Análisis de Neon Inferno, una delicatessen de pixel art para tipos duros

El género del run and gun cobra fuerza con Neon Inferno, un heredero de clásicos como Contra o Wild Armas que presenta unos de los gráficos más sorprendentes del año.

Nos acercamos a la recta final de un año en el que ha quedado clara una cosa en la industria de los videojuegos: los indies bien cuidados piden protagonismo a gritos. El último exponente (por ahora) de la moda "vamos a dar a los jugones clásicos lo que quieren" es Neon Inferno, que llega a finales de noviembre para PS5, Xbox Series X/S, Switch y PC.

Es lo nuevo de Zenovia Interactive, a los que los fans del pixel art recordarán por el notable (y también pixelado) Steel Assault. Y, del mismo modo que aquél, Neon Inferno apuesta por una acción directa e intensa, heredera de clásicos como Metal Slug, Contra o Wild Guns, en los que claramente se inspira.

La acción nos lleva a la Nueva York del año 2055, cuando una guerra entre la mafia italiana, los yakuza y la policía desata todo su potencial destructivo. 

Nosotros encarnamos a un miembro de la mafia. Podemos elegir entre Angelo o Mariana, que tienen looks muy diferentes, pero tienen las mismas características y movimientos una vez en harina.

El objetivo de cada uno de los seis niveles no puede ser más claro: avanzar a basa de tiros, eliminando a todos los enemigos que nos encontremos (o, al menos, a los más fundamentales), hasta llegar al inevitable duelo contra un jefe final.

Por el camino, nos podemos encontrar con jefes intermedios, tramos con algo de plataformeo y segmentos especiales como frenéticos tiroteos en moto. Además, podemos elegir el orden en el que abordamos algunos niveles.

Angelo y Mariana tienen una pistola con disparos infinitos, que podemos disparar en cualquier dirección, pero también en profundidad, al estilo Wild Guns.

Si disparamos al segundo plano de profundidad, hemos de quedarnos quietos, por lo que somos más vulnerables. 

En cualquier caso, contamos con varios trucos, como buscar parapetos, pulsar un botón para fintar o ejecutar un ataque cuerpo a cuerpo.

Este último es clave, porque, si lo ejecutamos frente a proyectiles de color verde, los devolveremos de vuelta al "remitente". 

No solo eso: si mantenemos pulsado el botón, entraremos en una especie de tiempo bala en el que podemos dirigir hacia dónde irá el proyectil. Fundamental para ciertos duelos contra jefes finales.

A grandes rasgos, esas son todas las normas: no recogemos power-ups ni sanaciones durante la batalla, así que dependemos de nuestra habilidad y nuestra barra de salud (podemos recibir 6 golpes en dificultad normal y 4 en difícil).

Aunque el juego es complicado, no es injusto: nos avisa siempre que va a llegar un proyectil o cada vez que un personaje va a ejecutar algún ataque potente. Es cuestión de estar atentos...

Hay que tener reflejos de neón

Si nos matan, volveremos al último checkpoint, que puede estar bastante atrás, por lo que es fundamental aprenderse los patrones de aparición de los enemigos, su comportamiento... 

Como en los arcades de vieja escuela, podemos pasar de sentirnos saturados al principio (el juego, como era de esperar, tiene una dificultad puñetera) a dominar cada nivel y sus patrones para vernos a nosotros mismos como una "máquina de matá".

Por cierto, además del modo normal, difícil y principiante, tenemos un modo Arcade, que es como el modo Difícil, pero sin posibilidad de usar checkpoints... Si nos matan, se acabó. No es moco de pavo, no.

También podemos acceder a un entrenamiento y a un modo repetición para volver a jugar los niveles y segmentos que hayamos superado, para mejorar nuestra marca.

Dominar cada nivel no es solo una cuestión de orgullo: al acabar cada uno, recibimos una cantidad de dinero según lo bien que lo hayamos hecho. 

Ese dinero se puede usar en una tienda donde compramos disparos especiales de munición limitada: tiros perseguidores, proyectiles de fuego, un mejor ataque cuerpo a cuerpo... 

Cuesta bastante conseguir el dinero necesario, pero su ayuda es enorme en los duelos más complicados.

Como veis, la experiencia es intensa y puede ser aún más divertida si optamos por el cooperativo local para dos jugadores. Como supondréis, ahí el caos de balas y explosiones está asegurado.

A pesar de lo intenso que resulta (o quizá por eso mismo), hay que reconocer que el juego se hace algo corto. Siendo estrictos, se puede superar en unas dos horas y media, pero eso sería si no muriéramos nunca, cosa muuuuy improbable en las primeras partidas.

Por supuesto, pasar del modo normal al Difícil o al Arcade añade un plus de rejugabilidad para los usuarios más duros, pues esos desafíos no están al alcance de cualquiera. Aún así, hubiéramos agradecido alguna fase o contenido más, como una galería de arte, un modo contrarreloj...

Más que Mafia, lo de los gráficos es magia

Y es que la jugabilidad supone un disfrute, pero lo es mucho más porque viene arropada por un envoltorio audiovisual que es una maravilla.

Por un lado, tenemos unos diseños de personajes a cargo de Jun Tsukasa, que ha diseñado e ilustrado en muchos shooters icónicos de la compañía Psikyo.

Por otro, tenemos un pixel art que homenajea la era de eclosión de los 32 bits, con una paleta de colores y una cantidad de detalles en movimiento que os van a dejar boquiabiertos.

Las fluidas animaciones de los protagonistas se mezclan con explosiones, fondos llenos de planos de scroll parallax y efectos de iluminación que ayudan a dar un aire ciberpunk muy efectivo.

Esa estética se mantiene en unas escenas de corte a base de imágenes estáticas que son un verdadero placer para la vista.

Lo del ciberpunk también se traslada a la banda sonora, que mezcla melodías claramente inspiradas en Blade Runner con otras más cercanas al rock, la música clásica y hasta la ópera.

Vamos, que Neon Inferno es un auténtico festival audiovisual al que, por supuesto, podemos poner filtro de scanlines y simulación de curvatura de un televisor CRT de toda la vida.

No es el juego más original del mundo y, como decíamos antes, agradecería algo más de contenido, pero destila artesanía y atención por el detalle en cada uno de sus niveles.

Si eres un superviviente de los salones recreativos o, simplemente, te gusta bañarte en un mar de balas, con Neon Inferno te sentirás en la gloria pixelada.

Valoración

Nota 86

Uno de los juegos más bonitos y llamativos del año y una apuesta segura para los amantes de los run and gun de toda la vida. Agradecería algo más de contenido, pero mientras dura es intenso como pocos.

Lo mejor

Sus espectaculares y cuidados gráficos. Su jugabilidad es sencilla en su planteamiento, pero supone todo un reto.

Lo peor

Agradecería más niveles y contenido. Se echa en falta cooperativo online.

Plataforma comentada: Pc

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Daniel Quesada

Coordinador de vídeo

Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.

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