Análisis

Hellboy 2: El ejército dorado - Crítica de la segunda película, de Guillermo del Toro

Por Jesús Delgado
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Crítica de Hellboy 2: El ejército dorado (Hellboy II. The Golden Army, 2008) - Dirigida por: Guillermo del Toro - Protagonizada por: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, John Alexander, Luke Goss, Anna Walton y Jeffrey Tambor. - Música de: Danny Elfman.Cuatro años después de la primera película de Hellboy, Guillermo del Toro regresó con una secuela del investigador demoniaco de AIDP. En esta ocasión, lejos de seguir el cómic, de Toro apostó por una historia propia, en la que narraba el regreso del príncipe elfo Nuada, quien busca la forma de acabar con la raza humana y retomar el mundo para las criaturas mágicas.  Solo Hellboy, la Mano Derecha del Destino, y sus aliados podrán detenerle. Crítica de Hellboy 2: El ejército dorado (Hellboy II. The Golden Army, 2008) - Dirigida por: Guillermo del Toro - Protagonizada por: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, John Alexander, Luke Goss, Anna Walton y Jeffrey Tambor. - Música de: Danny Elfman.Cuatro años después de la primera película de Hellboy, Guillermo del Toro regresó con una secuela del investigador demoniaco de AIDP. En esta ocasión, lejos de seguir el cómic, de Toro apostó por una historia propia, en la que narraba el regreso del príncipe elfo Nuada, quien busca la forma de acabar con la raza humana y retomar el mundo para las criaturas mágicas.  Solo Hellboy, la Mano Derecha del Destino, y sus aliados podrán detenerle. Crítica de Hellboy 2: El ejército dorado (Hellboy II. The Golden Army, 2008) - Dirigida por: Guillermo del Toro - Protagonizada por: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, John Alexander, Luke Goss, Anna Walton y Jeffrey Tambor. - Música de: Danny Elfman.Cuatro años después de la primera película de Hellboy, Guillermo del Toro regresó con una secuela del investigador demoniaco de AIDP. En esta ocasión, lejos de seguir el cómic, de Toro apostó por una historia propia, en la que narraba el regreso del príncipe elfo Nuada, quien busca la forma de acabar con la raza humana y retomar el mundo para las criaturas mágicas.  Solo Hellboy, la Mano Derecha del Destino, y sus aliados podrán detenerle. 

Hellboy II: el ejército dorado es una película bastante contradictoria. O la adoras, o la odias. No hay término medio. El qué pensamos nosotros al respecto, es algo que os desarrollaremos en un ratito, unos párrafos más abajo. Ya que Hellboy 2, a diferencia de su antecesora, tiene un problema desde su propia concepción, que la ha hecho ser víctima de las críticas de los fans del personaje: no se basa en un cómic en concreto. 

Los motivos de esta decisión se remontan a la misma producción de la película. Poco después del estreno de la primera película de Hellboy, existió una intención de rodar una segunda parte con el mismo equipo creativo y artístico. Para este proyecto, Guillermo del Toro trabajó en un guión primitivo Hellboy 2. mano a mano con el creador del personaje, Mike Mignola.  El plan pasaba por trasladar a cine el cómic Almost Colossus, en el que se introducía a un nuevo miembro de la continuidad de las viñetas: Roger el homúnculo. Sin embargo, en 2006 el director estrenó El Laberinto del Fauno, y su zambullida en las aguas del folklore le dio la idea de tirar por esa misma dirección. De ahí que se abandonara la adaptación literal del cómic y se apostara por una fantástica y distinta a la del material de referencia. 

Ahora bien, no por ello el guión se aleja de la sombra del autor. De hecho, Mike Mignola lo firma junto a del Toro, siendo una obra conjunta de ambos. Luego, de aquella manera, Helboy 2 es "oficial". Sin embargo, ¿por qué si está santificado por el padre de Hellboy, esta secuela ha recibido no pocos abucheos? Y ojo, estamos ante una película que recaudó 160 millones frente a los 80 que costó. Una cifra mucho mejor que la de su predecesora. Y la crítica tampoco fue muy cruel con ella. Las notas median vuelven a oscilar entre el 7 y el 8 (a veces de manera algo más positiva).  Vamos a verlo en detenimiento. 

Los peligros de salirse del canon

Uno de los principales problemas con los que Hellboy se ha encontrado con su segunda película es la ausencia de una continuidad respecto a los cómics. Ciertamente hay menciones y referencias a éstos. Pero poco más. Una serie de licencias creativas para atraer al público al cine y que no saliera con un regusto raro en la boca hacen que la película se aleje un poco de la historia establecida, de los convencionalismos y también de su estética.

Por un lado, la película sobresee la relación del cómic entre Liz (Selma Blair) y Hellboy (Ron Perlman) en donde únicamente son amigos. Debido, posiblemente, a imposiciones del estudio o comerciales, en la primera película se estableció en cambio una relación romántica que en esta Hellboy 2 va más lejos todavía. De hecho, esta relación implica también un final abierto de cara a la tercera entrega, que posiblemente no veremos nunca. Esto, aunque argumentalmente para articular la trilogía, que ya era independiente de los cómics, funcionaba bastante bien, no gustó mucho al grupo duro que pretendía una adaptación literal del cómic.

Además, hablando de pasteleo, también Abe Sapiens (Doug Jones) tenía su ración de romance. En esta ocasión con la inmortal elfa de Anna Walton, la princesa Nuala, hermana del villano Nuada (Luke Goss). Claro, quien buscaba testoterona y emociones fuertes, esto le suponía un bajó o un "corte de rollo". Sin embargo, de alguna manera, también se hacía necesario para la articulación de la película. 

Del mismo modo, otro de los problemas que esta segunda parte encontró fue el cambio de tono. Si bien es cierto que Hellboy 2 es ligeramente más oscura y también elaborada que Hellboy (veinticinco millones más de presupuesto bien aprovechados, por cierto), sigue la tendencia rupturista respecto a los cómics de la primera parte. Como vimos ya en Hellboy, Guillermo del Toro se alejaba del tono lúgubre y sórdido, pulp paranormal, del cómic para hacer una suerte de película de superhéroes paranormales, más simpática a ojos del público generalista. En cambio, Hellboy 2 opta por un camino similar pero a la vez opuesto: prescinde del tono del cómic para convertirse en una película de fantasía con mucho de la estética del director y elementos que recordaban poderosamente a otras ficciones fantásticas como El Señor de los Anillos o, más concretamente, Harry Potter

Ahora bien, a pesar de todo lo dicho, veréis que en ningún momento decimos que estos ingredientes sean perniciosos ni que hicieran mala o pobre la película. Muy al contrario, la convirtieron en un espectáculo visual increíble y delicioso, cimentando el sello de Guillermo del Toro tal y cómo lo conocemos desde hace diez años, y consagrando su marca de identidad estética como uno de los grandes del cine fantástico.

Y dicho ésto, también hay que añadir que Hellboy 2 llegó justo en pleno boom de las películas de fantasía de la pasada década. Con Harry Potter coronada como la gran saga de películas fantásticas tras el éxito del Señor de los Anillos, casi al tiempo que la malograda Brújula Dorada y la llegada de las películas de Las Crónicas de Narnia. De ahí que también podamos entender que, en este aspecto, la película se dejara arrastrar por la moda imperante en el cine de blockbusters del momento,  tratando de adaptarse al gusto del público con la intención de abrirse paso en taquilla.

¿El Laberinto del Fauno 2?

Ahora bien, sí que hay un problema con Hellboy II: el ejército dorado y es su sospechoso parecido con El Laberinto del Fauno. Ora sea por el arranque de la historia, en forma de cuento, ora por la estética o los personajes fantásticos que campan por la pantalla, es difícil no sentirse que Guillermo del Toro se "autoplagia" con esta película, imitando el trabajo que había hecho dos años antes. Ciertamente, Doug Jones, quien también encarnó al Fauno de la otra película, se desenvuelve a las mil maravillas en esta película haciendo tres personajes que requieren fuertes dosis de expresión corporal y sus actuaciones nos vuelven a hacer sentir en aquel reino mágico e improbable de los bósques. Pero ojo, esto tampoco es un refrito. 

Como os decíamos, Hellboy 2 se fraguó casi al mismo tiempo que El Laberinto del Fauno, o al menos con muy poca diferencia entre sí. Esto implica, obviamente, que el director y su equipo estuvieran centrados en un estilo estético muy definido. Si a esto añadimos que se buscaba hacer dos películas con base folklórica y con una interpretacón libre de la estética de las criaturas de los mitos celtas, entonces al final resulta casi imposible pedir un distanciamiento total entre ambos títulos. 

Dicho ésto, tampoco es que la estética falte a Hellboy en este aspecto. Si bien se distancia mucho de los horrores lovercraftianos de los tebeos, la inclusión del nuevo tratamiento no rompe demasiado e, incluso favorece su visionado. Desgraciadamente. eso sí, en ocasiones es casi imposible no sentirse en un remake prematuro de esta otra película con la que guarda tantas similitudes estéticas.

¿Pero cómo película, qué tal?

Pues hombre... la mayor parte del elenco repitió. Incluso John Hurt "volvió de la tumba" para volver a interpretar el mismo papel, aunque fuera en plan retrospectiva en un flashback. Así que muy mal no se lo tenían que estar pasando para querer repetir la experiencia. Y eso dice ya bastante de por sí. 

Pero a lo que íbamos. Esta película tiene un detalle por el que es, posiblemente, superior a su primera entrega: el reparto del peso. A diferencia de en Hellboy, Hellboy II: el ejército dorado reparte el peso drámatico. ¿Os acordáis que hablábamos antes del supuesto inncesario pasteleo y las relaciones románticas? Bueno, pues esa excusa es precisamente la que nivel argumental permite que Ron Perlman, que sigue siendo lo más molón en pantalla, acapare todo el protagonismo. El resto de co-protagonistas tienen también su momento de gloria, haciéndose más que agradecida su puesta en escena, repartiendo esta importancia.

Por otro lado, no perdamos de vista tampoco al personaje introducido en esta película, Johann Krauss (Seth McFarlane en el original, Santiago Segura en España), un alivio cómico  y un rol en la película que pasa de aliado antagonista a miembro de pleno derecho del grupo. Si bien su rollo sabioncete comienza cargando, este gaseoso investigador alemán acaba por ganarse nuestra simpatía. La introducción de esta versión (algo libre) de este personaje del cómic frente a Roger el homúnculo, adición original, resulta acertada, ya que la fórmula logra cohesionar un perfecto grupo de cuatro agentes en pantalla. Cada uno con sus habilidades bien diferenciadas y que, de alguna manera, representan un elemento distinto: Fuego (Liz), Tierra (Hellboy), Agua (Abe) y Viento (Johann). Esto, claro, es una travesura y un autoguiño del director, cuya idea original era convertir los cuatro elementos en uno de los temas centrales de la trama, aunque finalmente se deshechó esta idea en favor de algo diferente.

Luego, al margen de lo dicho, Hellboy 2 adolece de una flaqueza muy similar a la de la primera Hellboy: el ritmo. En ciertas ocasiones, Del Toro se recrea en escenarios y en escenas puntuales, haciéndonos pasar de momentos trepidantes y llenos de acción a explicaciones plomizas o secuencias lentas, que enrarecen la marcha de la cinta. Esta práctica, no obstante, viene siendo algo común en su cine y tampoco debería de extrañarnos. Pero, desde luego, no ayuda en conjunto a la película ni a concretar un ritmo fácilmente digerible. 

Cabe también destacar la labor de Danny Elfman. Una vez más su sello es inconfundible, con coros y esos arcodes fantasmagóricos atronando desde el CD de la banda sonora. No es un trabajo fresco, pero no molesta ni desluce en la película. De hecho, mejora la BSO original de Marco Beltrami, o al menos la hace más asequible al oído de un espectador que parece más que conciliado con el estilo musical de autor de las partituras de Spider-man y Batman de Tim Burton. El tipo, solo diremos, que sabe lo que hace, y que es de fiar, cumpliendo sobradamente su labor para dotar de música congruente a la mayor parte de las escenas de la cinta. Desgraciadamente, no estamos ante uno de sus trabajos más emblemáticos o destacables, sino a un reciclado de sus recursos habituales. 

En conjunto, Hellboy II: el ejército dorado es una dignísima secuela y superior a su predecesora como blockbuster, fin para el que fue concebida. Es una bestia negra para quienes odien el estilo visual fantástico de Guillermo del Toro y quienes aborrezcan las historias basadas en un cómic que se pasan el original por el forro. A los demás, a los que queremos pasar un buen rato y disfrutamos con las travesuras de "Guille", simplemente nos encantará. 

Y si quieres superhéroes y cómics...

No os olvidéis pasar por nuestro especial de cine de superhéroes. En él os mostramos las críticas de todas (o casi todas) las películas basadas en los personajes de los comic-books. 

Valoración

Atrevida y fantástica aproximación al personaje de Mike Mignola. Un Guillermo del Toro recién llegado de El Laberinto del Fauno contruye un nuevo Hellboy más oscuro pero también más fantástico.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Ron Perlman (de nuevo) y esa estética mágica, que te seduce y captura desde el principio

Lo peor

Las comparaciones con El Laberinto del Fauno son imposibles de evitar

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