Análisis

Crítica de Tres días para matar

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En 3 días para matar, Ethan Runner se ve obligado a retirarse como agente del servicio secreto debido a una enfermedad en fase terminal. Su esperanza es vivir con su hija adolescente, a la que apenas conoce, antes de que sea demasiado tarde para ejercer como padre, hasta que le surge la posibilidad de utilizar un fármaco experimental a cambio de participar en una última y peligrosa misión.2014 - DIRIGIDA POR: Joseph McGinty Nichol - PROTAGONIZADA POR: Kevin Costner, Amber Heard, Hailee Steinfeld, Connie Nielsen, Richard Sammel, Eriq Ebouaney y Tómas Lemarquis. Ya en cines.

Tres días para matar es, ante todo, una película simpática. Y esta es una cualidad extraña para un thriller, pero es que precisamente sus devaneos entre el género de la comedia, el drama familiar y la clásica peli de tiros de los 90 hacen que el conjunto, la verdad, sea de lo más digestivo y agradable. También es probable que haga de ella una película intrascendente, que no termina de cuadrar en ningún molde y que dejará con ganas de más a quienes vayan al cine con la pretensión de meterse una dosis de suspense para el cuerpo aderezada con espías, pero qué demonios, entretiene bastante y te saca un par de sonrisas, así que no está mal.

Luc Besson firma el guión inspirado en un relato salido de su pluma junto a Adi Hasak (Desde París con amor) que también ejerce como productor. Al mando de este curioso aparato en el que también se percibe un fuerte componente intercultural, encontramos a un director conocido como McG que responde al nombre de Joseph McGinty Nichol, director y productor del piloto The Mysteries of Laura (la versión estadounidense de Los misterios de Laura, y que, por cierto, ha recibido encargo de serie pasando la prueba con nota). Fue también en su día el responsable de Los ángeles de Charlie y su secuela además de filmar Terminator: Salvation.

Por supuesto, todo gira en torno a Kevin Coster, que, tras calentar con su breve papel de Thomas Harper en Jack Ryan: operación sombra, se ha puesto las pilas para volver a acaparar el protagonismo en esta atípica historia haciendo un "todo en uno": galán madurito, tipo duro, padre en prácticas... En la ficción lo conocemos como Ethan Renner, un agente secreto veterano que trabaja para la CIA y parece tener "siete vidas".

No será una misión lo que le ponga en peligro de muerte, sino una efermedad terminal, así que, retirado a la fuerza, decide viajar a París para tratar de reconquistar a su esposa y a su indomable hija de 17 años, que le guarda rencor por su larga ausencia de diez años y la escasa atención recibida en ese tiempo. 


El conflicto familiar como veis es de libro de recetas de cualquier peli estadounidense: el típico padre que no acude a las funciones escolares ni ha enseñado en montar en bici a su hija, que vuelve a redimirse antes de pasar a mejor vida. Sin embargo, la trama tiene un curioso giro cómico cuando una Amber Heard (tan sexy como ridícula, todo hay que decirlo) se cruce en su camino con un fármaco experimental que puede salvarle la vida. Eso sí, a cambio de aceptar una misión bastante salvaje.

A partir de ese momento su deber como "asesino a sueldo" y como pretendido padre responsable se irá solapando dando lugar a secuencias bastante socarronas, sobre todo en aquellas en las que comparte plano con Marc Andréoni, que explora su vis cómica con gran acierto.

Está claro que Tres días para matar no inventa nada (tampoco creo que lo pretenda), pero la acción está brillantemente rodada, el apartado de sonido está bien cuidado y el conjunto que goza de un buen trabajo de edición, como decíamos más arriba, tiene su puntillo. Los puñetazos y los tiros suenan de maravilla y la invencibilidad del protagonista te permite repantingarte en la butaca sabiendo qué vas a ver pero disfrutándolo de igual forma. Son dos horas que pasan bastante voladas.

Mención especial a la interpretación de Tómas Lemarquis, un actor al que muchos descubrimos en Insensibles y que hace esta semana doblete al aparecer también en Snowpiercer. Su físico lo convierte en un villano fabuloso, así que seguro que lo vemos más a menudo habitando en el lado oscuro del cine. A quien no le guste, le recomendamos el remedio milagroso del protagonista de la peli: un buen vodka a palo seco y seguro que este thriller llevado al territorio francés (con todo lo que esa combinación étnica implica) nos parecerá de maravilla.

Valoración

Kevin Costner vuelve a un papel protagonista dando vida a un agente secreto polifacético. Tres días para matar es entretenida y simpática, un buen pasatiempo primaveral.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Lo curiosa que es y que consiga hacerte reír. Bonita postal de París, también.

Lo peor

No alcanzará las expectativas de quienes esperen un thriller tal cual.

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