Análisis

Review de Stone, Blood Stone 007

Por Óscar Díaz
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Los fans de James Bond hemos crecido junto a sus películas, reuniendo a varias generaciones en torno a diferentes actores, directores, escritores y… gustos de lo más variados. Precisamente, el personaje de Ian Fleming ha evolucionado y, en las últimas películas, poco tiene que ver con el caballero ilustrado que encajaba a las mil maravillas en plena guerra fría. En las recientes apariciones vemos a un asesino sin remordimientos, no siempre al servicio de la Corona Británica, al que el dolor no le afecta y que está por encima del bien y del mal. Vamos, una joya que promete adaptarse bien a un videojuego violento.

A otro lado tenemos títulos basados en películas e historias paralelas de James Bond. Los ha habido mediocres, memorables como GoldenEye 007 y todo un repertorio que ha sobrevivido a diferentes generaciones de PCs y consolas. ¿Qué toca ahora, que la película número 23 de Bond está a la espera de que se salve  Metro Goldwyn Mayer?

En manos de expertos

Cuando Bizarre Creations dejó la exclusividad de Xbox 360 y a Microsoft como socio, su destino se unió a Activision. Pero, lo que en principio parecía una colaboración para crear una división enfocada sólo a juegos de coches, se ha tornado en proyectos más variados. El primero de ellos, tras Blur, es Blood Stone 007.

Pero, ¿por qué Bizarre? Sencillamente, porque no sólo de títulos de conducción saben en esta compañía. Además de un repertorio de Gravity Wars y otros, también se atrevieron con un shooter en tercera persona, The Club. Un juego enfocado a partidas online, muy depurado, pero que resultó bastante incomprendido por la ausencia de un modo historia que enlazara cada reto. Es decir, estos chicos saben de coches, velocidad, explosiones, efectos especiales, escenarios impresionantes y disparos. La cosa pinta bien, ¿verdad?

Pues bien, con las premisas anteriores, mi duda estaba en cómo iban a hilar en Bizarre una historia a la Bond. Y, precisamente, aquí tenemos uno de los primeros puntos a criticar. Sin una película que sirva de guía, el responsable de la historia ha sido Bruce Feirstein. El mismo de las cintas protagonizadas por Pierce Brosnan, incluida GoldenEye. Pero, en lugar de inventarse una trama redonda y típicamente cerrada, lo que cuentan en el juego es una serie de enfrentamientos con enemigos de poca monta, que poco tienen que ver con los míticos villanos de antaño. Esta es una seña de identidad que le falta a Blood Stone y que intenta compensarse con los actores que están de nuestro lado.

Trabajo para los profesionales

Daniel Craig es el rostro de este nuevo Bond. Algo que queda patente gracias a la digitalización precisa de su cara y complexión. Sin embargo, en parte por la reducida expresividad del actor, el resultado es poco creíble y parece que siempre lleva la misma máscara. Q y la belleza femenina, que no podía faltar, también tienen detrás a profesionales del cine. Todos con sus voces originales, en inglés y con subtítulos en este mismo idioma… sí, el juego no está doblado ni traducido al castellano, con que lo poco que tiene de interesante su historia tampoco podrán apreciarlo muchos usuarios españoles.

En cuanto a las situaciones que nos ofrece este nuevo episodio de Bond, lo cierto es que resultan variadas. Hay persecuciones a pie, en coche, grúa o lancha. También tenemos momentos de relativo sigilo y, no lo es del todo, porque el juego apenas ofrece incentivos para no llamar la atención. Pero, por encima de todo, nos trae tiroteos y algunos movimientos con los que noquear a los enemigos.

La perspectiva en tercera persona es casi permanente, salvo cuando manejamos algún vehículo y la cambiamos. En las fases donde manejamos a Bond, el control es directo y apenas ofrece problemas. Con posibilidad de ocultarnos tras objetos y realizar ataques cuerpo a cuerpo, también podemos disparar pistolas, fusiles o lanzagranadas, así como alguna que otra arma pesada. Sin llegar a ofrecer una experiencia desagradable, lo que transmite el juego es poca profundidad. Los escenarios tienen una interactividad mínima, los enemigos se repiten en exceso y el mundo resulta poco creíble.

Disparar, sin abusar de la puntería automática, se hace repetitivo. También tenemos un sistema de recompensas cuando acabamos con algún enemigo, con hasta tres disparos infalibles que podemos usar cuando queramos. Pero el diseño de los escenarios, sumamente lineal, y algunas misiones que rompen la tensión hacen que manejar a Bond no sea muy divertido. También hay algunos problemas con la cámara y muros invisibles que llegan a estorbar. Para colmo, los enfrentamientos se complican en exceso, no por una inteligencia artificial demasiado buena, sino por unos enemigos curiosamente resistentes o eficaces.

Piloto, comandante, temerario…

Para compensar, tenemos momentos en los que llevamos vehículos algo variados. Además de los clásicos y modernos Aston Martin, conduciremos una grúa mientras una ciudad cae a nuestros pies. Precisamente, hay momentos realmente buenos cuando pilotamos algún vehículo, pero siempre hay algo que empaña la experiencia, aunque sea un poco. En el caso de las persecuciones, no sólo falta la justificación para alguna de ellas, sino que sobran ciertas escenas cinematográficas. También veremos bloques de granito que parecen de cartón y recorridos que tendremos que repetir por un diseño caótico, donde el acabado gráfico causa confusión.

A nivel artístico, el juego no tiene un acabado destacable. Sí que hay algunos escenarios donde ciertos detalles llaman la atención, pero son los menos. Las texturas lavadas, que cuando vamos a toda velocidad no molestan, afean el resultado cuando caminamos. Algunos elementos, sumamente detallados, contrastan con el resto y quitan la sensación de realismo que pudiera buscarse. Además, en Blood Stone se utiliza un filtro que imita al celuloide, como en muchos Blu-Ray, que resta precisión y afea más que otra cosa. Eso sí, este nos evita pensar en algunos defectos gráficos y acabados que podrían ser mejores.

Para los nuevos fans

Con un modo historia que ronda las cinco horas, hay elementos que chocan con cualquier aficionado a James Bond. Para empezar, durante el juego apenas se escucha la típica música de John Barry (compuesta por Monty Norman…). Algo que se suple en los títulos de crédito, donde el tema principal se repite hasta que aparece la última letra. Tampoco vemos elementos característicos, salvo algún coche preparado y un móvil que sirve de guía durante las misiones, además de proporcionarnos objetos secretos.

Este Bond es el asesino infalible que nos ha vendido las dos últimas películas y, en este sentido, resulta acertado. Tenemos a un protagonista que acaba con decenas de enemigos y que vive situaciones extremas. Incluso destroza edificios y zonas llenas de civiles, aunque eso no se ve explícitamente. Sin remordimientos y dejando que la suerte se una a la habilidad, parece que el personaje se ha reinventado para contentar a la generación actual. Algo que se consigue en el juego y que sirve para defender los puntos positivos que ofrece.

También podemos valorar Blood Stone como un conjunto de pruebas, poco cohesionadas, que consigue entretener un rato. No es que el juego sea malo, pero tampoco ofrece novedades o una experiencia que merezca ser recordada.

Para compensar un viaje corto, se ha incluido un modo multijugador con tres modalidades principales. Sus bazas tampoco innovan y se basan en los típicos capturar la bandera, guerra entre bandas y último en pie. Sin embargo, además de ser una experiencia fluida, tiene algún detalle de agradecer. En especial, podemos ser Bond o su mayor enemigo, según el bando en que participemos. El papel protagonista recae sobre el mejor jugador en cada momento, con lo que el juego online aporta un poco de interés, que nos invita a jugar algunas horas más.

Valoración

Con un modo historia corto y pocas opciones online, se aprecia cierta prisa en lanzar este juego, a pesar de no arropar a la típica película. Blood Stone no innova, ni destaca en sentido alguno, aunque tiene algunos momentos divertidos.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Algunos niveles de conducción son bastante divertidos. Online escaso, pero con detalles adictivos.

Lo peor

Sin traducir al castellano. Innovación mínima. Se repiten enemigos. Modo historia muy corto.

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