María Bescós

Colaboradora

¿Deberían afectar los comentarios J. K. Rowling a cómo vemos sus adaptaciones? En HBO pueden preocuparse

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

J.K. Rowling es una tránsfoba que usa su dinero para apoyar causas que van en sintonía con ideales trans excluyentes, pero ha escrito Harry Potter.

Si a HBO le preocupara tanto lo que pudiera pensar la gente y cómo la influencia de J.K. Rowling afecta a la vida de las personas trans, Warner Bros. se desvincularía por completo de la autora de Harry Potter, pero aun así el dinero sigue resultado más atractivo que los principios morales para la productora.

Me resulta exasperante seguir malgastando el tiempo en reflexionar sobre una figura que -me acabo de enterar, pero no me sorprende, porque cada vez que escribes su nombre en Google te llevas alguna joya- hace unos días declaró abiertamente: “Mi opinión sobre la magia es la misma que sobre las mujeres con pene: ninguna es real”.

Después de leer eso dan ganas de muchas cosas, y ninguna de ellas es verse la nueva adaptación de Harry Potter para HBO Max. Claro que mucha gente podría argumentar eso de que “hay que separar a la obra de la autora”, porque lo que le gusta es su creación y no su forma de ser.

Pero creo que llega un momento en el que alcanzas la suficiente madurez como para entender que no se pueden desvincular ambas cosas ya que están unidas por definición: la obra es el producto de una persona, de unas circunstancias y, en cierta medida, también un reflejo de sus ideales.

En este caso, el más hiriente, el de una autora que niega la existencia de las mujeres trans sin avergonzarse por ello, llegando a resultar ofensiva en su modo de expresarlo. Cualquiera puede tener opiniones terribles, pero no cualquiera se encuentra en la posición de poder que ha alcanzado ella al haber creado un universo que es conocido a nivel mundial.

Lo peor de J.K. Rowling es que va un paso más allá y no se limita a expulsar bilis por redes sociales, también financia con la fortuna que ha amasado gracias a su Mundo Mágico a grupos trans excluyentes que atentan contra los derechos humanos, como For Women Scotland, que promueve políticas para impedir el reconocimiento legal de las mujeres trans.  

La respuesta de Warner Bros. ante esta situación ha sido la de seguir explotando la marca de Harry Potter por todos los medios posibles, aumentando la riqueza de J.K. Rowling, y aceptando que tenga un control creativo sobre sus nuevos proyectos al haberla contratado como productora ejecutiva de la serie de HBO Max.

Y lo ha hecho defendiendo su participación en la serie con excusas cobardes, como si el único problema fuera un debate en línea, que el CEO de HBO, Cassey Bloys, define como “muy matizado y complicado”, sin querer que permee en la serie de Harry Potter ni tener en cuenta todos los claroscuros que la rodean.

Eso sí, aunque diga que su prioridad será “lo que está en pantalla”, deja claro que J.K. Rowling va a tener una voz muy importante en la producción: “Estará involucrada. […] Y sus ideas van a ser útiles en ella”.

Harry Potter ya no significa nada para mí

Yo no he venido aquí a decirle a nadie que deje de ver la serie por J.K. Rowling, ni tampoco a detallar todo el historial tránsfobo de su escritora que podría dar para llenar La Orden del Fénix, ni siquiera espero que alguien con un punto de vista diferente al mío vaya a cambiar de opinión después de leerme porque para eso primero hay que estar concienciada.

Creo que no es fácil despegarse de algo que te ha marcado de forma positiva, como podría ser cuando leíste en su día las novelas de Harry Potter o viste las películas, pero a poco que conectes con el mundo muggle te darás cuenta de que eso que te gustaba está envenenado. 

A mí me ha costado un tiempo despegarme de la saga, y los sentimientos que tenía hacia ella han estado cada vez más encontrados. Fue con Hogwarts Legacy cuando me di cuenta del todo de que ya no sentía nada.

Hace unos meses mi prima me prestó este juego, que funciona como precuela de Harry Potter, y al jugarlo me pareció bonito pero vacío, algo que me habría podido gustar hace diez años, pero que ahora contaba con una capa adicional en su significado, teniendo cero cosas que aportarme o transmitirme.

Que J.K. Rowling forme parte del equipo de producción de la serie de HBO me parece una decisión muy cuestionable, pero incluso si ella no hubiera estado implicada, nadie podría haberme hecho recuperar el cariño que un día tuve por la saga y animarme a verla con otros ojos, porque separar a la obra de la autora es tan irreal como la magia

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