Crítica de Sin cobertura: cine familiar con viaje en el tiempo

Sony Pictures

Crítica de Sin cobertura la comedia para toda la familia de Mar Olid protagonizada por Alexandra Jiménez, Ernesto Sevilla, Carmen Ruiz, Salva Reina y Luis Callejo. Estreno el 22 de agosto.

Sin cobertura arranca con unos títulos de crédito compuestos mediante animación que cumplen dos funciones fundamentales: presentar al elenco principal y los roles que asumirán en la historia y de paso ser una sinopsis anticipativa de la película, una suerte de aperitivo que ya nos pone sobre aviso del tono de la cinta.

Estamos ante una comedia familiar escrita por Olatz Arroyo y dirigida por Mar Olid que recuerda al concepto de películas como Mañana es hoy, aunque no con la idea de viajar en el tiempo para mejorar el presente sino más bien para que los personajes se encuentren a sí mismos en un mundo analógico.

La recreación histórica del medievo funciona de manera razonable porque el diseño de producción es suficiente y gozamos de unas ruinas medievales en perfecto estado de revista que sirven de localizaciones a las mil maravillas. Y los personajes históricos que aparecen, lo hacen en clave de caricatura, sin grandes pretensiones más allá de estar al servicio de la trama.

El reparto, por su parte, también es una de sus virtudes con Alexandra Jiménez (Los Muértimer) y Ernesto Sevilla dando vida a la pareja protagonista y los jóvenes Aimar y Amaia Miranda dando vida a sus hijos en la ficción, junto a Luna Fulgencio.

Completan el reparto un montón de rostros conocidos entre los que destacan Luis Callejo (Menudas piezas), Pepe Viyuela (La familia Benetón), Carmen Ruiz (Atasco), Salva Reina (Muertos SL), Carlos Serrano (Soy Nevenka) y Joaquín Reyes (Camera Café, la película) además de contar con la colaboración especial de Petra Martínez (Cerrar los ojos).

Sin cobertura nos presenta a una familia compuesta por un matrimonio y tres hijos, de los cuales solo la pequeña Rita ha permanecido inmune al influjo de las pantallas. Su madre es una exitosa química que trabaja en una multinacional, su padre es un aspirante a youtuber motivacional, su hermana mayor es una adolescente enganchada y su hermano no se quita los cascos.

En resumen, Rita está harta de que nadie le haga caso y que los dispositivos estén secuestrando a sus seres queridos. Cuando viajan al pueblo para celebrar el cumpleaños de su abuela, decide tomar cartas en el asunto.

De paso por el mercado medieval de la plaza mayor, encuentra a una pitonisa a la que le pide que las pantallas dejen de existir. Pero su deseo se cumple de una manera distinta a la que ella esperaba porque mágicamente su coche aparece en plena Edad Media, en plena disputa de cristianos y musulmanes por el territorio.

Superado el shock inicial, no les queda más remedio que intentar sobrevivir en un mundo sin GPS, Google ni electricidad siquiera en el que pronto Julia tendrá ocasión de demostrar de manera práctica hasta qué punto son útiles sus conocimientos de química. Con la ayuda de Fruela y Munio se establecerán hasta que se abra la oportunidad de regresar a su hogar en el futuro.

Sin cobertura reflexiona sobre el uso (y el abuso) de las pantallas en la vida cotidiana y hasta qué punto se han convertido en un lastre para que nos relacionemos unos con otros.

En este sentido es una película sencilla y no demasiado exigente, muy asequible para el público infantil, sobre todo, que la disfrutará con gusto aunque no le despierte carcajadas y por tanto no tenga la ocasión de ser en especial memorable.

Porque su talón de Aquiles es el humor: no consigue ser demasiado divertida sino que se queda en el relato de aventuras algo que sorprende teniendo en cuenta que están involucrados dos miembros de Muchachada Nui como son Sevilla y Joaquín Reyes. Al guión le falta pegada.

Lo bueno es que tampoco se excede en la moralina, sino que la presenta de una manera bastante orgánica y dentro de los límites del entretenimiento simpaticón que se autoimpone. Empujoncito también para las mujeres científicas (que siempre viene bien).

Sin cobertura demuestra que hay horizonte para las películas para todos los públicos más allá de ciertos topicazos y sin necesidad de molestar a nadie, de la acogida de la audiencia dependerá que tenga futuro o se quede en un capítulo suelto. Por lo pronto los intérpretes parecen habérselo pasado bien y contagian el buen rollo.

Valoración

Nota 60

Es una película muy blanca y bienintencionada que resulta entretenida y simpática, pero que no destaca ni por su sentido del humor ni por hacer gala de originalidad alguna.

Lo mejor

Es una película muy blanca y bienintencionada que resulta entretenida y simpática.

Lo peor

No aporta nada nuevo. El concepto está bastante trillado y la dirección no es especialmente brillante.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.