Crítica de Dangerous Animals, el thriller que prueba que los peligrosos no son los tiburones veraniegos

Selecta Vision

Crítica de Dangerous Animals, el thriller de terror australiano dirigido por Sean Byrne y protagonizado por Jai Courtney, Hassie Harrison y Josh Heuston. Estreno el 14 de agosto.

Bienvenidos a la crítica de Dangerous Animals, de estreno este mismo jueves 14 de agosto en los cines españoles con duración de 98 minutos.

¡No sería verano sin una película de tiburones! Esta vez no venimos a hablaros de locos híbridos como los de Sharkman, Sharkcula o Cocaine Shark sino de un thriller de terror en el que los escualos son en realidad una excusa argumental para contarnos que, de hecho, los animales más peligrosos son los humanos cuando sacan su lado más enfermizo y malvado.

No es una cinta de serie B, aunque definitivamente tampoco llega al nivel del thriller de supervivencia de A 47 metros, por más que comparta con ella el hecho de tener una protagonista dura de roer de las que no solo no necesitan ser rescatadas sino que tienen recursos para salir adelante solas sin problema y a pesar de las tremendas adversidades.

Se trata de una producción australiana en la que Sean Byrne (The Devil's Candy, The Loved Ones) ejerce como director tratando de sacarle partido a un ajustado presupuesto. De ahí que la presencia de los tiburones sea bastante exigua y que, en su mayor parte, la película se configure como una "película de psicópata" de manual.

Bruce Tucker es un tipo huraño y esquivo que se dedica a actividades recreativas en la costa para turistas que buscan emociones fuertes. Para aquellos que quieren experimentar la sensación de nadar entre tiburones, tiene instalada en su barca una jaula de acero pero no es su único hobby, como un par de británicos están a punto de descubrir.

Un tiempo después conocemos a la surfera Zephyr, una joven que vuelta de todo que ha viajado de Estados Unidos a Australia en busca de las olas y también con la finalidad de alejarse todo lo posible de su turbulento pasado, después de haber pasado su juventud yendo de un hogar de acogida a otro.

Es una persona a la que le cuesta conectar con la gente y que desconfía de los demás de manera automática así que cuando un desconocido llamado Moses le pide ayuda para arrancar su coche, es bastante borde con él.

A pesar de eso, termina viendo que tiene buen fondo y no solo lo socorre sino que pasan la noche juntos. A la mañana siguiente, ella decide marcharse para seguir su aventura en solitario, como espíritu libre que es y también por cierto temor a las ataduras.

Lo que no espera es caer en las garras de Tucker, quien la secuestra y la encierra en su embarcación. Zephyr va a precisar de todo su ingenio para zafarse de un cruel asesino capaz de utilizar a la gente como pasto para los tiburones en un ritual macabro pero contará también con la ayuda de Moses, a quien le ha cambiado la vida a pesar de haber pasado tan poco tiempo juntos.

Hay tres aspectos de Dangerous Animals que la sitúan por encima de otras películas similares. La primera de ellas en la de combinar con acierto dos ingredientes que no han ido antes de la mano: un psicópata cuyo modus operandi incluye la actuación de los escualos. Es evidente que estos últimos siguen sus instintos pero que a él agrede sin piedad, por puro placer.

El segundo de ellos es la calidad de las interpretaciones. Jai Courtney (El Escuadrón Suicida) resulta muy creíble en su rol y deja claro desde el primer instante que es letal y no tiene remordimientos. Por su parte, Hassie Harrison (Yellowstone) carga con la parte más física y compleja de la película y Josh Heuston (Dune: La profecía) cumple, aunque tenga pocas ocasiones de lucirse.

Y finalmente, destaca la fotografía de Shelley Farthing-Dawe, que le saca un enorme partido a las localizaciones de rodaje, bellas a rabiar en conjunto con una banda sonora que le da cierto toque de vieja escuela a la cinta que le sienta bastante bien.

Es verdad que Dangerous Animals no reinventa la rueda pero sabe jugar con sus componentes hasta desembocar en un final tan sangriento como era de esperar así que cumple con lo prometido e incluso sorprende, porque el público está bastante saturado de películas de tiburones y ésta es diferente en el buen sentido.

Valoración

Nota 57

Entretenido pasatiempo veraniego sin grandes pretensiones que aporta rasgos originales y buenas interpretaciones, con Jai Courtney sobre todo disfrutando de un personaje histriónico y malvado.

Lo mejor

La combinación de peli de tiburones y un asesino en serie es curiosa y aporta algo nuevo a un género ultratrillado.

Lo peor

Más allá del giro inicial, es una película de supervivencia más en la que se echa en falta más presencia de los tiburones.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.