E3 - Disfruta si sobrevives

Cuando el año pasado se canceló el E3 nos sentimos como niños a los que se les niega la Noche de Reyes. La feria de videojuegos más importante del mundo caía bajo el peso de una de pandemia que nos había recluido en casa, ponía en riesgo nuestra salud y nuestra economía y, además, nos robaba la ilusión. Y en un año de relevo generacional, y en el que se celebraba el 25 aniversario del evento, era más doloroso aún. 

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.

Curiosamente, justo antes de la celebración del E3 2019, yo me preguntaba si merecía la pena que la feria siguiera celebrándose. En el Editorial de Hobby Consolas, me daba a mí misma todas las razones por las que había perdido sentido el evento, que no son pocas. Una feria sirve para que un colectivo dé a conocer sus productos al público. Da igual que sea una feria de artesanía, de maquinaria agrícola, de arte o de ganado. La industria en cuestión muestra sus novedades y, al amparo del evento, la prensa se hace eco, trasmitiéndola más allá del recinto de su celebración

Un E3 reunía a editoras, desarrolladoras, clientes y prensa en un mismo punto de encuentro. Las editoras podían encontrar juegos en desarrollo interesantes para sus estrategias, los jugadores anticipar lo que disfrutarían en el futuro, la prensa especializada ofrecía su feedback y ayudaba a que trascendiera más allá de Los Ángeles. Hace mucho que esto ya no tiene mucho sentido.

E3 del pasado

Las principales editoras promueven sus propios eventos online (Nintendo Direct, Xbox Inside o State of Play) con los que satisfacen su necesidad de crear “hype” entre los usuarios y, de una tacada, alimentar a la prensa con las consiguientes notas de prensa y material asociado. Que llegan vía correo electrónico con un link de descarga. No como hace 20 años, que te ibas al E3 con una maleta y volvías con tres, dos cargadas de panfletos informativos, notas de prensa, disquetes y diapositivas que habías que escanear

Por supuesto, las decisiones comerciales se toman mucho antes. Puede que no hayan anunciado que tal o pascual juego va a lanzarse el 13 de octubre de 2021, pero la decisión está tomada hace tiempo, así que una feria en junio no aporta nada a los planes comerciales. Porque para tomar el pulso a los desarrollos independientes o ver cómo avanzan los estudios asociados, ya no hace falta verse las caras ni recorrerse medio planeta. 

E3 2005

Si hablamos de third parties, ellas solitas se organizan para presentar sus juegos destacados, muchas veces, justo antes de la feria, en un intento de visibilizarlos y que no pasen desapercibidos en la vorágine. Vamos, que nadie necesita una feria, un E3, para que sus juegos lleguen al mundo, sean conocidos y hagan mucho ruido. El rosario de eventos del año pasado nos sirvió de buena demostración. Incluso los estudios con menos recursos se asociaron (y se asocian) en eventos paralelos para dar notoriedad a sus creaciones

Y si hablamos razones económicas, el despliegue de medios que supone un evento de la magnitud de un E3, con sus impresionantes stands y sus espectaculares presentaciones, requiere de inversiones mastodónticas, difíciles de recuperar objetivamente. Y más, cuando se producían filtraciones que arruinaban las sorpresas… La verdad es que, mirándolo con ojos críticos, no quedan muchas razones prácticas para que el E3 tenga sentido. 

E3 2020

Sin embargo, hay cosas que van más allá de la lógica y de la objetividad. El videojuego no es solo un producto, el videojuego levanta pasiones y emociones y esas son las que nos hacen despertarnos (o no acostarnos) a las dos de la mañana a ver una conferencia, las que nos empujan a pegar botes de alegría por un anuncio o decepcionarnos fuera de todo sentido común porque no se hayan producido otros. Y a cada uno, nos impacta de una manera, por ejemplo, estos son los 50 momentos favoritos de David Martínez. Y, atentos, que en nuestro Especial por el 30 aniversario de Hobby Consolas, vamos a hacer un repaso nostálgico por la feria.

E3

En aquella ocasión me contesté a mí misma que, pese a todo, el E3 tenía todo el sentido del mundo. No por su utilidad, no por razones medibles o cuantificables, sino por lo que representa como exaltación del videojuego. Es una fiesta, es puro espectáculo, es un homenaje de la industria a sí misma, del que se hacen eco los informativos de todo el mundo. Durante una semana, los videojuegos abren telediarios y la prensa generalista los trata tal y como se merece, como un producto cultural de innegable valor social. Hace mucho que el E3 dejó de tener un valor comercial, pero su valor emocional, intrínseco a las creaciones artísticas,  está fuera de toda duda. 

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Las presentaciones y conferencias del E3 nos han dejado, a lo largo de estos 25 años, momentazos que no son fáciles de olvidar. Desde el silencio más absoluto, roto por atronador aplauso tras el vídeo de Super Mario 64 en 1996, a la aparición estelar, en 2019, de Keanu Reeves en el escenario, apropiándose con su carisma de todo el evento: “me cortáis la respiración”. Momentos que no se hubieran vivido en una presentación en vídeo. 

keanu reeves cyberpunk 2077

La conferencia más corta de la historia se produjo en un E3, en 1995. Fueron tres palabras “dos dos nueve” y nunca se hubiera producido de no haber existido el marco de la feria. Para los que no conozcáis la historia, Sega quiso dar un golpe de efecto y adelantarse a PlayStation anunciado para ya mismo el lanzamiento de Saturn, que estaba previsto para septiembre, y su precio: 399 dólares. El presidente de la división americana de Sony, Steve Race, subió el estrado y se convirtió en el ganador del evento (y puede que de esa generación), con una maniobra de marketing magistral que todo el mundo entendió como un “mejor, espérate a septiembre, no vaya a ser que PlayStation sea mejor y, encima, más barata”

Sí, fue un poco “troleo”. Y Sony repitió algo parecido en 2013. Microsoft ya había dejado caer que probablemente limitaría la segunda mano en Xbox One y obligaría a jugar conectados, así que Sony aprovechó para mostrar un vídeo en el que Shuhei Yoshida y Adam Boyes explicaban el proceso para compartir los juegos en PS4: dándole la caja a un amigo. También le ganó la mano a la competencia con una maniobra espontánea nacida de los entresijos de un E3, aunque un poco infantil, todo hay que decirlo, y probablemente inspirada por la euforia del entorno de la feria.

Shuhei Yoshida y Adam Boyes- Segunda mano en PS4

Ha habido presentaciones disparatadas (la conferencia de Konami de 2010 no tuvo pies ni cabeza), divertidos errores (como cuando a Miyamoto le falló el control de movimiento con una demo de en una demo de Skyward Sword), invitados que no sabían a lo que iban (como los Beatles en el E3 de 2009), y acciones marketing tan confusas que generaron errores monumentales. Como cuando Peter Moore (entonces en Microsoft) mostró en su brazo un tatuaje con el logo de Grand Theft Auto IV. Fue tal el impacto que corrió el rumor de que GTA IV sería exclusivo de Xbox 360. Por cierto, desde España tuvimos que avisar a nuestros compañeros en la feria de que ya se había desmentido la noticia, porque en el fragor de la batalla aún no se habían enterado…

VIDEO

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 No sé, podría seguir casi indefinidamente mencionando juegos, situaciones, personajes o escenas que forman parte ya de la historia de los videojuegos y que solo han sido posibles bajo las excepcionales circunstancias que rodean al circo del E3 (Aquí, algunos de los mejores momentos del E3). En aquel artículo de Hobby Consolas en el que planteaba si merece la pena la celebración de la feria me terminaba contestando con un rotundo “sí”

Y sigo pensando lo mismo, aunque me da un poco de miedo que este año, al estar enlatada, se pierda una parte de la magia. Ya no habrá lugar a la improvisación y puede que se pierda parte de la frescura… Aunque, si las previsiones se cumplen, los videojuegos que se muestren pueden dejarnos emociones de sobra para una larga temporada, sin necesidad de que nadie haga el ridículo en el escenario o se solapen las presentaciones… ¿No estáis deseando que empiece? 

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