Análisis de Diablo IV: Vessel of Hatred, una expansión con importantes novedades que tropieza en un apartado clave

Diablo IV: Vessel of Hatred es la primera gran expansión del potente ARPG de Blizzard. Ya he jugado a su contenido y puedo contarte en profundidad todo lo que llega a Santuario con este DLC. Regresemos al Infierno con este análisis.

Diablo IV llegó a PS5, PS4, Xbox Series X|S, Xbox One y PC para darle un nuevo impulso a la saga de rol de acción. Desde el lanzamiento de la nueva entrega hemos visto unas cuantas temporadas llenas de cambios, pero el plato fuerte llega ahora, con el análisis de Vessel of Hatred.

Diablo IV: Vessel of Hatred supone un nuevo salto para un juego que nos devuelve a los infiernos para seguir masacrando demonios y obteniendo jugosos botines. La primera expansión incorpora una buena cantidad de novedades. ¿Merece la pena darle una oportunidad?

La saga Diablo siempre ha ofrecido expansiones de gran calibre y hay mucha expectación por ver lo que puede ofrecer Vessel of Hatred. Así que he regresado a Santuario para comprobar de primera mano cómo es este DLC, qué novedades incorpora y cuántas horas de juego puede darnos.

Tras Lord of Destruction de Diablo II o Reaper of Souls de Diablo III ha llegado el momento de conocer el siguiente capítulo del Conflicto Eterno. La amenaza de Mefisto continúa, así que es hora de internarse en una infernal selva para hacer frente a nuestros demonios.

Sin más dilación, te traigo todo lo que debes saber sobre esta expansión que viene acompañada de la sexta temporada del juego. Vamos con el análisis de Diablo IV: Vessel of Heatred para PS5, PS4, Xbox Series X|S, Xbox One y PC:

La historia de Diablo IV: Vessel of Hatred y la gran amenaza de Mefisto

Vessel of Hatred comienza su historia dando continuidad a los acontecimientos ocurridos en la campaña de Diablo IV. Por ello, siempre es recomendable haber superado la trama original, aunque existe la opción de saltársela, lo que es de agradecer para quien haya jugado antes.

Tengo que reconocer que la historia de Diablo IV me cautivó de principio a fin. Lilith fue una estupenda antagonista y lamento en parte que Blizzard se deshiciera de ella al final, aunque esto le dio mucho más peso a una conclusión que dejaba claro que el camino solo acababa de empezar.

La expansión nos vuelve a poner en la piel del caminante para seguir los pasos de la atormentada Neyrelle, quien carga con la piedra que contiene a Mefisto, Señor del Odio, y con una responsabilidad demasiado grande como para no ceder ante la malicia de este demonio mayor.

Buscando la manera de acabar con él, Neyrelle se dirige a Nahantu, una selvática región en el sur de Santuario que seguro que suena a los fans de Diablo II, con la esperanza de que el espíritu de Akarat, asceta fundador de la religión Zakarum, pueda acabar con la inmundicia de Mefisto.

Desde luego, la trama de Vessel of Hatred empieza fuerte y con la firme intención de ir subiendo el nivel desde un primer momento. Mefisto es ahora el principal antagonista y se nota la ambición por darle un peso mucho mayor que en Diablo II. 

Sin embargo, todo se va desinflando conforme avanzas y pese a que hay buenos momentos y algún girito de guion interesante, todo acaba sepultado por una decisión que te deja claro cuál es la intención de Blizzard para con Diablo IV.

Llegado cierto momento, la trama se acaba de forma abrupta, dejando de nuevo todo abierto para otra expansión más. El desenlace narrativo de Vessel of Hatred es bastante anticlimático, debido a que hemos estado esperando un año para ver un final.

La sensación de estar ante un capítulo introductorio de lo que podría ser un nuevo juego es bastante constante y deja claro que esto va para largo. Quizá a la vuelta de "x" años todo se vea desde una perspectiva general, pero por el momento, no me parece una decisión acertada.

Al contrario que expansiones de juegos como World of Warcraft o The Elder Scrolls Online, Vessel of Hatred no presenta un conflicto autoconclusivo que puede dar lugar a otro, sino que con un cliffhanger algo tibio deja todo en el aire, por segunda vez, si tenemos en cuenta el juego base.

Así es el Espiritualista, la nueva clase de Diablo IV: Vessel of Hatred

Una nueva clase nunca antes vista en la saga Diablo llega con Vessel of Hatred y lo cierto es que el Espiritualista me ha convencido más de lo esperado. Blizzard no recupera otras que se quedaron fuera de Diablo IV como el Cazador de Demonios, sino que propone algo nuevo.

Y lo cierto es que el Espiritualista se siente fresco. No diré que son varias clases en una, pero debido a que sus habilidades se dividen en cuatro especializaciones, el combate y la utilidad de la clase cambia de forma importante dependiendo de las elecciones del jugador.

El Espiritualista se funde con las selvas de Nahantu y basa su estilo de lucha en el poder de cuatro guardianes primordiales asociados a un animal, elemento y a diferentes estados alterados con los que poder causar estragos. 

Así pues, el Jaguar es pura letalidad y fuego, el Gorila resistencia y aturdimiento, el Águila rayo y evasión y el Ciempiés es "dame veneno que quiero morir". Todos tienen su función y su propio estilo.

Dependiendo de las habilidades que establezcas de cada guardián, puedes obtener diferentes pasivas de gran impacto. No hay necesidad de dedicarse enteramente a un estilo, lo que genera sinergias muy interesantes.

Además, al completar la búsqueda de esta clase (misión que me ha gustado mucho) se desbloquea la Sala de los espíritus, con la que puedes potenciar tu vínculo con cada guardián, dando lugar a unas builds muy interesantes.

El contenido principal de Vessel of Hatred: ¿Qué hay de nuevo en Santuario?

Nahantu luce muy bien como nueva región del juego y aporta un bioma diferente a todo lo visto anteriormente. Nos faltan densas junglas que visitar y este territorio no solo ofrece humedad y vegetación, sino que también se las apaña para añadir cuevas y otros terrenos más áridos.

Y pese a que la región está infestada de unos cuantos nuevos enemigos surgidos de la corrupción de Mefisto, también encontrarás ayuda. Los Mercenarios regresan tras haberlos visto en Diablo II para ayudarnos en la nueva misión.

El añadido, pese a que no presenta un sistema demasiado profundo, sí que es lo suficientemente interesante como para que te molestes en completar las misiones de reclutamiento de los mercenarios que llegan con esta expansión.

El niño demonio, una antigua canibal y un cazarrecompensas caído en desgracia se unen a un herrero sin brazo para formar un variopinto grupo que tiene su propia guarida y todo. Es aquí donde podemos elegir cuál de los cuatro nos acompaña y así configurar sus pequeños árboles de habilidades.

El uso de los mercenarios es una característica pensada para quienes prefieren jugar en solitario. Ayudan y ofrecen un acompañamiento que si bien no es imprescindible, sí que se agradece... como las pequeñas mascotas que trae la expansión, anecdóticas, pero "cuquis".

En lo que respecta a contenido, tenemos muchas más mazmorras normales, misiones secundarias (algunas de las cuales no están nada mal) y dos nuevas actividades endgame que tienen cantidad de potencial al ofrecer jugosas recompensas.

La Infraciudad de Kurast es una mazmorra en donde el tiempo dictará tus recompensas. Arrasar con hordas de enemigos ahora es más frenético que nunca, ya que todo es una cuenta atrás. Si se acaba el tiempo, se acaba tu incursión. 

Cuanto más permanezcas mayores opciones tendrás de reclamar únicos especiales y premios de gran calidad. La manera de aumentar el tiempo disponible es completando objetivos y obteniendo armonización. Me ha gustado mucho como cambia tu manera de jugar.

La Ciudadela Oscura es el reto más importante de esta expansión, una actividad cooperativa que se desbloquea en el nivel 60 al alcanzar la dificultad Tormento y que impone a los participantes la necesidad de coordinarse a la perfección.

Hay que ir superando diferentes salas, pero nunca puedes acomodarte al ir en compañía, ya que hay momentos en los que debes tomar caminos separados, lo que genera una tensión enorme, dado que no puedes ser tú el que haga fracasar la misión.

Jefes realmente exigentes esperan en esta ciudadela, que también añade nuevos cosméticos y recompensas exclusivas y supone la excusa perfecta para utilizar el nuevo sistema de búsqueda de grupos y quedarse en Santuario unas horitas más.

Terminando con esto quería añadir todo lo que ofrecen las palabras rúnicas, el sistema para los más "empollones" del juego. Usando los dos tipos de runas (invocación y ritual) se pueden añadir al equipo y armas para conseguir habilidades de otras clases y todo tipo de ventajas adicionales.

Esto da una enorme profundidad a cada clase y a cada build, aumentando las posibilidades casi hasta el infinito. Tengo la sensación de que apenas he arañado las opciones que ofrece este sistema, ya que hay por delante una buena cantidad de opciones de creación y personalización.

¿Cuánto dura Diablo IV: Vessel of Hatred? 

No he llevado la cuenta exacta de las horas que he dedicado a cada apartado de Vessel of Hatred porque he ido picoteando de aquí y allá, pero diría que la campaña de la primera expansión de Diablo 4 no te debería durar más de 6-7 horas, como mucho.

Sin embargo, el DLC incluye una más que considerable cantidad de contenido endgame, al que se suma todo lo que ya teníamos y todas las novedades de la temporada 6, que prácticamente llevan a Diablo IV a una versión 2.0.

Al momento de escribir estas líneas habré dedicado más de 20 horas a la expansión y aún quedan muchas masacres que perpetuar contra los demonios y otras alimañas de Santuario. Tener controlado todo el contenido de Vessel of Hatred puede llevarte sus 30-40 horas fácilmente.

Dificultad de Diablo IV: Vessel of Hatred y principales novedades de la temporada 6 y del juego base

Y por supuesto, la duración depende mucho de la dificultad con la que decidas jugar. Las opciones de dificultad de Diablo IV cambian con la llegada de la temporada 6. Estos ajustes se aplican al juego base y no solo al DLC, obviamente.

¿Me ha parecido difícil Vessel of Hatred? He buscado completar la campaña en dificultad Normal para poder conocer todo a fondo sin problemas. No ha sido un paseo, pero tampoco supone un tremendo esfuerzo afrontar algunos jefes, pese a que haya batallas muy exigentes en lo jugable.

No obstante, los diferentes niveles se van notando cada vez más y si deseas desbloquear la Ciudadela, a partir de Tormento, la cosa empieza a ponerse sería. Bueno, el propio juego lo deja claro con el nombre de sus dificultades. No es ninguna exageración.

Y la dificultad no es el único cambio en el juego base. Ahora el nivel 60 es el máximo de personaje y se han añadido nuevos paneles de leyenda, una nueva habilidad llega a cada una de las clases, así como cinco pasivas, un nodo legendario y un demandado buscador de grupos llega por fin al juego.

Y la temporada seis presenta una nueva trama, el evento de mundo caminarreinos con gigantescos demonios a los que derrotar, las mazmorras de ruptura con más botín... y enemigos, así como más objetos, un pase de batalla y otros añadidos.

Precio, plataformas y ediciones de Diablo IV: Vessel of Hatred

Diablo IV: Vessel of Hatred está disponible para PS5, PS4, Xbox Series X|S, Xbox One y PC bajo un precio de 39,99 euros. No obstante, tal y como acostumbra a hacer Blizzard con sus juegos más importantes, existen otras opciones de compra.

Por un lado, tenemos Diablo IV: Vessel of Hatred - Deluxe Edition a 59,99 euros que incluye un lote de montura, armadura, mascotas, pase de batalla, cosmético "Alas de Demonio" y más extras. Por otro encontramos, la Ultimate Edition a 89,99 euros con cinco lotes de armadura, 3000 de platino y más.

Para aquellos que no hayan jugado a Diablo IV, también está el lote de expansión que incluye el juego base y la expansión por 69,99 euros. Todas las opciones, salvo la edición estándar del DLC incluyen un mes de Xbox Game Pass Ultimate.

Atrapados en Santuario

Tenía muchas ganas de Vessel of Hatred y lo cierto es que voy a continuar explorando Nahantu con otras clases, lo que creo que deja claro que la expansión me ha gustado. Sin embargo, no puedo evitar sacarle un contundente "pero".

La trama de esta expansión no se siente tan importante y palidece en lo que respecta a sus predecesoras en otros juegos de la saga. Vessel of Hatred no tiene el empaque de otras expansiones y pese a que valoro que Blizzard se tome su tiempo, al final, si quieres continuar con esta historia, va a tocar pasar por caja otra vez.

Por suerte, el contenido jugable adicional y la nueva clase o los mercenarios ofrecen más horas de juego y variedad (algo que no viene nada mal a Diablo IV) y pienso que los cambios generales que ha realizado el equipo creativo dan en el clavo.

Aun con todo, termino de analizar Diablo IV: Vessel of Hatred un tanto desilusionado por la "conclusión" a la historia presentada. Los tiempos han cambiado y tiene pinta que tocará seguir analizando expansiones de este juego... Ahora entiendo lo de "El Conflicto Eterno".

Valoración

Nota 78

Diablo IV Vessel of Hatred no logra alcanzar la calidad de anteriores expansiones de la saga por su cambio de planteamiento en cuanto a la historia y modelo de negocio. No obstante, sí que ofrece los suficientes alicientes como para tentar a los mayores fans de Santuario.

Lo mejor

La Infraciudad. El espiritualista. Nahantu como nueva zona. Los mercenarios.

Lo peor

Una campaña con más empaque y autoconclusiva hubiera dejado unas mejores sensaciones

Plataforma comentada: Pc

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David Rodríguez

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David Rodríguez es redactor y analista en HobbyConsolas. Especializado en videojuegos, se dedica a cubrir la actualidad del sector mediante noticias, críticas, artículos de opinión y vídeos.

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