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30 años de eventos y presentaciones en Hobby Consolas (parte 1)

Hobby Consolas 30 aniversario - 30 años de presentaciones y eventos

Seguimos celebrando el 30 aniversario de Hobby Consolas rememorando algunas de las presentaciones más extrañas, locas, surrealistas o especiales para los miembros de la redacción de la revista. Y como han sido tantas, ahí va una primera ración...

Seguimos celebrando #HobbyCumple 30, y en esta ocasión echamos la vista atrás para rememorar algunas de las presentaciones que, por un motivo u otro, han marcado más a los miembros de la redacción de Hobby Consolas. Porque aunque no lo creáis, en 30 años hemos tenido que hacer un poco de todo, y muchas compañías han preparado eventos que difícilmente se olvidan.

Pueden haber sido presentaciones distintas (no, no olvidamos eventos en los que incluso se ha simulado un secuestro "real" con la prensa como rehenes), extrañas, muy locas o especiales por dar acceso o permitir realizar algo al alcance de muy pocos. Por eso, hoy queremos compartir con vosotros una primera parte de presentaciones que más han marcado a la redacción de Hobby Consolas.  

Manuel del Campo - Presentación de Ferrari Challenge en Maranello (Italia) en 2008

Mi relación con los juegos de coches ha sido de lo más fructífera. Además de haber analizado algunos de los grandes videojuegos que han salido para diferentes consolas, desde Gran Turismo a Colin McRae pasando por TOCA Touring Car o los juegos de F-1, me ha permitido experimentar en la realidad la sensación de llevar un bólido de carreras o vivir de cerca una gran competición. 

Estuve en un Gran Premio de Cataluña de la F-1 (aún me tiemblan los tímpanos del ruido de los motores) y también seguí, montado en helicóptero, a Carlos Sáinz en su época de Subaru en un Rally de Cataluña. Y, en pararelo, conduje un BMW y un Fórmula 3000 en Brand Hatch (UK), y otro F-3 en el circuito del Jarama.

Manuel del Campo -  presentación F1 Psygnosis Jarama

Pero la palma se la llevo mi visita a Maranello, sede de la marca más emblemática del mundo del motor, Ferrari. La distribuidora Proein (ahora Koch) nos llevó allí a unos cuantos periodistas por el lanzamiento de Ferrari Challenge para PS3 y todas las consolas que había en aquel momento. El objetivo: comprobar el realismo del juego al simular el manejo de un Ferrari de verdad.

Con todo el respeto, las comparaciones fueron odiosas. El juego no estaba mal, pero cuando nos dejaron pilotar un Ferrari (un modelo deportivo antiguo pero muy molón), después de firmar un montón de papeles en caso de siniestro (del coche, el nuestro era lo de menos), el veredicto estaba claro. ¡Qué pasada! Y eso que no quise pisar fuerte el acelerador por aquello de evitar el riesgo de pasar una factura de seis ceros a Axel Springer… Ese ruido del motor, esa potencia… alucinante.

Pero muy lejos de mi imaginación estaba lo que me esperaba después. Por allí andaba de invitado Bruno Senna, sobrino del mítico Ayrton Senna, y también piloto profesional a pesar de que por entonces tan solo tenía 25 años. Un chico muy majete que era como el asesor profesional del equipo de desarrollo. 

Estaba ya a punto de recoger mis cosas e irme al aeropuerto de camino a Madrid, más contento que unas castañuelas tras haber manejado un Ferrari, cuando alguien lanzó una propuesta muy seductora: “¿Quién quiere dar una vuelta con Bruno en el Ferrari de competición?”. 

Yo tenía que irme al aeropuerto, y pensé que mi oportunidad había pasado, pero me equivoqué. Carolina Moreno, PR de Proein, usó el argumento de mis prisas (mi vuelo salía en un par de horas) para colocarme el primero de la lista. Yo, encantado. Iluso de mí.

Manuel del Campo - Presentación Ferrari

Bruno me saludó muy amable, y nos montamos en el espectacular bólido. Debí sospechar cuando me ataron al asiento del copiloto como si me fuera a escapar. ¡Qué exageración!”, pensé. Ya. Mi última mirada a los asistentes de Bruno, que lucían una sonrisa cómplice, me puso en guardia. 

Bruno salió al circuito, me miró brevemente mientras me preguntaba si estaba cómodo, y antes de que pudiera responder, pisó el acelerador con tal virulencia que casi despegamos de la pista. Con una velocidad que contrastaba con su flema, cambio varias veces de marcha hasta que en apenas unos segundos pude ver a duras penas en el cuentakilómetros como el Ferarri se ponía… ¡a 300 km por hora! Creí que el corazón se me iba a salir por la boca. Y lo peor estaba aún por llegar.

Presentación Ferrari Challenge

La recta de Maranello no es infinita, y yo veía cómo nos acercábamos a un muro en una curva de 90 grados que resultaba física y biológicamente imposible de sortear a 300 km por hora. Os vais a reír, pero en algún momento pensé que aquel chaval se había vuelto majara y nos iba a estampar a ambos contra aquella pared, de la que tendrían que recogernos con espátula. 

Hazte con la historia de Hobby Consolas Volumen 1

Cuando ya parecía todo perdido (diría aquello de que toda mi vida pasó por mi mente, pero a esa velocidad no da tiempo), ya entrando en la curva, descendió las marchas con una velocidad pasmosa (este oxímoron le entenderéis si imagináis a Neo cambiando de marchas en Matrix), y tomó la curva ajustando con precisión todas las variables físicas (y psíquicas), con el Ferrari rozando el límite del circuito y agarrándose al piso como una lapa. 

Mi cara de acojone debió ser tal, que Bruno me miró y sonrió, también en la cámara lenta de Matrix. A él le debía parecer que todo ocurría muy lento, y para mí íbamos a la velocidad de la luz en el Halcón Milenario. 

Y así, dos vueltas. En la segunda estuve a punto de vomitar. La verdad, cuando vi que frenaba por fin para dejarme en boxes casi se me saltan las lágrimas. Tenía el rigor mortis en los dedos tras 7 minutos apretando con desesperación los agarraderos del Ferrari. Me despedí de Bruno Senna con una mueca que le hizo sonreír. Qué jodío.

Moraleja. Cuando te tengas que ir al aeropuerto, vete.

Sonia Herranz - La noche mágica de Sega (1993)

Corría 1993 y Sega quería presentar su campaña de publicidad "La ley del más fuerte", donde presentaba agresivos packs de Master System, Game Gear y Mega Drive, nuevos juegos como Flashback o Cool Spot... Todo esto, poco antes del lanzamiento del Mega CD

Así, en la primavera de 1993 (no recuerdo si en mayo o en junio, pero hacía buen tiempo), la compañía organizó una velada fantástica que bautizó como "La noche mágica de Sega", en el espectacular Castillo de Viñuelas (Madrid).

La noche mágica de Sega - Sonia Herranz

Sega reunió a más de 1100 personas, que básicamente eran representantes de grandes superficies y de tiendas de videojuegos y la prensa local, que tampoco éramos muchos en la época. Allí, tras escuchar al director general de Sega España, Paco Pastor, y a Nick Alexander (director de Sega Europa), pudimos ver un vídeo en el que Sega mostraba sus armas para su nueva campaña (fue patrocinadora de la Vuelta Ciclista a España, de un equipo de F1…). 

La idea era demostrar a sus clientes, a los vendedores, la fuerza de la compañía, la cantidad de gente que iba a conocer sus productos y lo ventajoso que sería para ellos darle un buen trato en sus tiendas a los productos Sega. Un vídeo que nunca se distribuyó de manera abierta, pero que podéis ver aquí abajo. Recordad, que no había Internet...

Lo de la "Noche mágica" venía a cuento, ya que aquello estaba repleto de magos (para mi sorpresa, un amigo mío mago también estaba allí) que amenizaron el cóctel previo a la cena... y toda la cena. Seguro que algo hicieron desaparecer, pero no me acuerdo... El plato fuerte fue la actuación final de Juan Tamariz, Pepe Carroll y Gaetano Bloom. 

Sega tiró la casa por la ventana, tanto por el entorno, como por las actuaciones, el número de invitados y la cena, que fue fabulosa, digna del mejor bodorrio. Y yo tuve mucha suerte, pues en mi mesa se sentaba Domingo Gómez, por entonces director editorial de Hobby Press, que era vegano. Me cambiaba su cola de langosta por mi ensalada, su solomillo por mis patatas... Yo, que por entonces era muy jovencita, y una espigada deportista, lo devoré todo con fruición... 

Apenas llevaría un año en Hobby Consolas y para mí sí que fue una noche mágica, que me resulta difícil olvidar. Aunque es verdad que en mis recuerdos se solapa con la presentación de Saturn y que no recuerdo con quién estuve (más allá de Domingo, y por motivos gastronómicos), lo cierto es que me impactó. Es una pena que ya no se hagan eventos así... 

David Martinez - visita al Rancho Skywalker (1999)

Hay que reconocer que los responsables de comunicación se han vuelto locos para conseguir que sus presentaciones de videojuegos destacasen por encima del resto. A veces, como aquella famosa presentación de God of War con una cabra muerta para leer el futuro en sus entrañas (que se celebró en un país europeo), hasta se han pasado. En mi caso, he aprendido a pilotar un helicóptero en un curso -con unos 20 minutos de vuelo- y un tanque. 

También me lancé en paracaídas con motivo del Ninja Blade de FromSoftware para Xbox One, e incluso peloteé con Ruud Gullit, Mendieta y Roy Keane sobre el césped del Amsterdam Arena para la presentación de FIFA 2001. Pero si me tengo que quedar con algo surrealista, apuesto por mi visita al Rancho Skywalker para ver Star Wars Jedi Power Battles en 1999

Fue un viaje complicado en muchos sentidos: iba completamente sólo, sin nadie de la compañía editora y era la primera vez que viajaba a Estados Unidos. Aterricé en San Francisco, en una noche lluviosa, y pensé que no era necesario coger un taxi -por ahorrar dinero- así que monté en un autobús que me dejó en la ciudad. 

Rancho Skywalker

¿El problema? Que mi hotel no estaba en la ciudad, sino en el condado de Marin, al otro lado de la bahía. Me encontré en una estación de autobuses, buscando el que me llevase a las afueras, y de ahí tuve que coger otro para llegar hasta el hotel, ya en plena noche y calado hasta los huesos.

Después de pasar 4 horas entre viajes y transbordos, conseguí registrarme, y prepararme para el día siguiente, en que me enseñaron el juego y las instalaciones (prohibido tomar fotografías), e incluso la oficina de George Lucas. Lo peor es que aquella misma tarde me llevaban de vuelta al aeropuerto, para volver a España, así que no hubo tiempo más que para ver el juego, hacer una entrevista, visitar el rancho y comprar todo el merchandising que me cabía en la mochila. 

Mi recuerdo del rancho es como si hubiera entrado en Parque Jurásico. Tras las puertas y el control de seguridad... una enorme extensión de campos verdes y las instalaciones más modernas, decoradas con los modelos que se habían usado en las películas. 

Skywalker Ranch

Una impresionante biblioteca, un campo de baloncesto subterráneo, una sala de proyección alucinante, en que vimos algunas secuencias de La Amenaza Fantasma. En definitiva, un sitio en que me hubiera quedado a vivir, o por lo menos a trabajar el resto de mis días. 

Pero el recuerdo que tengo del viaje es "surrealista" en el mejor de los casos. Estuve muy cerca de terminar perdido en el norte de California, esperando autocares en carreteras secundarias, pasando frío y abrazándome a la idea de que, al menos, iba al Rancho Skywalker, donde nacía la magia. 

Daniel Quesada - Sniper Elite (2005)

Hace 16 años, participé en el que sin duda es una de las presentaciones más rocambolescas que recuerdo. Se estaba preparando el lanzamiento de Sniper Elite, el famoso “simulador de francotirador” y, para hacer hincapié en el realismo que ofrecía… Nos convertimos en francotiradores de verdad… por así decirlo.

Durante la presentación (que fue en Inglaterra, si no recuerdo mal), nos presentaron a un grupo de ex francotiradores, que habían participado en misiones de primer nivel en conflictos recientes. Si la memoria no me falla, comentaron que habían intervenido en Kosovo, por ejemplo.

Claro, al llegar, estos señores eran como uno se los imaginaría: armarios empotrados, con el rostro cuadrado y unas mandíbulas más duras que el adamantium. Cuando te daban la mano, temías por la integridad de tus huesos y notabas su piel de lija, mientras pensabas “madre mía, a cuántas personas habrá matado este señor”.

Presentación Sniper Elite Daniel Quesada Bruno Sol

Ellos se encargaron de enseñarnos a disparar con un rifle de francotirador de verdad. Desde colocarnos bien para que el retroceso no nos descoyuntara el hombro hasta aguantar la respiración justo antes de apretar el gatillo.

Tengo que reconocer que eso fue molón… ¡Y acerté sin problemas en una diana que estaba a decenas de metros! Pero cuando ya estaba borracho de poder, tocó la segunda parte: coger los rifles, vestirnos de camuflaje y ser soltados en mitad de la montaña. El objetivo era encontrar con la mira del rifle a los francotiradores de verdad, mientras ellos hacían lo mismo, para ver quién ganaba.

Y así acabamos, con las pintas que podéis ver en la foto de arriba. Sí, amigos, el grandullón que podéis ver debajo de estas líneas es un jovencísimo Bruno Sol, que creo que hizo mejor papel que yo… Lógicamente, en esta simulación no había balas de verdad, sino que, si un francotirador te veía, avisaba por radio a un compañero, que te ponía la mano en el hombro… Y eso significaba que estabas muerto.

Bruno Sol - presentación Sniper Elite 2005

Yo me comprometí duramente a sobrevivir A CUALQUIER PRECIO. Me escondí, busqué recovecos imposibles, rodeé a mi presa… Hasta que vino uno diciendo “chaval, que te has salido como 15 metros del terreno de juego”. Al volver… mano en el hombro. Duré como 2 minutos. Esperamos que la supervivencia de la raza humana no dependa del tío Quesada. Eso sí, el juego no estuvo nada mal, oye.

Y hasta aquí esta primera toma de contacto con las presentaciones que más han marcado a la redacción de Hobby Consolas. En breve os traeremos la segunda parte...

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