10 razones por las que amo visitar los parques temáticos

Visitar los parques temáticos para mi es mucho más que un simple "hobby": por las atracciones, sus sensaciones, su historia o su gente, estas son las razones por las que quiero reivindicar el mundo de los parques y las montañas rusas.
Para algunos, es uno más en una amplia lista de planes para hacer con pareja, con amigos o con familia. Para otros, es un suplicio que evitar a toda costa: las colas, el calor... buf. Para mí, sin embargo, visitar los parques temáticos se ha convertido en algo más.
No una simple excursión o un simple entretenimiento, sino un motor que mueve mi día a día, casi una forma de vida. Y voy a explicar por qué creo que es mi responsabilidad reivindicarlo.
HobbyConsolas nació hace 33 años para acompañar a esas personas para las que los videojuegos no eran tan solo un simple divertimento, sino un polo sobre el que giraba gran parte de sus vidas.
Ante la incomprensión de una parte importante de la sociedad, la revista les acompañaba y les demostrando que no hay que avergonzarse de los "hobbies", porque pueden darte la alegría que el mundo a menudo se empeña en negarte, e incluso puede acabar decidiendo el resto de tu vida.
Al principio eran los videojuegos, pero rápidamente se sumaron hobbies satélite, como el anime y manga, los cómics, el cine o la televisión, hasta llegar al mundo actual cada vez más interconectado y transmedia.
Desde que comencé la sección de parques temáticos en HobbyConsolas, a menudo me he visto en la tesitura de tener que justificarlo, a veces con apuro, ante propios y extraños que no entienden por qué algo tan random como esto tiene cabida en una web como HobbyConsolas, como si eso desvirtuara los medios especializados en videojuegos por razones estratégicas o de posicionamiento.
Pero nada más lejos: los parques temáticos y todo sus derivados y variantes (atracciones, espectáculos, terror en vivo, incluso escape rooms) se merecen su espacio como un hobby más, junto a los videojuegos, el anime o el cine y la TV.
A continuación, daré diez razones por las que los parques temáticos han cambiado mi vida... y la de muchísima gente.
1. Escapismo

Visitar un parque temático es la forma suprema de escapismo. Ir al cine, al teatro o darse un maratón de Netflix te abstrate durante horas, y con suerte, es capaz de hacerte olvidar tus problemas durante un buen rato.
Pero los parques temáticos son más simbólicos. Pagar tu entrada te ofrece algo más que no tiene precio: una tregua de tu vida. El tiempo que pases dentro, nada de lo que ocurre fuera importa. Es una zona neutral, con sus propias fronteras, donde todo lo que hay está ahí para divertirte.
2. Paisajismo y tematización

Visitar un buen parque temático, y también un parque de atracciones hecho con gusto, puede ser un placer incluso sin montarte en nada, simplemente por disfrutar del paisajes y la tematización.
Hay parques que destinan cantidades enormes de dinero y una atención al detalle obsesiva simplemente rodeándote y abrumándote con la decoración, una réplica exacta de una aldea vikinga, una isla tropical o (sumando el factor "fan service") una localización que ya conoces de una serie o película y que apela a tu geek interior.
Pero incluso un parque de atracciones más pequeñito o con menos recursos puede rodearte de vegetación, árboles frondosos, masas de agua y flores bien ciudades, que puedes disfrutar simplemente por estar y transitar por él.
3. Sensaciones
La adrenalina es una hormona que genera el cuerpo cuando se ve enfrentado a una situación de estrés o peligro, disparando tu ritmo cardiaco y respiratorio y dándote un chute de energía para poder sobrevivir.
Las atracciones y las montañas rusas más bestias te permiten experimentar esta descarga de adrenalina en un entorno seguro y controlado, para disfrutar de un chute de endorfinas posterior imposible de experimentar de otra forma.
Es darle la vuelta a una respuesta biológica ante situación negativa: exponer al cuerpo a una situación de "peligro" (pero totalmente segura) para disfrutar de un efecto placentero que recorre todo nuestro y nos revitaliza al salir de la atracción.
4. Superación personal

No todo el mundo se atreve con estas cosas. El miedo a las atracciones, por su altura, velocidad o la sensación de estar boca abajo es natural y se debe respetar, pero también se puede trabajar.
Lo suscribe una persona que, durante la mayor parte de su vida, estuvo aterrorizada de las montañas rusas, con un nudo en el estómago cada vez que le arrastraban a un parque temático.De cómo superé el miedo a las montañas rusas hablé aquí... y acabó cambiado mi vida.
El miedo y los nervios iniciales antes de montar se transforma en placer y euforia al salir. Está la reacción fisiológica del apartado anterior, la dopamina recorriendo tu sistema nervioso y dándote "gustillo", pero también la psicológica: la satisfacción por superar un miedo y "conquistar" esa montaña rusa que tanto miedo daba desde el suelo. Y luego, la adicción de querer conquistarlas todas...
5. Viajar

Lo único malo de ser un aficionado a los parques y las montañas rusas es que... al final ya no te acaban sorprendiendo. Cuando montas por trigésima vez en la montaña rusa de tu "home park", la sensación no es la misma. La adrenalina sigue estando ahí, pero en menor medida: hasta tu cuerpo se puede acostumbrar si lo entrenadas demasiado.
Ser un aficionado de los videojuegos suele significar que quieres probarlos todos, cuantos más mejor, de todos los géneros, casi de manera compulsiva. Con las montañas rusas pasa igual... con los inconvenientes evidentes: tienes que viajar por todo el mundo, con su correspondiente coste. No se puede, ejem, "piratear" una montaña rusa: tienes que estar ahí.

Ofertas en viajes a parques temáticos
Hay decenas de parques temáticos: Disneyland, Disneyworld, Universal, PortAventura y más. Muchos de ellos ofrecen descuentos en ciertos paquetes y fechas.
Ver ofertas en parquesPero esto también tiene su gracia. Priorizar parques (o destinos que tengan cerca parques) te va a ayudar a seleccionar tu destino de vacaciones. Páginas como Coast2Coaster te permiten conocer qué parques hay cerca de tu destino, en cualquier parte del mundo.
Y aunque el parque sea el motor del viaje, no significa que no puedas salir de ahí para conocer el país y la zona en la que te encuentras. Es una excusa para conocer mundo, ¡de verdad!
6. Comida

Vale, a menudo se dice que la comida es lo peor de los parques temáticos: fast-food caro y tan mecanizado que a veces te llega quemado o pasado. Y sí, creo que son más los casos de parques donde la comida es... pasable (siendo generosos), con algunas excepciones (los parques Disney son una pasada).
También es lógico que, si pasas solo un día, no quieras perder el tiempo parando a comer. Pero raro es el parque que no tiene una “chuche”, aunque sea un simple gofre con forma de Batman o un cubo de palomitas. Luego la cartera duele, pero un día es un día…
7. Espectáculos

No quiero dejar de lado el otro tipo de experiencias que suelen (deberían) ofrecer todos los parques temáticos: los espectáculos. A menudo se pasan por alto, pues muchos prefieren priorizar otra vuelta en la montaña rusa. Y no voy a ser yo quien les lleve la contraria.
La calidad de los espectáculos de los parques también es muy fluctuante: hay quien se los curra muchísimo y otros que parecen obligaciones contractuales. Y también hay casos inversos: parques que no tienen muchas atracciones, pero que sorprenden por la calidad y esmero de sus espectáculos, sus mejores ofertas.
Pero incluso siendo mejores o peores, todos tienen algo en común: están ahí para hacerte sonreir. Y hay que ser muy cerrao para no contagiarte del entusiasmo que le ponen todos y cada uno de los actores, bailarines o animadores a pie de calle de un parque. Al fin y al cabo, un parque es un lugar donde todo el mundo trabaja con un solo objetivo, hacerte feliz.
8. ¿Magia?

Ser entusiasta de las montañas rusas y viajar por todo el mundo en comunidad coleccionando "credits", puede tener otro efecto negativo: tu listón sube a niveles prácticamente inalcanzables para cualquier parque.
La adrenalina sigue estando ahí, pero la "magia" de montar en una montaña rusa se desvanece por completo. Si casi ya nada te sorprende, ¿qué sentido tiene seguir montando en montañas rusas?
Esa es una pequeña "crisis de identidad" la he tenido al ver a aficionados con mucha más experiencia que yo bajarse de una montaña rusa que para mi era nueva y sorprendente con cara de circunstancias, comentano detalles tan intraducibles para el ser humano medio como "no me ha gustado porque el airtime es más floating que ejector en ese camel".
Cuando tienes mucho montado a tus espaldas, es natural que tu paladar se endurezca. Pero... sí, en el fondo mola poder ver detalles que nadie más vez.
Entre viaje y viaje, devoro en casa los canales de YouTube de reviews de montañas rusas y aprendo una visión mucho más matizada de las montañas rusas, sus fuerzas gravitacionales positivas, negativas o laterales y los efectos que tiene en los pasajeros.
Pero me he prometido a mi mismo que nunca será a expensas de perder la ilusión y los nervios de montar en una montaña rusa, grande o pequeña, las emociones más primarias que generan estas atracciones, y que absolutamente todos en este submundo tuvimos antes de convertirnos en "Boyeros de las montañas rusas".
9. Historia

Las montañas rusas y los parques temáticos no solo molan porque te lo pasas bien o porque te pone los pelos de punta. Es también una industria fascinante, con su propia historia y protagonistas, sus curiosidades, sus hitos y también capítulos negros.
Al fin y al cabo, es más de un siglo de ingenio e ingeniería humana aplicadas a nada más (y nada menos) que la recreación y el disfrute de las personas.
Visitar los parques temáticos me encanta, sí, pero también me encanta en igual medida leer y aprender sobre la historia de los parques, los fabricantes de montañas rusas, las evoluciones tecnológicas, los avances que cuajaron y los que no... Es una cultura a reivindicar.
10. Gente

Si hay una última cosa que caracteriza visitar un parque temático, es que es un acto social. Es un plan familiar, con pareja, con amigos... o incluso con desconocidos, a los que llegas a través de foro, comunidades o grupos de fans, personas con las que poder compartir tus mismas "frikadas".
Con el tiempo, esos desconocidos acaban siendo colegas. Con ellos viajas por todo el mundo, a veces a sitios rarísimos, con la excusa de probar la última híbrida de RMC o la última multi-launch de Intamin, pero por el placer de pasar tiempo con ellos.
A veces, algunos de esos colegas se convierten en tus amigos, y te das cuenta que te has sacado el Pase Anual del parque temático solo por tener la excusa de un sitio a dónde veros, montar en su montaña rusa por trigésimo primera vez y tomaros algo contandoos la vida. Y no hay nada mejor que eso.
