El streaming no debería ser el consuelo de los fracasos de taquilla como Supergirl o Masters del Universo

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Se ha vuelto tendencia alegar que un fracaso de taquilla encuentra su redención en los cines, pero los casos reales en los que esto es cierto son muy escasos.
A nadie le gusta que su proyecto se vaya a pique... a nadie. Hollywood no es ajeno en absoluto al fracaso; está a la orden del día. Un pinchazo en taquilla es un estigma que acompañará para siempre a una película, hasta cuando alcanza el estatus de culto. Siempre que se hable de ella, será susceptible de muletillas como "aunque no funcionó bien en taquilla..."
En los últimos años, venimos viendo una tendencia en las noticias que llegan desde Estados Unidos sobre películas que, tras pegarse una señora torta en taquilla, llegan a formatos digitales y a streaming y se convierten en número uno. Yo mismo he sacado unas cuantas relacionadas con ello en HobbyCine y, con certeza, caerán más.
Casos como Supergirl o Masters del Universo han visto cómo su llegada a streaming y previamente a formatos de vídeo bajo demanda (VOD), destacaban al alzarse a lo más alto de los listados de venta digital o visionados de streaming.
Es una situación curiosa, porque se puede dar a entender, y no es la intención, que estas películas han salvado los muebles con esos resultados en streaming... Ni de broma.
El streaming y el formato doméstico no salvan una taquilla mediocre
No pretendo hacer sangre de los resultados de películas como las ya citadas o The Mandalorian and Grogu, Horizon: An American Saga o, más recientemente, Vaiana.
Todas ellas fallaron en taquilla por diferentes motivos, y no siempre relacionados con la calidad del filme. Mala promoción, enfoque erróneo, la crítica la pone a caer de un burro y desalienta al público potencial... No voy a entrar en esos detalles, sino en el sencillo hecho de que no se invierten cientos de millones en un largometraje para que triunfe en streaming.
Bueno, Netflix sí, pero que me aspen si algún día entiendo la estrategia cinematográfica de esa plataforma. Porque lo de gastarse 320 millones en Estado eléctrico y luego estrenarla solo en streaming es para hacérselo mirar. Luego la peli fue atroz, pero eso fue ya la puntilla.
Pero me estoy desviando del tema. Por un lado, es positivo que una película reciba atención, aunque sea tarde y con una rentabilidad muy inferior. Esto es especialmente clave para el ánimo de los implicados, por supuesto.

Sin embargo, en el plano económico no es un salvavidas en absoluto. Sí, puede que esa película se convierta en un clásico de culto con el tiempo gracias al éxito doméstico, pero es un consuelo bastante pobre, sobre todo si se forma parte de una franquicia.
Haber triunfado en digital y streaming no le va a dar a Kevin Costner el dinero necesario para completar las cuatro películas de Horizon: An American Saga. Tampoco tiene pinta de que le vaya a conceder una secuela a He-Man y los Masters del Universo, y mira que es disfrutona.
De cara a sus plataformas de streaming, estos fiascos tampoco se convierten en valores que engalanen su catálogo. Los tienen y se ven, claro, pero Apple TV no se dejó la piel promocionando Napoleón y es bastante improbable que nadie se suscriba a la plataforma solo para ver la película de Ridley Scott. Pero sí podría pasar que alguien se diera de alta para ver F1: La película.
Obviamente, el atractivo del streaming no es solo un contenido, pero seguro que entiendes por dónde voy.
El caso es que la nímia recaudación que se pueda generar en los formatos domésticos no amortiza en absoluto debacles millonarias en taquilla. Te cuento esto tanto como reflexión "en voz alta" como para que entiendas que, cuando compartimos ese tipo de noticias, es más para hacer el seguimiento a la recepción de una peli, no para decirte que se ha obrado ningún milagro y ahora es rentable.
Y es que estos casos van a seguir dándose de forma inevitable, sea buena la película en cuestión o no.

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