Los testamentos me ha gustado más que El cuento de la criada porque entiende la clave: hay que renovarse

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Los testamentos le enseña una importante lección a las series actuales: no basta con alargar las tramas, hay que ofrecer cambios para que sigan resultando atractivas.
Me daba algo de pereza regresar al universo de El cuento de la criada, pero aun así le quise dar una oportunidad a su continuación en Disney Plus, que nos llegó a principios del mes pasado con Los testamentos. Y no me arrepiento de nada, por ahora.
El cuento de la criada tenía un problema muy grande: se alargó demasiado, durante muchas temporadas incluso después de que se hubiera agotado la fórmula. Y es que la serie debería haber sido una miniserie, pero tuvo éxito y eso la llevó a asfixiarse en su propia narrativa y personajes que no hacían más que dar vuelta sobre sí mismos.
El cuento de la criada hizo muchas cosas mal

La primera temporada de El cuento de la criada cubría la novela de Margaret Atwood de 1985 en la que se basaba al completo, coincidiendo incluso en su desenlace.
Pero al final lo que tuvimos en pantalla fue una serie de seis temporadas, que se extendieron a lo largo de casi una década, con su conclusión haciéndose de rogar más que cualquier temporada previa.
Para entonces la serie ya se había ido de madre: June no hacía más que buscarse excusas absurdas y suicidas para regresar a Gilead con tal de alargar un poco más la trama sin aprender de sus errores, Serena mostraba una actitud ambivalente en la que cambiaba de bando sin criterio, y la producción se abandonaba a un ciclo que no hacía progresar los conflictos sino postergarlos.
Y mientras nos aproximábamos a este final tan letárgico, se anunció Los testamentos, una nueva serie que continuaría tras los eventos de la anterior.
Pero esa propuesta se fijaría en la secuela oficial publicada por Margaret Atwood en 2019, mientras El cuento de la criada todavía estaba en emisión. La autora, involucrada en su despropósito de guion, debió inspirarse en ella para alargar el relato en sus propios términos sobre el papel.
Los testamentos consiguió ser una secuela con sentido
Como comprenderás, llegando a ese punto mi ilusión por regresar al universo de El cuento de la criada era más bien baja, porque parecía una excusa más para alargar algo que no se podía alargar. Pero me equivoqué.
Los testamentos me atrapó desde el primer momento, porque ya no era lo mismo. La serie había experimentado no sólo un salto temporal respecto a El cuento de la criada, también de personajes y de localización, incluso de paleta cromática.
Todo ello al servicio de enseñarnos una faceta sobre Gilead que no se había explorado a fondo en la serie original: la transformación de las niñas en esposas y lo que eso implicaba.
Y aunque todavía conecte con personajes previos de El cuento de la criada que le dan sentido a esta continuación, las novedades que aporta son lo suficientemente significativas como para que no me sienta como cuando veía la cuarta temporada de la serie original.

Por el momento, Los testamentos no me ha decepcionado, y es posible que haya aprendido de los errores de la anterior. Esta vez no han cogido la novela completa de Margaret Atwood para comprimirla en una temporada, sino que la serie abarca aproximadamente la primera mitad de la obra.
Así que, al menos, puedo darle un voto de confianza esperando que el estiramiento de las tramas vaya a tener un propósito y una resolución más satisfactorias, siempre que sepan cómo hacer un desarrollo de personajes más coherente al tiempo que aten todos los hilos que unen a la serie con su predecesora.
Este es el camino
Los testamentos nos enseña una importante lección que parece que muchas otras producciones están empezando a aplicar sobre sus grandes franquicias: ofrecer variedad para no saturar la fórmula.
En el ámbito de la fantasía producciones como Juego de Tronos lo han demostrado con El caballero de los Siete Reinos o La casa del dragón -que muy pronto regresará a HBO Max-, mientras que en el superheróico series como The Boys de Amazon Prime Video han apostado por expandir sus mundos con Gen V o Vought Rising.
En todos estos ejemplos vemos cómo se recurre a la misma estrategia que ha seguido la serie de Disney Plus: un cambio de época, de lugar o de personajes, incluso un nuevo tono o duración, con el que seguir ofreciendo algo más de este universo que nadie quiere que muera pero sin que te aburra por ser reiterativo.
Por ahora no se ha confirmado cuántas temporadas de Los testamentos habrá pero, como mínimo, se lanzará una temporada más, que ya ha sido renovada por Disney Plus incluso antes de que se estrenara el final de la continuación de El cuento de la criada. Esperemos que esta vez no se les vaya de las manos.
