Análisis

Crítica de superhéroes: Blade II

Por Jesús Delgado
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Crítica de BLADE II - 2002 - Dirigida por Guillermo del Toro - Protagonizada por Wesley Snipes, Kris Kristofferson, Ron Perlman, Leonor Varela, Santiago Segura. ARGUMENTO: Años después de su enfrentamiento con Deacon Frost,  el cazador de vampiros Blade viaja a Rusia para detener el ascenso de los Segadores, un nuevo tipo de vampiros que se alimentan no sólo de humanos, sino también de no-muertos. "El que ha visto la luz del Sol" deberá unir fuerzas con sus eternos enemigos, la raza vampira, para detener a esta nueva amenaza. 

A estas alturas no hace falta ni que os presentemos a Blade, ¿Verdad? Si os perdistéis la crítica de la primera parte, cortesía de Gustavo Acero, entonces mejor que os pongáis al día antes de seguir leyendo. 

No obstante, vamos a suponer que ya venís de haberla leído y por lo tanto sabéis de qué va el asunto. Un tío a cuya madre atacó un vampiro, que ha heredado sus poderes pero ninguna de sus debilidades, se dedica a cazar no-muertos como venganza y bla, bla, bla, bla... ¿Pero qué es lo que pasa cuando el vengador (Blade, por si todavía no habéis captado de quién hablamos) ya se ha cobrado su venganza? Pues a eso mismo vino a responder Blade II, cuatro año después del estreno de la primera parte. 

En esta ocasión, Guillermo del Toro toma el relevo de la dirección. Para ello, el mexicano nos traslada a Rusia, a donde Blade (Wesley Snipes) ha llegado siguiendo a su mentor,  Whistler (Kris Kristofferson), el cual ha sido convertido en chupasangre y secuestrado a su vez por los vampiros. Allí descubre que él ya no es el principal depredador de la raza vampírica, ya que una nueva raza de chupasangres, los Segadores, se ha alzado y se disponen a devorar a la humanidad y a los vampiros por igual. 

Ahora bien, ¿bajo esta premisa se esconde una digna sucesora esta segunda parte? La respuesta os la ofrecemos a continuación.

Cuando no hay nada más que contar...

... exprimimos más de lo mismo. El guionista de ésta y la anterior entrega, David Goyer (Batman Begins, Ghost Rider), explota la criatura un poco más. Desgraciadamente, con el primer Blade ya se nos contó todo cuanto podía ofrecer el personaje (una suerte de picadora de carne con mummy issues bastante serios).

Y como el personaje no da más de sí, se opta por una solución de manual: trasladarlo a otro escenario y crear un entorno que dé salida a secundarios que en principio parezcan trascendentes y relevantes, cuando en realidad no son más que carne de cañón que irán cayendo durante la película, ya sea a manos de un monstruo o del propio Blade. Y esto también se aplica al personaje de Ron Perlman, siendo el único actor secundario que junto a Kris Kristofferson logra llenar la pantalla cuando Snipes está fuera de cuadro sin matar algo. Un desperdicio teniendo en cuenta la clase de actor que es, la verdad. 

Como el protagonista también carece de motivación aparente, aparte de matar toda cosa con colmillos que se le cruce, el guionista se saca de la manga otro de esos constructos tan bonitos y recurrentes que son las versiones más malas y poderosas de los malos clásicos, obligando al bueno y al malo de siempre a aliarse contra el mal común, Y el elegido para este rol es un supervampiro, que originalmente iba a haber sido Morbius, el vampiro viviente. Como Marvel no permitió su uso a del Toro, lo que que al final tenemos es un malo llamado Jared Nomak, al que interpreta Luke Goss (Hellboy 2)

En conjunto, la historia no es ninguna maravilla, pero... ¿Qué esperabáis?. Blade es la película de cabecera del Jonan de Baraka (junto a cualquiera del Vin Diesel). La saga Blade no pretende ser sesuda, trascendente ni con mensaje. Va de Wesley Snipes, haciendo de Wesley Snipes, fingiendo ser medio vampiro medio humano, todo un asesino de masas con constante paralásis facial. Si alguien busca algo de superhéroes con más sustancia que pruebe con otra cosa.  Blade II es una película palomitera, de "cheches", sangre y muchos muertos, no muy distinta a cualquiera de las entregas de Los Mercenarios. Y si vas a verla pensando lo contrario, agárrate bien al asiento, que el golpe puede ser durito. 

Y a pesar de todo lo dicho, Blade II es maravillosa. Sí, habéis leído bien, y sí, el autor de la crítica también sigue tomando su medicación.  

Blade II está muy bien, principalmente por quien la dirige. Guillermo del Toro logra conjurar una película entrenida muy a pesar de su trama barata y burda, de tener a Wesley Snipes como epicentro de la catástrofe y de no contar con prácticamente ningún atractivo más allá de violencia clásica y gratuíta a raudales.

Con una mano y un tino que solo puede tener el mexicano, Guillermo del Toro consigue que esta cinta sea tan entretenida como su primera parte por varios motivos. De entrada se le ha de reconocer los efectos visuales. Aunque a día de hoy están muy superados y han envejecido muy, muy mal, en su momento fueron chulísimos y muy atractivos. Ya hablemos de los combates, las muertes vampíricas o incluso esas coreografías acrobáticas de "ríete tú de Son Goku", el aspecto de la película en cuanto a detalle técnico es notable, lo mínimo que se puede esperar del cine de este señor.

Al ser el director mexicano el responsable de Blade II, su impronta queda también patente en el diseño de personajes y de monstruos. El supervampiro, su diseño y su estética, fue sorprendente y fresco para la época. Y de hecho, se ha convertido en un clásico del terror por derecho propio, sentando un precedente estético que se ha adaptado para otras producciones, tanto en cine como un videojuegos.

Además, aunque la historia es básicamente un "más difícil" todavía, gracias a ella se puede explorar un poco el universo de Blade: ver cómo la sociedad vampírica ha encaja... festejado la desaparición de Deacon Frost en el Viejo Mundo; de qué manera se han adaptado a las cazas de Blade; o incluso cómo funcionan sus clubs y guaridas, más allá de las fastuosas fiestas yuppies de la primera parte. Y eso es un detalle molón que se debe reconocer.  

Tampoco hay que olvidar el detallito patrio, que es solo una nota a pie de página, la participación de Santiago Segura como el vampiro Rush. Aunque en conjunto no resulta trascendente, sus dos morcillas ("¡Trueba, trueba!" y "Torrentetres", para más señas) son cuanto menos graciosas y en aquellos años nos hizo mucha gracia a los que fuimos a ver esta película al cine, por rancio que pueda sonar incluso a día de hoy. 

Más allá de eso no se le puede pedir más a Blade. Es una historia facilona, que no da lugar al pensamiento y con el drama justo para que no cante cuál es su público objetivo. Lo dicho, si te gustan las pelis de cheches y testosterona, chachi. Si buscas algo más elevado, sigue buscando, colega. 


¡Atención! Si te ha gustado esta crítica, no puedes perderte el especial de cine de superhéroes que hemos organizado, en el que analizamos las más importantes películas de héroes enmascarados y superpoderosos. 

Valoración

Guillermo del Toro realiza una correcta secuela de acción, mamporros y monstruos. No esperes alto cine de superhéroes. Esto es "chechelandia" con Wesley Snipes como epicentro.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El maquillaje y los diseños de personajes. Ron Perlman: impagable haga lo que haga.

Lo peor

Un guión sosete y facilón. El personaje de Blade no da para más.

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