteros en versión 3D, pero lo que perpetra en este largometraje no tiene perdón, en primer lugar porque es un pastiche.

 

 

La sombra de Gladiator planea implacable sobre un metraje que empequeñece los logros de Ridley Scott desvirtuándolos y simplificándolos de una forma innecesaria. ¿Si el drama viene de la erupción del Vesubio, por qué el guión le dedica dos terceras partes de la trama a una historia sobre gladiadores que funciona a trancas y barrancas pero que sobre todo ya hemos visto?

 

Pero los préstamos no se quedan en eso: hay un momento Ben-Hur, un momento Conan, etc. Puedes hacer una película de mayor o menor calidad, pero calcar de aquí y allá y encima hacerlo de forma descarada y sin ningún talento, no parece lógico.

 

 

Ésta es también una película de buenos intérpretes desaprovechados, porque los tiene y no son ni dos ni tres: si Kit Harington es uno de ellos, estamos por comprobarlo, porque su carrera está despegando ahora, pero es que el villano de turno en Kiefer Sutherland (24) y da más pena que miedo, Carrie-Anne Moss (Matrix) apenas tiene un momento de lucimiento, Jared Harris (Sherlock Holmes: juego de sombras) no parece ni creerse a su personaje y el pobre Adewale Akinnuoye-Agbaje (Thor: el mundo oscuro) tiene líneas en el libreto directamente sonrojantes por su absurdez aunque nada supera a Sutherland llamando "pécora" a la amada de Milo, ¿? De Emily Browning como "dama de las camelias" ni hablamos porque entre que su papel es bastante pobre y que sus dotes interpretativas permanecen ocultas en esta película es mejor optar por el silencio...

 


 

Quien se sienta atraído por Pompeya por sus efectos visuales se va a llevar un chasco porque tampoco hay cabida para el mero entretenimiento y para cuando empieza "la miga": las explosiones, los ríos de lava y el bombardeo de material piroclástico, ya resulta muy tarde. La empalagosa historia de amor que hay de por medio está desarrollada de una forma tan poco atractiva que estás deseando que a la pareja le caiga un cascote encima para terminar con el pasteleo.

 

Ni siquiera se salva como narración catastrofista porque no consigue dejar clavado el foco en nada: está la venganza personal de Milo (el hombre que le susurraba a los caballos) por un lado, el pulso a Roma por otro, la "princesa hippie" del cuento que se enamora del glagiador mazado... y del drama humano que desata el Vesubio, que debería ser el eje central del relato, nadie se acuerda...

 

 

Pero en suma, el mayor problema de la película, al margen de la enorme falta de originalidad e ideas propias, es que el espectador va siempre diez pasos por delante del guión ¡que han escrito tres personas: Janet Scott Batchler, Lee Batchler y Michael Robert Johnson!

 

Nada sorprende, nada emociona y nada te llega a tocar la fibra porque se ve venir a la legua y como la realización tampoco es especialmente brillante ni arriesga ni lo más mínimo ni en la puesta en escena siquiera, podemos decir que la película es tan plana como sus personajes.

 


 

Pocos momentos también para el lucimiento del 3D, al que por supuesto se le saca el mayor rendimiento cuando al fin sucede la erupción, aunque los efectos especiales se antojan bastante de andar por casa para los 100 millones de dólares del ala que ha costado parir a esta criatura. Definitivamente las cenizas sepultaron Pompeya para dejarnos un legado inigualable y, como decíamos, una imagen congelada que da testimonio de una época. Quizás Pompeya, la película, es también una estampa del mundo en el que vivimos en el que la banalización está a la orden del día...

Valoración

Carente de cualquier atisbo de originalidad y con unos personajes unidimensionales, Pompeya no sobrevive a la erupción del Vesubio. Ni siquiera los efectos especiales permiten disfrutar de la experiencia en 3D.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

Que dura 105 minutos, ¡aleluya!

Lo peor

Que los 105 minutos se hacen largos y poco se puede rescatar de las cenizas de Pompeya.

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