El colapso
Análisis

Crítica de El colapso, la serie que narra el hundimiento de la civilización

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de El colapso, la serie que narra el hundimiento de la civilización a lo largo de ocho angustiantes episodios que puedes ver en la plataforma FilmIn.

Vaya por delante una advertencia muy seria: El colapso es una serie bastante fuerte que puede tocar muy dentro a personas que estén en estos momentos recuperándose del shock emocional y/o la pérdida de seres queridos en el curso de la pandemia de coronavirus que está poniendo a prueba no solo a las instituciones sino a la sociedad en general. Así que no recomendamos el visionado a quienes se sientan ahora mismo vulnerables. 

El punto de partida de la serie es, precisamente, el hundimiento de la civilización y, si bien no se precisan las causas que llevan a esta debacle sí que toman cuerpo las tesis de la colapsología que viene pronosticando el desmoronamiento de la sociedad industrializada antes de 2050 debido al impacto medioambiental del consumo masivo en los medios naturales, la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático, unido todo ello a la crisis de la democracia y, por tanto, a causas antropogénicas (aquellas en las que el ser humano es el responsable y no la naturaleza o el azar).

La tesis de fondo de El colapso es sencilla: el crecimiento exponencial es insostenible porque los recursos son limitados y la dependencia del ser humano de la tecnología para sobrevivir cada vez más evidente.

Pero la serie no se conforma con mostrar un único punto de vista, sino que visita los escenarios más probables que se darían en semejantes circunstancias. Los problemas de suministros con la consiguiente subida de precios, la caída de la banca, la escasez de combustibles, la usura por parte de quienes cuentan con recursos preciados, el abuso de poder y el elitismo de las clases más pudientes... Todas las miserias de la naturaleza humana reunidas en un collage realista y desasosegante que te cala hasta los huesos.

Un supermercado, una gasolinera, una aldea autosuficiente, una residencia de ancianos, una central nuclear, una mansión de lujo, un barco perdido en medio del Pacífico... y una emisión de televisión en la que unos activistas consiguen colar a un científico para que haga una seria advertencia sobre lo que está a punto de ocurrir y a quien nadie le hace caso.

¿Cuántos epidemiólogos se sentirán identificados con este personaje habida cuenta de la cantidad de veces que han avisado que algo como lo que estamos viviendo se avecinaba? ¿Cómo se sentirán los impulsores del programa de alerta pandémica que Trump desmanteló en Estados Unidos tan pronto como llegó al poder viendo ahora el pavoroso impacto en vidas humanas del COVID-19?

Varias cuestiones más antes de entrar de lleno a analizar la forma, que es otra de las fortalezas El colapso: la primera de ellas, el colectivo francés que la ha creado. Les Parasites está formado por antiguos alumnos de la Escuela Internacional de Creación y Dirección Audiovisual. Han recibido diversos premios desde que en 2013 comenzaron a producir sus cortometrajes y distribuirlos gratuitamente en YouTube financiándose a través de campañas de crowdfunding.

Esta peculiaridad es la que ha hecho posible una independencia creativa total gracias a la cual han podido contar en El colapso lo que han querido y como han querido. Son ocho historias independientes pero en las que algunos personajes reaparecen dando cuenta de su hipocresía, su individualismo y, sobre todo, su lucha sin cuartel por sobrevivir. Otros, muy a su pesar, luchan con uñas y dientes por el colectivo, topándose de bruces con una realidad inasumible.

Dos episodios son especialmente redondos: el de la residencia de ancianos (reiteramos la dureza de la narración, tan poco apta para quienes se hayan enfrentado a sucesos dolorosos recientemente) como el de la isla, en el que la actriz Lubna Azabal (a quien recordaréis por la magnífica película de Denis Villeneuve Incendies o por su participación en la serie La chica del tambor) da el todo por el todo, mostrándose como una dura superviviente en condiciones extremas.

Episodios como éste, apenas cuentan con líneas de diálogo, es puro lenguaje audiovisual.Y respecto a esta cuestión, otro apunte fundamental: todos los episodios están filmados en plano secuencia. Son piezas de unos 15 o 20 minutos a lo largo de los cuales hay desplazamientos por tierra, mar y aire y que dan cuenta del reto que ha debido suponer a nivel técnico realizar semejantes proezas para que no se cuele nada de la realización.

La planificación del rodaje es prácticamente perfecta con una gran complejidad de movimientos de los intérpretes y una cámara espía que les sigue sin ser vista. 

Si la película 1917 nos dejó anonadados por la estabilidad y la calidad de la imagen, en el caso que nos ocupa se busca que haya más grano y la temática casa también una puesta en escena más caótica y menos limpia.

Resumiendo: para todos aquellos espectadores que se vean con fuerzas para entrar en una serie que pone el foco en preparacionistas, colapsólogos y en la culminación de las tesis más catastrofistas, El colapso es un MUST en toda regla. En muchas ocasiones no nos gustara lo que cuenta, pero quizás es uno de los últimos avisos a los que deberíamos prestarle atención... y aprender algo, para variar.

Valoración

FilmIn nos trae una de las series europeas más recomendables y fuertes de la temporada: ocho historias de entre 15 y 20 minutos rodadas en plano secuencia que ponen los pelos de punta.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Tanto el guión como los larguísimos planos secuencia en los que se articula cada historia. El trabajo de Lubna Azabal es alucinante.

Lo peor

No es una serie para ver en estos momentos si lo estás pasando mal a propósito de la pandemia de coronavirus: hay episodios muy duros y realistas.

Y además