Lo que hacemos en las sombras
Análisis

Crítica de la comedia Lo que hacemos en las sombras

Por Raquel Hernández Luján

¿Te reíste con la película Lo que hacemos en las sombras? Si respondes afirmativamente, la serie será para ti un caramelo. Puedes degustarlo en HBO España desde el 30 de mayo de 2019.

Vamos a poner la serie Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows) en contexto antes de entrar en materia. Para quienes no hayáis oído hablar antes de esta comedia, sabed que está basada en una película de 2014 del mismo título escrita, dirigida y protagonizada por Jemaine Clement y Taika Waititi (Thor: Ragnarok). La tenéis también disponible en HBO por si queréis "hincarle el diente" antes.

Si quieres más comedia de calidad, consigue la serie completa de The Office

Se trata de una cinta de bajo presupuesto que tenía como punto novedoso una perspectiva muy fresca: Viago, Deacon y Vladislav eran tres vampiros "fuera de contexto", que tenían que vivir sus vidas nocturnas en medio de un mundo moderno que los llevaba a tener que pagar la renta de su casa, hacer frente a los conflictos del día a día como repartir las tareas del hogar mientras honraban, por supuesto, sus anticuadas tradiciones. Para mostrar este conflicto entre dos mundos, la película adoptaba la forma de falso documental o mockumentary. Es decir, que los veíamos hablando a cámara y en grabaciones cámaras de seguridad que se añadían al metraje rodado por unos supuestos documentalistas.

Esto mismo se traslada ahora a la serie de Lo que hacemos en las sombras, en la cual tenemos también a tres vampiros conviviendo en Staten Island, donde son conminados a iniciar una paulatina invasión del mundo de los humanos. Ellos son ahora Nandor, Laszlo y Nadja. Una de las mayores fortalezas de Lo que hacemos en las sombras es haber sabido reunir un elenco a la altura compuesto por Kayvan Novak (Early Man), Matt Berry (The It Crowd), Natasia Demetriou (Year Friends), a quienes acompaña un familiar que aspira a ser convertido y que trabaja para Nandor como sirviente, Guillermo (Harvey Guillén).

Aunque si hay un personaje que por sí mismo es la risa hecha carne, es el de Mark Proksch, a quien has podido ver antes en seriazas como The Office o Better Call Saul. Él es Colin Robinson, un vampiro muy peculiar que no bebe sangre, pero que tiene la capacidad de absorber las energías de los demás siendo un cenizo. Su personaje abre una nueva ventana a un humor más sutil con el que, de paso, se deslizan algunas críticas a nuestra sociedad que son descacharrantes (la tediosa burocracia, la desidia de los funcionarios públicos, etc.).

Ojo, que también hay secundarios de lujo como la actriz Beanie Feldstein, a quien veréis muy pronto en la comedia Booksmart o Doug Jones, el hombre anfibio de La forma del agua, a quien, eso sí, no reconoceréis bajo el maquillaje dando vida al Barón Afanás.

Si uno de los problemas que acusaba la película era su estructura en sketches, esto es algo que le va al pelo a la serie de HBO, que sabe articular un marco amplio (esa invasión que tanta pereza da a nuestros acomodados protagonistas y su gestión de la visita del barón) con historias puntuales, a cual más loca: desde el enfrentamiento con los hombres lobo hasta la preparación de una orgía bianual, lo que serían "cosas de vampiros"; junto a "cosas de humanos", como la petición de la nacionalidad estadounidense o las salidas nocturnas a los clubs de moda.

El punto álgido de Lo que hacemos en las sombras lo pone el episodio 1x07 titulado "The Trial" ("El juicio") en el que incorpora cameos muy divertidos de los que preferimos no hablar demasiado para no reventaros ninguna sorpresa antes de tiempo.

En cualquier caso, en el último capítulo de esta comedia de HBO se apunta una sorpresa que es un gancho demencial para lo que llegará en la segunda temporada, cuyo estreno se espera el año que viene. De momento esta tanda de diez capítulos se consume en un periquete y con una sonrisa en la boca, de modo que no defrauda en absoluto e, incluso, supera las expectativas, bastante altas a tenor del éxito que tuvo la película en determinados circuitos especializados (como el festival de cine de Sitges, al que somos asiduos en esta web). En suma, sabe seguir explotando la fórmula añadiéndole nuevas capas. ¡Qué gustazo ver una comedia que funciona tan bien!

Valoración

Divertidísima serie de humor al hilo de la película con el mismo nombre, en el que se incorporan gags desacharrantes.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La estructura de la serie en sketches, su humor absurdo, el casting, el vampiro psíquico y los guiños a la película como falso documental.

Lo peor

Hay un par de episodios que no son tan buenos como el resto, pero todo se le perdona por las risas que te saca en su conjunto.