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Stonefly
Análisis

Análisis Stonefly, una experiencia "chill" con un estilo audiovisual arrebatador

Versión comentada: PS5

Análisis de Stonefly, el nuevo juego de Flight School Studio (creadores de Creature in the Well), una experiencia "chill" que mezcla plataformas con "el rey de la colina" y un arrebatador estilo audiovisual.

Puede que recordéis a Flight School Studio por Creature in the Well, un juego lanzado en 2019 para PS4, Xbox One, Nintendo Switch y PC que nos proponía algo realmente original: una combinación entre hack'n slash clásico y pinball.

Con Stonefly, su nuevo trabajo para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, este estudio independiente vuelve a plantear una mezcla realmente llamativa, pero cambiado la adrenalina de los espadazos por una experiencia mucho más tranquila y contemplativa.

A grandes rasgos, se puede describir Stonefly como un cruce entre juego de plataformas y "el rey de la colina". ¿Cómo es posible esto? Y más importante aún: ¿merece la pena? Os lo contamos en nuestro análisis de Stonefly.

El valle del viento

Stonefly nos pone en el papel de Annika, una joven que vive en un mundo donde plantas e insectos tienen un tamaño colosal, y los mechas son el principal método de combate y desplazamiento. Poco después de empezar la aventura, y debido a la imprudencia de Annika, el mecha de su padre es robado, lo que le lleva a embarcarse en un viaje para recuperarlo.

Stonefly

Se trata de un viaje tan literal como personal, pues una de las claves de la historia de Stonefly es que vemos cómo Annika va madurando por el camino, pasando de ser una joven despreocupada a una persona mucho más centrada y madura. Algo parecido a una película del género 'coming-of-age', pero con mechas y bichos gigantes.

Pero hablemos de la jugabilidad de Stonefly, porque es probablemente lo más interesante. Nosotros controlamos a uno de estos mechas con forma de insecto desde una perspectiva cenital. Uno de los aspectos más curiosos de estos vehículos es su capacidad para planear durante unos segundos en el aire, así que la mayor parte del tiempo nos estamos desplazando por los escenarios saltando de hoja en hoja y rama en rama, y aprovechando las corrientes de viento para alcanzar lugares alejados.

Stonefly

La exploración es quizás el aspecto menos elaborado de Stonefly, aunque eso no es necesariamente algo malo, dado el carácter tranquilo de la experiencia. Lo más curioso es que las diferentes localizaciones tienen un carácter bastante abierto, lo que nos permite desplazarnos con mucha libertad. Dado su tamaño y para no perdernos, contamos con numerosos puntos de viaje rápido y unas útiles "moscas luminosas" que nos señalan el camino hacia nuestro próximo objetivo.

Al explorar también podemos encontrar diferentes materiales para recolectar, y que nos sirven para mejorar muchos aspectos del mecha (más sobre esto en un momento). Y ahí es donde entran los combates: muchas veces, cuando intentamos extraer materiales, somos atacados por insectos que se sienten atraídos por la misma materia que estamos intentando obtener. 

Stonefly

Pero lejos de ser un juego de acción habitual, para derrotar a los enemigos en Stonefly debemos tirarlos de las plataformas (de ahí lo de "el rey de la colina"). De base, contamos con una ráfaga de viento con la que podemos empujar a la mayoría de criaturas de menor tamaño. Pero cuanto mayores son, más complicado es lograr que se muevan del sitio, por lo que contamos también con unos explosivos que podemos lanzar desde el aire para aturdir a los insectos.

Dicho así probablemente suena fácil, pero los enemigos presentan patrones de ataque y forma de derrotarlos muy concretas. Por poner un ejemplo, hay un insecto bombardero que normalmente es inmune a la ráfaga de viento y a los explosivos... Salvo cuando está atacando. Es importante saber reconocer sus debilidades si no queremos acabar hechos papilla (especialmente en el caso de los jefes), pues los enemigos atacan con contundencia y en grandes números. 

Stonefly

Al recibir golpes, distintas partes del mecha pueden quedar inutilizadas (como los explosivos o incluso el planeo), por suerte contamos con una herramienta de reparación, aunque debemos esperar unos segundos hasta que el proceso se completa. Stonefly no es un juego particularmente difícil, pero si no somos cuidados podemos acabar de vuelta en el campamento.

Porque esa es la otra parte de la jugabilidad de Stonefly: el campamento. Desde los puntos de viaje rápido podemos regresar a esta pequeña base en la que podemos descansar, charlar con los compañeros que Annika va conociendo durante el viaje o -lo más importante- mejorar el mecha. A medida que jugamos, vamos desbloqueando nuevos planos que nos permiten crear nuevas mejoras... y su número es elevadísimo: tenemos mejoras de salto, de defensa, de ataque y de extracción, nuevos movimientos como un dash, diferentes habilidades para mejorar nuestras posibilidades en combate...

Stonefly

A media que jugamos, la cantidad de mejoras disponibles no deja crecer en todo momento. Para poder comprar las mejoras es necesario recolectar los diferentes recursos, que dependen tanto de la zona como del enemigo, así que hay un pequeño componente de 'crafting' que nos invita a regresar a zonas previas para poder conseguir la mejora que buscamos.

Stonefly

Dejamos para el final el apartado que nos ha enamorado de Stonefly: el audiovisual. La obra de Flight School Studio presenta un apartado gráfico "hecho a mano", con un estilo que destaca por evocar los trazos de un dibujo. Además de lo original de su propuesta, en lo artístico bebe de los trabajos de Charlie Harper, un legendario artista modernista, y de Nausicaä del Valle del Viento, una de las películas más emblemáticas de Studio Ghibli, para lograr un apartado visual arrebatador.

La banda sonora no se queda atrás, con una gran selección de temas que van desde lo ambiental hasta composiciones muy pegadizas, y todos casan a la perfección con el estilo que destila la aventura.

Valoración

Pese a que en lo jugable no termina de despegar, Stonefly es una auténtica delicia para los sentidos que ningún amante de las experiencias diferentes y tremendamente originales debería perderse

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Su estilo audiovisual y la originalidad de su propuesta.

Lo peor

Se puede llegar a hacer repetitivo. Ciertos fallitos de control.

Y además