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Análisis Yakuza Like a Dragon Xbox Series X
Análisis

Análisis Yakuza: Like a Dragon para Xbox One, Series X-S, PS4 y PC

Versión comentada: Xbox One

Yakuza: Like a Dragon es una sorprendente reinvención de la saga de mafiosos de Sega, consolidada en Occidente en el último lustro. Donde antes había beat’em up, ahora hay combates por turnos; donde antes estaba Kamurocho, ahora está Ijincho; donde antes estaba Kazuma Kiryu, ahora está Ichiban Kasuga. Pero, aunque el prisma sea ahora el de un J-RPG, la esencia de la serie sigue intacta, con una enrevesada historia, locuras a gogó y contenidos para decenas de horas, esta vez en perfecto castellano... pero no nos precipitemos. Dentro el análisis de Yakuza Like a Dragon.

Hacer un análisis de Yakuza: Like a Dragon es una experiencia singular. Tras catorce años repartiendo leña con Kazuma Kiryu por Kamurocho, se hace raro ver tanto al cuarto presidente del clan Tojo como al propio barrio rojo de Tokio apartarse a un lado para dejar paso a un protagonista y a una ciudad inéditos. No sólo eso: la propia jugabilidad ha dado un giro de 180º que sólo se le podría haber ocurrido a unos genios como los de Ryu ga Gotoku Studio, liderados por el siempre transgresor Toshihiro Nagoshi.

Esta entrega, que se llamó Yakuza 7 en su Japón natal, es un paradigma de cómo han cambiado las cosas para la serie en los últimos años. Cansada de ver cómo todas las entregas fracasaban, Sega estuvo a punto de cesar su exportación a tierras occidentales, algo observable en el hecho de que la quinta entrega numerada llegara con tres años de retraso y únicamente en formato digital. Sin embargo, desde 2017, hemos recibido todos los capítulos canónicos de la saga en forma de nuevas entregas, remakes y remasterizaciones, con plazos cada vez más ajustados respecto a Japón.

No sólo eso. Dado que la saga sólo triunfaba en Japón y entre un público adulto y masculino, sólo se lanzaba en consolas PlayStation (con la salvedad de Wii U, que recibió la remasterización de los dos primeros Yakuza de PS2). Sin embargo, la saga ha acabado volviéndose multiplataforma, con su llegada a PC y, sobre todo, a Xbox One. El hecho de que Yakuza 0, Yakuza Kiwami y Yakuza Kiwami 2 se integraran en el Game Pass ha contribuido a que muchos se hayan adentrado en una saga a la que siempre se consideró, injustamente, de nicho.

En relación con eso, hay que decir que Like a Dragon es la primera entrega de la saga que tiene un estreno multiplataforma (al menos en Occidente, ya que en Japón sí fue exclusivo de PS4 cuando salió a principios de 2020). Además, gracias al buen trato de Microsoft con Sega, como vamos a ver en este análisis de Yakuza Like a Dragon para Xbox Series X-S, el juego está optimizado para las nuevas consolas desde el primer día, algo que no sucede con PS5, cuyos usuarios tendrán que esperar al 2 de marzo para poder disfrutar de la versión mejorada para la nueva generación.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Sería un sacrilegio decir que la saga estaba estancada, pues, a diferencia de muchas otras, cada entrega ha ofrecido siempre una sesuda historia con decenas de personajes carismáticos, misiones secundarias muy trabajadas o sorprendentes minijuegos. Y eso que ha habido infinidad de entregas, con unos intervalos de tiempo bastante pequeños entre unas y otras. Aun así, pese a las progresivas mejoras, es evidente que la fórmula jugable llevaba siendo la misma prácticamente desde los tiempos de PlayStation 2.

En ese sentido, hace año y medio, el spin-off Judgment fue un pequeño cambio de tercio: mantuvo los combates a lo beat’em up, pero alteró la ambientación mafiosa con una de investigación y abogacía. Ahora, Like a Dragon es, al mismo tiempo, un reseteo y una revolución en prácticamente todos los sentidos: el narrativo, el jugable, el ambiental… Pero, pese a los cambios, la esencia de la serie se mantiene intacta.

El mejor que habrá jamás

La historia de Kazuma Kiryu quedó ya finiquitada en Yakuza 6, y eso ha permitido darle el relevo a un nuevo protagonista. Se trata de Ichiban Kasuga, un mafioso que guarda bastantes paralelismos con el cuarto presidente del Clan Tojo. No en vano, también es huérfano, tiene un dragón tatuado en la espalda, cumplió condena por un crimen que no cometió y guarda una gran fidelidad al yakuza que le acogió.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Sin entrar en demasiados detalles, el juego empieza en el año 2000 y nos explica cómo Ichiban (que significa ‘el mejor’ en japonés) acabó en la cárcel. Dieciocho años después, le veremos salir de prisión… para encontrarse con que su antigua familia le ha repudiado. A partir de ahí, se desata una intrincada historia a la que se van sumando más y más personajes, a cada cual más carismático. Con cada capítulo que pasa, se añaden nuevas piezas a un puzle de intrigas criminales y políticas que no acaba de cobrar sentido hasta el final, algo que da para cerca de 50 horas.

El grandilocuente enfoque narrativo es similar al de Yakuza 5, pero esta entrega es independiente de las anteriores, y eso la hace ideal para iniciarse en la saga. Los veteranos disfrutarán de lo lindo con algunos guiños que hay aquí y allá, pero, a diferencia de lo que pasaba con Kiryu, no resulta imprescindible haber jugado a los títulos previos para entender quién es Kasuga y por qué hace lo que hace. Y no os preocupéis, porque tiene tanto carisma como el Dragón de Dojima, aunque es más jovial e inocente.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

La vida es un RPG

Ahora bien, si en Y5 había varios protagonistas que complementaban la historia de Kiryu y se iban intercalando, aquí hay también otros… que forman equipo junto a Ichiban en todo momento. Es el caso de Yu Nanba, un enfermero que acabó en la mendicidad; Koichi Adachi, un policía degradado a sellar carnets; o Saeko Mukoda, la mánager de un club de alterne. Cada uno de ellos tiene una historia detrás que, de algún modo, entronca con la de Kasuga. Y hay varios personajes más que también colaboran con nosotros.

Sin ese protagonismo coral, no sería posible la gran revolución del juego: ya no estamos ante una aventura con peleas a lo beat’em up, sino ante un J-RPG con combates por turnos. La saga siempre había tenido toques roleros, pero, esta vez, hay subidas de nivel, trabajos que condicionan las habilidades que cada miembro del equipo puede usar, estados alterados, equipamiento dividido en varias partes…

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Los combates tienen un tono muy clásico, de modo que tenemos que determinar las sucesivas acciones de los cuatro miembros del equipo, esperando el turno de cada uno. Podemos realizar ataques normales, mantenernos en guardia, usar objetos o ejecutar habilidades especiales. Cómo no, los diferentes enemigos tienen debilidades a ciertos elementos, algo que debemos averiguar y explotar.

No obstante, aunque casi todo transcurre por turnos, hay ciertos toques de tiempo real que nos obligan a estar pendientes de la pantalla. Por un lado, cuando vamos a recibir un golpe, podemos hacer un ‘parry’ para que el personaje se defienda y reciba menos daño. Por otro lado, todos los personajes van pululando por el escenario, de modo que hay que tener en cuenta su posición.

En ese sentido, si intentamos ir a por un rival que esté detrás de otro, el de delante nos frenará en seco de un golpe y perderemos el turno. Del mismo modo, podemos coger objetos del entorno y usarlos como armas o, incluso, lanzar a un enemigo hacia un coche, para que sea atropellado. Además, si un enemigo cae al suelo y atacamos antes de que se levante, le haremos más daño.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Aunque un servidor prefiere el estilo de beat’em up de antes, que era más ágil, lo cierto es que este sistema por turnos está muy bien implementado y engarza de maravilla con el componente de locura inherente a la saga. En ese sentido, Kasuga, que es un gran fan de Dragon Quest, se deja llevar por la imaginación, y eso se traduce en diseños de fantasía para las vestimentas de los protagonistas, los enemigos o las habilidades.

Lo único que no nos ha gustado mientras realizábamos este análisis de Yakuza Like a Dragon, es que cae en la antediluviana trampa del J-RPG de obligar a subir niveles en según qué momentos, si no queremos que algún jefe nos trate como a peleles. En concreto, en el capítulo 12, hay un repentino escalón de dificultad que nos exige dedicar varias horas a obtener experiencia, ya que los jefes suben unos quince niveles de golpe. Añadid a eso que, en ese mismo capítulo, también se nos obliga a perder el tiempo hasta amasar una disparatada suma de yenes…

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Al margen de los combates, hay otras mecánicas muy típicas del RPG, que nunca habríamos imaginado ver en un Yakuza. Por un lado, hay mazmorras, sólo que con forma de alcantarillas, restaurantes o cuarteles generales de mafias. Por otro lado, hay un ‘bestiario’ de enemigos, llamado Sujidex, que es una parodia de Pokémon.

Y no podemos olvidarnos de los guiños retro al género, en especial a Dragon Quest. Durante los tiempos de carga (casi inexistentes en Xbox Series X y bastante significativos en Xbox One y PS4), vemos muñequitos pixelados que representan a los personajes, como si de un juego de 8 bits se tratara. Y, cuando nos llaman por teléfono, lo que suena es una fanfarria de otro tiempo.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Yokohama, qué inmensa eres

Otro cambio drástico de esta entrega es que se desarrolla, en su mayor parte, en Ijincho, una fiel recreación de Yokohama. Esta ciudad, que nunca había aparecido en la saga, tiene un tamaño descomunal, hasta el punto de que triplica al de la sempiterna Kamurocho. De hecho, los taxis, que siempre habían estado un poco de relleno en la saga, son ahora de gran ayuda, especialmente si jugamos en Series X, ya que nos ahorramos tanto la caminata como el tiempo de carga.

Además de ser inmensa, Ijincho es también la ciudad más variada y viva que hemos visto en la saga. Nada tiene que ver la zona de la marina con el barrio chino, el barrio coreano, el distrito rojo, la zona del río o la estación de tren. Lo único malo es que, a veces, resulta difícil llegar a un determinado punto sin tener que luchar, pues siempre acabamos topando con enemigos que nos impiden el paso.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Kamurocho y Sotenbori, que ya estaban creadas de anteriores entregas de la saga, se han incluido, pero sólo pasamos por ellas de forma esporádica. Podemos patear sus calles y entrar en los comercios (entre los que, por cierto, ya no se encuentra el mítico Don Quijote), pero no hay apenas actividades secundarias en ellas.

Y eso es porque absolutamente todo el contenido adicional está concentrado en la grandilocuente Yokohama, donde hay decenas de actividades opcionales que duplican la duración del juego de una manera única. Como de costumbre, destaca el medio centenar de misiones secundarias (o subhistorias), en las que debemos ayudar a diferentes ciudadanos con sus problemas.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Más que nunca, conviene hacer todas las que podamos, ya que es la forma de obtener mercenarios para que nos echen un cable en los combates. Así, podemos invocar al incombustible Gary Buster Holmes, a una cocinera, a una langosta asesina…

También se cuentan por decenas las llamadas misiones de trabajos a media jornada. Llegado cierto punto de la aventura, podemos unirnos a una organización de ‘superhéroes’ que ayuda a ciudadanos en apuros. Y tampoco falta la típica actividad de simulación empresarial, que, en esta ocasión, consiste en dirigir una empresa de dulces.

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Los minijuegos tienen también una fuerte presencia. Como de costumbre, hay golf, béisbol, clubes de alterne o un salón recreativo donde podemos jugar a Super Hang-On, Space Harrier o Virtua Fighter 5. Entre las novedades, destacan un cine donde hay que evitar quedarse dormido y carreras de karts por las calles de Ijincho, en las que hay que recoger anillos, al más puro estilo Sonic.

También hay tragaperras, pero, en el colmo de la desfachatez, parece que son un DLC (al menos, nosotros no hemos podido probarlas, porque nos remitían a la tienda digital al tratar de hacerlo).

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Esta vez, los coleccionables no tienen forma de llaves de taquilla, sino de emblemas de clanes mafiosos. Además, podemos recoger insectos y plantar semillas en los numerosos tiestos que hay distribuidos por toda la ciudad.

Lo mejor es que todas esas actividades, junto con una serie de conversaciones con los compañeros, contribuyen a mejorar hasta seis aspectos de la personalidad de Kasuga: la amabilidad, el intelecto, el carisma, el estilo, la pasión y la confianza. Para desbloquear ciertas cosas, es obligatorio alcanzar un determinado nivel en esos apartados.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Un dragón entre dos cielos

Yakuza: Like a Dragon es un juego intergeneracional que usa el Dragon Engine, el mismo que ya usaba Yakuza 6 hace unos años, pero lo cierto es que el motor aguanta el tipo de forma soberbia. Tanto la anatomía de los personajes como las ciudades son para quitarse el sombrero, especialmente en las escenas de vídeo, dignas de una película.

La mayor novedad está, obviamente, en el componente de fantasía que se desata en los combates. Los diferentes atuendos para los protagonistas son hilarantes (chef, capataz, músico, vidente, matón, crupier, etc.), pero no tanto como los diseños de los enemigos. Cualquier estereotipo que se os ocurra está parodiado en el juego: musculitos de gimnasio, exhibicionistas, adolescentes con monopatines… Y el humor se hace extensivo al tipo de acciones que realizan, entre las que hay no pocas meteduras de pata. Por ejemplo, ¿qué tal un bañista untado en aceite que se resbala cuando va a golpearnos?

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

Nosotros hemos jugado la mayor parte del tiempo en Xbox One, pero, a última hora, hemos podido catarlo también en Xbox Series X, donde es posible elegir entre un modo que potencia la resolución y otro que prioriza la tasa de refresco. Va más fluido en la nueva generación, pero lo verdaderamente importante es la eliminación de los tiempos de carga, algo que se agradece para los viajes en taxi, las transiciones para entrar y salir de los combates o las cargas de las escenas de vídeo.

En cuanto al idioma, cabe destacar que, Judgment al margen, ésta es la primera entrega canónica de Yakuza que cuenta con textos en castellano desde que la original de PS2 se lanzara en España allá por 2006. Además, la traducción es excelente, algo que se aprecia, sobre todo, en las adaptaciones de los nombres de los enemigos. Como muestra, el palabro ‘cazaviejales’. Eso sí, la traducción se corresponde con las voces japonesas, así que, si optáis por jugar con las voces en inglés (no las hay en castellano), notaréis que la traslación no siempre es literal.

Análisis de Yakuza: Like a Dragon

En cuanto a la banda sonora, tiene un tono algo distinto al de otras entregas, con algunas melodías muy sentidas en según qué escenas y también diferentes fanfarrias retro. Pero, si sois habituales de la saga, seguro que os sonarán algunas de las desenfadadas cantinelas que suenan en momentos como las ‘moralejas’ de algunas misiones secundarias. Y a eso hay que añadir que podemos coleccionar discos para ponerlos en la gramola de un bar, con temas clásicos de juegos como Daytona USA o Sonic Adventure.

Relevo mafioso

Ryu ga Gotoku Studio podría haber ido a lo fácil y hacer otro Yakuza a lo beat’em up, y lo habríamos degustado con sumo gusto, pero no se ha conformado con eso. Ha preferido hacer borrón y cuenta nueva para reinventar la saga de una manera transgresora que, si recordáis, se presentó como una aparente inocentada. Pero no lo es: es un J-RPG de los mejores y más originales que hemos probado en los últimos años. Ichiban Kasuga ha resultado ser un mafioso igual de competente y buenazo que Kazuma Kiryu.

Valoración

Todas las bondades narrativas y ambientales de Yakuza siguen ahí, pero con otro protagonista, una ciudad aún más viva que Kamurocho y unos atrevidos combates por turnos. Sufre algunas de las taras históricas del J-RPG, pero es un soplo de aire fresco y un ejemplo de cómo reinventar una saga. Si Ichiban Kasuga es fan de Dragon Quest, es por algo.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El equilibrio entre seriedad y disparate. Los nuevos personajes. La variedad de Ijincho. Los minijuegos. Los combates. La traducción al castellano.

Lo peor

El capítulo 12 aburre con sus exigencias de dinero y experiencia. Kamurocho y Sotenbori están desaprovechadas. Los tiempos de carga en One y PS4.

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