Análisis

Juez Dredd (1995) - Crítica de la película de Stallone

Por Jesús Delgado
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Crítica de Juez Dredd (1995) - Director: Danny Cannon - Protagonizada por: Sylvester Stallone,  Armand Assante, Rob Schneider, Max von Sydow, Diane Lane, Joanna Miles, Jürgen Prochnow y Joan Chen. - Música de Alan Silvestri.En el Tercer Milenio y tras una guerra nuclear, la población vive hacinada en megaciudades, conocidas como Megapolis. Debido a la altísima demografía de estas ciudades, y a la ineficacia de la policia, la Ley ha de servise en caliente y de manera expeditiva en foma de Los Jueces, un cuerpo de élite que son agentes del orden, juez, jurado y verdugo. El más despiadado y letal de ellos es Dredd. 

Juez Dredd iniciaba con páginas del cómic original en el que se basaba, apenas podíamos vaticinar entonces que este tipo de créditos iniciales marcarían tendencia en las cabeceras de las producciones de los grandes superhéroes. Nadie diría que  esto se convertiría en un común en las películas  basadas en personajes de cómic. Sin embargo, ya en 1995, año en el que se estrenó esta película, ya podríamos contemplar sería la fórmula con la que muchas películas de superhéroes comenzarían.

Ahora bien, si esperáis ver una película más o menos fiel al cómic original, con un personaje fiel a éste, mejor que os lo penséis dos veces. Ya os avisamos que si bien Danny Cannon quería hacer una película bastante fidedigna a las aventuras del personaje de John Wagner y Carlos Ezquerra, con violencia explícita que se combinaba con un socarrón humor negro, la presión de Cinergi Pcitures (su productora) y del propio Sylvester Stallone, quisieron apostar por un tono más ligero. De esa manera, se produjo una película con una calificación de PG-13, alejándose de la calificación que muchos esperaban, la de para mayores de 18 años. 

Desgraciadamente, las tensiones entre director, protagonistas y productora lacró la película a lo largo de su producción, dando lugar a una película complicada de rodar y que no acabó cuajar en cine. El propio Stallone hablaría posteriormente del rodaje, señalando la incapacidad del director para comunicarse con los actores como una de las causas de su debacle en taquilla. La película costó 90 millones e internacionalmente apenas alcanzó los 115. De hecho, funcionó mejor internacionalmente que en EEUU, en donde a trancas y barrancas arañó 37 millones de recaudación. ¡Más aún! La cinta convirtió a "Sly" en un serio candidato para los Razzie de 1995, a peor actor del año. 

¿Qué pasó para que los críticos le dieran tantan caña y el público se alejase de ella como si tuviera la peste? Por un lado, el hecho de que la película tomara el nombre y algunas tramas del personaje, pero nada más. Ni el tono, ni el tratamiento de los personajes tuvo un alto grado de fidelización. La crítica llegó a señalar que apenas podía diferenciarse de otra película elegida al azar de Stallone y quedó poco impresionada con el exceso de humor propio de su cine, las coletillas y gags recurrentes (bastante simplones) y un tratamiento excesivamente benevolente del fascistoide Juez Dredd.

Ahora, veinte años después, también podemos ver las cosas en perspectiva y entender que en kos noventa  el público no estaba tan acostumbrados al tono comiquero. De ahí que, aunque Danny Cannon tuviera en mente una versión mucho mas fiel a la obra original, su realización fuera cuanto menos compleja en los 90. En esta época, la violencia gráfica y visual tenía que adaptarse a unos códigos muy restringidos, maquillados con un excesivo humor para convertirlo en un producto destinado al publico generalista, con el fin de evitar el colmillo de la censura y la estampida de los espectadores. Y de ahí que se optara por "Stallonizar" el título.

Pero amigos, no nos engañemos, Dredd (2012) es en cuanto a tono mucho más fiel que la original y, sin embargo, siguió un destino no muy diferente en taquilla (a pesar de ser hoy una película de culto, por la que se pugna o una secuela o una serie de televisión). El problema, por tanto, debemos buscarlo en la dificultad implícita para de adaptar un cómic que ya de por sí no es fácil de leer y asimilar.   

Un cómic de dura digestión

En 1976, el editor de la revista 2000 AD habló con el guionista John Wagner acerca de la creación de un poli duro del futuro para la publicación. Este personaje, bautizado como Judge Dread no llegó a materializarse, pero sí sirvió para la base del personaje que conocemos como Juez Dredd. Carlos Ezquerra, adaptando la base del personaje Frankestein de la película de Carrera de la Muerte Año 2000 (la primera Death Race). En febrero de 1977 finalmente Dredd debutaría en las páginas de la revista, ganando al poco tiempo una gran fama.

El mundo de Juez Dredd se ambientaba en un 2080 distópico, en el que la humanidad se había recluído en grandes ciudades, Megapolis, que servían de último refugio contra el yermo resultante de una guerra nuclear ocurrida a principios del Siglo XXI. Para lidiar con la superpoblacion resultante en disturbios y altos índices de criminalidad, un cuerpo conocido como los Jueces ejercía de policia, jueces, jurados y verdugos, impartiendo rápida justicia. El más "cabrón" y duro  de todos ellos era un tal Dredd, que tenía la fea costumbre de hacer lecturas literales del código penal, aplicándolo de manera expeditiva. 

En este ambiente, Dredd no solo tenía que lidiar con mafias, psicópatas, mutantes escapados del yermo, robots y algún que otro demonio (como en Superfiend), al tiempo que imponía la ley a punta de pistola. Estas narraciones, a su vez mezclaban violencia más que explícita (los desmembramientos y descuartizamientos eran más bien comunes) con un humor negro, que tenía algo de esa sátira social y política que tanto le gusta al público inglés, como demuestra el tipo de historias que tanto le gusta contar a autores como Alan Moore. De hecho, hay quien señala que Dredd es considerado una crítica de la policia británica durante los 70 y 80. Tanto es así que su nombre se invoca cuando se quiere hacer alusión a la violencia policial en Reino Unido. 

Con este cóctel, os proponemos que penséis en si es viable o no hacer una lectural literal del cómic y también de las dificultades de trasladarlo a la gran pantalla. Cabe decir, no nos olvidemos, que John Wagner, co-creador de la criatura, no quedó satisfecho ni con la versión de 1995 ni con la de 2012, maldiciendo en ambos casos a Hollywood por el tratamiento mainstream del personaje. 

Dicho esto, y dejando al margen su fidelidad al cómic, ¿Es Juez Dredd una mala o buena película? A eso vamos en el siguiente epígrafe. 

Una película de los noventa

Lo diremos así. Coges cualquier otra película de Stallone de la época, la pones al lado de éstas y obviando música y diseños y al final la película sería un calco la una de la otra. Es duro decirlo, pero Stallone vuelve a hacer de "sí mismo" en los papeles que realizó durante esa década una y otra, y otra vez. De hecho, Juez Dredd y Demolition Man bien podrían pasar la una por secuela de la otra y nadie diría nada ni notaría diferencias. Stallone realiza una vez más su papel de tipo duro, cabezota, con un mini-trauma, y con su papel de dispensador de justicia (normalmente en forma de balas), que se enfrenta a tipos corruptos y muy chungos y al psicópata perturbado del momento. Ahora bien, que por eso no vamos a defenestrar la película. Hay gente que iba buscando eso al cine, y más allá de las consideraciones de los gustos personales de cada uno, no podemos ponderar si por eso la película es buena o mala, tan solo orientada a un público muy claro.

De hecho, la película tiene todos los topicazos de la época, incluyendo la chica lista y sensible que sirve de conciencia al héroe y el pesado de los cojon... el alivio cómico de turno, encarnado por un Rob Scheinder que está, curiosamente en una de sus interpretaciones menos cargantes pero no por ello menos odiosas. Aún así, la cara que a más de uno se le queda viendo la película en algunos momentos es la misma que la de Stallone y el citado cómicco en la siguiente foto. Tal cual, incluyendo las esposas y el arnés de seguridad para que no nos movamos del sitio.

Únicamente lo que identifica a Juez Dredd como una película del personaje homónimo es el título y la inclusión de ciertos villanos, secundarios y aliados salidos directamente de los tebeos y reelaborados para su adaptación cinematográfica. Esto añade cierto insulto a la injuria de los fans acérrimos del personaje, para los que esta película es poco menos que una perversión de su (anti) héroe. 

Ahora bien, a pesar de todas sus carencias y vicios. La película tiene cosas interesantes. Por un lado Alan Silvestri volvió a demostrar porque es uno de los compositores cuyos trabajos son tan agradecidos al oído. Ciertamente, en ocasiones la BSO no pega con el tono de la película, siendo excesivamente épica para lo que debiera de ser. Pero, nuevamente esto obedece a los gustos noventeros del cine.

Por otro lado, hemos de decir que la película tiene alguna que otra cita graciosa. Ricardo Solans como Juez Dredd, doblando a Stallone, nos pega bastante, con frases como "Yo soy la Ley", que se han convertido en coletillas propias del personaje que es el propio Stallone. Por otro lado, Rico (el malo al que da vida Armand Assante) aunque tópico también los legó una de las citas más míticas del cine chusco de la década. Más concretamente la de   "¿Quieres miedo? Soy el miedo. ¿Quieres caos? Soy el caos. ¿Un nuevo comienzo? ¡Soy un nuevo comienzo!".

Además, no olvidemos la ambietación, decorados y vestuario. Son muy molones, y (detalle comicófilo) no están nada mal respecto a los cómics. La recreación de Megapolis y del yermo es bastante parecida al del material original. Incluso el propio uniforme de los jueces, con sus mastodónticas hombreras recuerda bastante a los trajes de los personajes en viñetas. También, el hecho de que se tomen arcos argumentales y personajes de los cómics y se adapten a la trama es una buena idea, pero mal ejecutada.  En este aspecto, la película estaba bien orientada, pero desgraciadamente el brutal contraste con la lectura cómica y simplona del guión y los chistes recurrentes del género de acción, así como las convenciones propias de éste, acaban por matar la película, haciéndola más odiosa a ojos de un fan del personaje original.

En definitiva, Juez Dredd no debería de ser tomada como una película de personaje de cómic. Es bastante poco fiel a ella. En cambio, sí podemos considerarla una más de las películas noventeras de Stallone, sin sentirnos ofendidos pero tampoco endiosándola inmerecidamente. Cumple su función con un discurso cargado de testoteronas, arquetipos de su década, humor idiota (muy idiota) y el cómico de Satudary Nigh Live dando por saco la mitad de la película. Pedirle más es el autentico agravio. 


Si os ha gustado esta crítica, no os perdáis nuestro especial de superhéroes, en el que analizamos las películas de otros tantos superhéroes y personajes de cómic-book. 

Valoración

Versión noventera del sórdido "poli fachoso" de los cómics de 2000 AD. Excepcional recreando el estilo visual de la obra original, pero con un guión lleno de tópicos del cine de su momento.

Hobby

69

Aceptable

Lo mejor

La estética, muy similar al del cómic. Ricardo Solans diciendo "¡Yo soy la Ley!"

Lo peor

La dulcificación de Dredd y las convenciones del género de la época

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