Crítica de F1: La película, Kosinski pone a volar a Brad Pitt sin depender de historias enrevesadas para dar espectáculo

Apple Original Films

Brad Pitt pisa a fondo con una película sobre la Fórmula 1 tan abrumadora que hará que te olvides de todos sus clichés y corras hasta la bandera a cuadros.

Abróchate el cinturón y ponte el casco, consolega, porque el próximo 27 de junio tienes una cita con la velocidad en los cines con F1: La película. Joseph Kosinski cambia los aviones de combate de Top Gun: Maverick por monoplazas concebidos al milímetro con un único objetivo: ganar. Pero ¿ganará él con la película?

Largometrajes de carreras, hay a patadas: desde adaptaciones de videojuegos, como la no tan lejana Gran Turismo, a películas "de época" como Le Mans '66 (Ford v. Ferrari), de animación, como Cars o, bueno, thrillers de acción, como la saga Fast & Furious, aunque la cosa fuese hibridando más a lo Misión imposible.

F1: La película llega buscando hacerse un hueco en la familia y, aunque no lo tiene fácil, se ha puesto a rebufo en la zona del espectáculo para no limitarse a ser una película de carreras, sino un espectáculo y una experiencia.

Hoy, en Hobby Cine, te traemos nuestra crítica de F1: La película, el filme que Apple TV+ llevará a los cines con una buena razón.

Si parpadeas, te lo pierdes

Será mejor que hagas tus compras y vacíes la vejiga antes de acomodarte en la butaca, porque F1: La película no es una de esas cintas de las que puedes salir y volver en cinco minutos sin que te hayas perdido gran cosa. 

Desde el minuto 1, Joseph Kosinski nos está lanzando información y regalando escenas espectaculares de la mano de Brad Pitt, que interpreta al legendario Sonny Hayes, un "piloto mercenario" que conduce todo lo que tenga ruedas y un volante en una competición.

Se retiró de la Fórmula 1 en los 90 tras un accidente, pero sigue compitiendo en otras disciplinas cuando es contratado para alcanzar la victoria. Un viejo amigo suyo Rubén (Javier Bardem) llega con una de esas ofertas que no puedes rechazar: fichar por APXGP para sacar a la escudería, y a su prometedor piloto novato, del farolillo rojo de la clasificación.

Es más fácil decirlo que hacerlo, claro, pero F1: La película dispone de 2 horas y media (155 minutos) para dar rienda suelta a los eventos y contar la historia. Eso sí, no te asustes, no te esperan grandes zonas valle de desarrollo de personaje, que es donde este tipo de producciones levanta el pie. Las hay, pero predomina de lejos el espectáculo.

Dicho esto, sí que hay un pequeño segmento hacia el final del acto 2 en el que la película baja revoluciones para caer por completo en los clichés. Esto no deja de ser Hollywood, y los actores, con frecuencia, necesitan lucirse en esas historias secundarias que aportan poco más que miradas de complicidad en la trama principal.

A F1: La película es fácil perdonárselo porque el resto del tiempo, te pegará a la butaca como si fueses a 350 km por hora, pero había que mencionarlo.

Así sí se gastan 300 millones

Cuando se empezó a hablar del pastizal que se había invertido en la película de Brad Pitt, alrededor de 300 millones de dólares por una película de carreras, no fueron (fuimos) pocos los que se llevaron as manos a la cabeza. Uno de los casos más recientes, Gran Turismo, costó solo 60 millones.

Vale, sí, F1: La película, seguramente, se pudo hacer por mucho menos, pero quizá no habría sido lo mismo. Joseph Kosinski quería realismo, y lo que ha hecho este largometraje es tan bizarro como caro: hacer el rodaje siguió al verdadero Campeonato Mundial de Fórmula 1.

La película se filma en pistas como Silverstone, Spa-Francorchamps, Hungaroring, Las Vegas o Yas Marina, en Abu Dabi, y no solo se filma en el circuito, sino que se aprovecha el ambiente real de cada gran premio. Además, la cantidad de cameos de esta producción es una barbaridad. Algunos son muy evidentes, pues intervienen directamente, pero otros son mucho más sutiles.

Si te gusta el espectáculo, vas a querer ver F1: La película en el cine. De hecho, vas a querer verla en el mejor cine que tengas a mano y, si es una sala IMAX, mejor, pues Kosinski ha filmado buena parte de la película, especialmente las secuencias de carrera, con esa tecnología, como ya hiciera con Top Gun: Maverick.

Claudio Miranda vuelve a llamar a la puerta del Óscar con una fotografía impecable que transmite toda la velocidad de la competición, sin sacrificar la épica de cada momento y transmitiendo, en la medida de lo posible, la sensación de estar en un monoplaza de 150 millones.

Y cerramos el apartado técnico con Hans Zimmer, que también llamará a la puerta de la estatuilla con una banda sonora marca de la casa que esta vez no podrán dejar fuera, como hicieron con Dune: Parte Dos. F1: La película incluye, además, temas rockeros y de rap asociados a sus dos protagonistas, Pitt y Damson Idris, y funcionan muy bien.

Estrellas en pista y boxes

F1: La película es espectáculo, pero, como hemos dicho, cuando tienes estrellas como Brad Pitt, Javier Bardem o Kerry Condon en el elenco, algo de historia tienes que meter para dar dramatismo fuera de pista que, en cierto modo, aporte algo adicional a lo que luego vemos dentro.

Lo que hace bien el guion de Ehren Kruger es minimizar esas escenas, lo que hace mal es innovar con ellas, porque ni lo hace. F1: La película es Driven 2.0, pues es imposible no ver paralelismos con la cinta de 2001 dirigida por Renny Harlin y protagonizada por Sylvester Stallone y Kip Pardue.

Hay muchos clichés que se toleran porque F1: La película consigue que su reparto se compenetre con una química que hace que no te importe lo demás, en especial Brad Pitt y Damson Idris, que juegan bien las cartas de la "trama buddy movie" de rigor.

Ojo también a Javier Bardem, porque su papel puede ser secundario, pero es una pieza fundamental para entender al personaje de Pitt, Sonny Haynes. En cuanto a Kerry Condon, que lo hace fenomenal, eso vaya por delante, tiene una trama bastante predecible desde que entra en escena. Kim Bodnia aporta un toque de comedia sin excesos.

F1: La película se esfuerza por intentar sorprender fuera de la pista, pero la historia es demasiado convencional para lograrlo. Funciona, porque no es algo que desentone, pero no innova en absoluto.

Y, por mencionar de pasada otro tema, si en una carrera real sucedieran las cosas que vemos en F1: La película, la FIA repartiría sanciones como caramelos en Halloween. Hay bastante libertad en ese aspecto y la normativa solo aparece cuando conviene al guion. Es algo curioso, dada la implicación del campeonato y de Lewis Hamilton en todo el tinglado.

Si a Brad Pitt le hacía falta su Top Gun, ya la tiene, porque F1: La película le pone a volar igual que Tom Cruise en un caza. Es un espectáculo inmenso que, pese a sus debilidades, no te dejará apartar la mirada de la pantalla. Era de cajón que Apple TV+ no llevase el filme directamente a streaming, porque habría sido un delito. Si tienes ocasión, ve a verla al cine.

Y, ahora, quien se va a boxes es el que escribe estas líneas, que va siendo hora de repostar tras este espectáculo que ha sido F1: La película. Es raro que Brad Pitt decepciones y, para alegría de servidor, no lo hace en su película de carreras.

Valoración

Nota 85

F1 no es la película de carreras más original, pero es un espectáculo desde el primer minuto hasta el último que reivindica esos 300 millonazos de presupuesto con secuencias que hay que ver en pantalla grande para gozarlas.

Lo mejor

Es un espectáculo visual que te pega al asiento como si fueras en un monoplaza. Pitt, Bardem, Idris y Condon tienen mucha química entre ellos.

Lo peor

No esperaba mucha historia, y no la he encontrado, pero si buscas algo más que pirotécnica automovilistica, puede que F1 no sea tu peli.

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Título original

F1 The Movie

Lenguage original

Inglés

Duración

2h 36m

Presupuesto

200.000.000,00 $

Hobby85Muy bueno

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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