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Delicadas y crueles (Netflix)
Análisis

Crítica de Delicadas y crueles (Netflix): Un baile de ballet sin ritmo

Delicadas y crueles es la última propuesta adolescente que llega a Netflix y que nos sumerge en el oscuro universo del ballet. Pero ¿merece realmente la pena o tiene más sombras que luces? Lo analizamos aquí.

En los últimos años, hemos visto cómo Netflix España tomaba una senda de propuestas adolescentes que, además de convencer al público potencial al que iba dirigido, también lograba esquivar el target y ofrecer un producto audiovisual verdaderamente útil más allá de la edad. Hablamos de series, por ejemplo, como Riverdale, Las escalofriantes aventuras de Sabrina o la nacional Élite. Y lo mismo sucede con la joya corona de la plataforma streaming, Stranger Things. Así que la llegada de Delicadas y crueles a la plataforma no debería sorprender a nadie.

Esta semana se ha estrenado en el catálogo Delicadas y crueles, titulada en Estados Unidos como Tiny Pretty Things. Se trata de una serie de televisión distribuida por Netflix, pero desarrollada por Insurrection Media, Mojo Films y Peacock Alley Entertainment y creada por Michael MacLennan a partir de la novela escrita por Sona Charaipotra y Dhonielle Clayton. Una serie que vuelve un entorno teen con sus virtudes y sus defectos, pero que esta vez apuesta por el ballet como entorno donde s desarrollarán los personajes.

La sinopsis, básicamente, debe serviros como punto de partida de lo que podéis esperar: la gran alumna estrella de una escuela elitista situada en Chicago muere de una extraña manera que lleva a pensar en el asesinato dentro de su entorno, mientras que su sustituta, una joven interpretada por Lauren Holly, tendrá que adentrarse en un mundo oscuro infestado de mentiras y traiciones, donde la competencia es tan feraz que o comes... ¡O te comen! Y eso es lo que podéis esperar de Delicadas y crueles si le dais una oportunidad en Netflix.

Esto no es Cisne Negro... Pero tampoco es el colegio de Élite

Pero ¿merece la pena Delicadas y crueles? Si te paras a leer en la sinopsis, lo cierto es que uno puede pensar que está delante de una serie que, básicamente, coge el tono y la textura de la ineludible cinta de Natalie Portman titulada Cisne Negro. Sin embargo, no tienen nada que ver. La serie y la película sólo comparten la excusa narrativa del ballet, pero el resto de elementos se parecen lo mismo que un huevo y una castaña. Así que el que haya pensado directamente en Cisne Negro, que sepa que está completamente equivocado.

Delicadas y crueles (Netflix)

La primera cosa que uno se le viene a la cabeza tras comenzar esta serie es Élite. Se viene a tu memoria por distintos motivos, que van desde el colegio elitista en el que entra una nueva persona y debe adaptarse a los códigos de de esa escuela hasta el misterio de la muerte de un personaje femenino como macguffin que moverá el resto de elementos narrativos a su antojo.

Pero, a diferencia de Élite, a Delicadas y crueles le cuesta mucho más mantener la atención del espectador. El guion hace una serie de extraños que podrían haber sido interesantes, pero que están tan mal ejecutados que uno acaba perdiéndose en mitad del camino. O, directamente, tiene la sensación de que hay un montón de personajes con un montón de desarrollo que no va a ninguna parte... Que el poco interés que sentía por la trama principal se ha diluido, como mezclar agua con aceite y ver cómo las gotitas se van separando una a una.

Delicadas y crueles (Netflix)

Para colmo, todo en este proyecto televisivo distribuido por Netflix huele a manido y artificial. Todo lo hemos visto antes, nos recuerda a algo que hemos visto antes y no es lo suficientemente interesante como para esquivar ambas balas. Y lo superficial se abre paso no sólo merced al mundo en el que se mueven los personajes protagonistas, sino también por las caracterizaciones que el reparto ha llevado a cabo.

Desde nuestro punto de vista, ha faltado mucho más por parte de actores y actrices. A ninguno de los personajes terminas de creértelos y todos parecen hojarasca al viento, bamboleándose por un entorno reconocido y reconocible... Pero no con la suficiente potencia como para vendernos una historia que, si ya hace aguas desde el guion, imaginad cómo resulta si no conectas con el matiz interpretativa.

Delicadas y crueles (Netflix)

No obstante, Delicadas y crueles tiene ese puntito de enigma y misterio suficiente para atrapar al consumidor de videoclub, ese perfil maratoniano que existe dentro de la plataforma streaming y que devora todo lo que lanzan con una fidelidad inusitada. El que esté buscando algo potente en Netflix con una mujer protagonista, que vea Gambito de Dama. Esto solamente es un pasatiempo; no muy trabajo, pero un pasatiempo al fin y al cabo. Y eso ya es suficiente para los tiempos tan convulsos y extraños en los que vivimos.

Y vosotros, ¿la habéis visto ya? ¿Cuál es vuestra opinión?

Valoración

Delicadas y crueles llega a Netflix recogiendo el testigo de otras series de adolescentes precedentes y con ciertos elementos narrativos que impregnan de enigmas una trama que, por otro lado, vuelve a insistir en lo de siempre y se pierde por el camino debido a un guion muy flojo y a un reparto que no acaba d sacar sus interpretaciones.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

No es un mal entretenimiento para disfrutar en Netflix y la trama tiene ciertos elementos atractivos de misterio e intriga.

Lo peor

Todo huele a manido y resulta superficial o artificial. El guion se bifurca tanto que acabas perdiéndote por el camino. El reparto es muy mejorable.

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