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La funeraria Bernard
Análisis

Crítica de La funeraria Bernard: una familia para morirse en Netflix

Crítica de La funeraria Bernard, temporada 1. El reality show de Netflix está protagonizado por la familia Bernard y sus servicios funerarios: Ryan, Kevin, Deja, Debbie y Raegan, entre otros. El estreno de La funeraria Bernard en Netflix España es el 12 de febrero de 2021.

El universo de los reality shows es todo un espectáculo. Desde su nacimiento han sido caldo de cultivo para la prensa rosa, pero con el paso del tiempo han ido evolucionando hasta construir fórmulas novedosas con las que captar nuevos adeptos. Los mismos que despreciaban el concepto mismo de Gran Hermano han acabado tragándose temporadas enteras de Jersey ShoreLas Kardashian... o la popular La Isla de las Tentaciones. Cada uno con sus filias.

Sea como fuere, el formato televisivo ha dado rienda suelta a toda su creatividad durante la última década y la oferta que nos ha llegado ha sido de lo más diversa: desde concursos de supervivencia como Survivor o La Isla, donde tuvimos a nuestro David Martínez, retos de habilidad al rojo vivo como Forjado a Fuego, programas de cambio de imagen como Queer Eye o a la mismísima Marie Kondo enseñándonos a ordenar la ropa interior. Todos ellos con el mismo objetivo: sacar a la Paloma Cuesta que llevamos dentro para desconectar del día a día con un poco de realidad exagerada y sus dosis de teatralidad absurda. Grábales las caras Juan, las caras.

Netflix lleva subida al carro desde su expansión mundial y el resultado no podría haber salido mejor: entre sus éxitos podemos contar Jugando con fuego, Casas alucinantes, Nailed It!, la reciente Insiders... además de algunas de las mencionadas en el párrafo anterior. Este fin de semana han sumado una cuenta más en el ábaco con La funeraria Bernard, su nuevo reality show con el mismo concepto que otra de sus producciones, Pompas Fúnebres.

Buried by the Bernards

La funeraria Bernard la regenta, como su propio nombre indica, la familia Bernard. Liderados por Ryan, un padre con unas dotes para el liderazgo bastante particulares, y Debbie, una abuela a la que no serías capaz de negarle que te eche un poco más en el plato... por cuarta vez. Junto a las más pequeñas de la empresa, Deja y Raegan, y su imprevisible tío Kevin, la empresa de servicios funerarios de Memphis quiere contagiarte sus estúpidas ganas de vivir mientras ayudan a la comunidad a despedirse de sus seres más queridos.

El reality show de Netflix pretende convertir la dicotomía entre la vida y la muerte en su espectáculo de comedia. Una familia que, como parece ser habitual en la tierra de las oportunidades, ha nacido para que una cámara de televisión los siga en su día a día. Es alucinante ver cómo un ciudadano americano cualquiera es capaz de desenvolverse con soltura en televisión, soltar un par de comentarios ácidos y convertirse en clichés de sí mismos para abrazar la viralidad. Personajes que se imbuyen de la exageración y los tópicos para dibujar caricaturas de su propia realidad para diversión de los espectadores. El sentido del espectáculo lo llevan en la médula para este tipo de formatos.

Buried by the Bernards

En la familia Bernard encontramos los típicos roles del género: una persona mayor que maneja los hilos en base a su experiencia y la jerarquía familiar, estricta y de ideas fijas, pero con un corazón entregado a los suyos; otra que sea sencilla, optimista y despistada, que busca reconciliarse consigo mismo a través de los que le rodean, pero no consigue que su trabajo sea respetado; la inocencia y la impulsividad en forma de hormonas juveniles; y, cómo no, el alivio cómico disparatado. Ellos son abuela, padre, hijas y tío, respectivamente. Perfiles comunes que no pillarán a nadie por sorpresa y cuya poca frescura obliga a que su carisma sea el filón del que agarrarnos.

Siendo un show enfocado a una empresa funeraria, el morbo ante la muerte y ante uno de los trabajos más espeluznantes que podemos encontrar en la cotidianidad es su principal reclamo. Así lo han enfocado en el título, tanto en original (Buried by the Bernards) como en la adaptación al castellano. Sin embargo, la particular ocupación de la familia termina siendo poco menos que el contexto olvidado para las vidas más comunes de sus protagonistas. El negocio queda en segundo plano para dar voz a las vivencias de la familia que, por desgracia, no son todo lo vergonzosas, divertidas o absurdas que cabría esperar. Que cada uno utilice el adjetivo que más le guste, pero no encontrará en ellas más que lugares comunes de los que intentamos escapar.

La familia Bernard es carne de televisión. Eso es innegable. Ahora bien, sus muecas y conversaciones disparatadas no tienen la frescura imprescindible para que un reality show basado en sus vivencias se dispare como un cohete. Con la ligera excepción del tío Kevin, ninguno de ellos tiene carisma suficiente como para despertar algo de interés. No hay nada que no hayamos visto antes, y su único recurso diferenciador pasa desapercibido ante el afán de protagonismo y fama que buscan los integrantes del reality. Como toda la oferta del género, no te va a entorpecer una tarde en la que tienes la televisión de fondo, pero, en este caso, no esperes sentarte y quedarte enganchado hasta el último capítulo de la temporada.

Buried by the Bernards

No hay lugar para el público extranjero en La funeraria Bernard. El humor es más bien ramplón, mundano, de las calles de una Memphis que nos queda demasiado lejos. Es una familia simpática que vive su vida como lo haría cualquier otra, aunque regentando un negocio atípico absolutamente desaprovechado. El gusto estará en los ojos del que lo ve, pero, al menos esta vez, aquí hay poco que ver más que un pasatiempo del que no recordaremos mucho cuando se lo contemos a nuestros amigos.

Valoración

La funeraria Bernard nos presenta a una familia que es carne de televisión, pero con un humor ramplón que poco tiene que conquistar más allá de sus fronteras.

Hobby

53

Regular

Lo mejor

El tío Kevin es la única salvación cómica de la familia.

Lo peor

No hay nada de frescura para el formato, ni en sus personajes ni en el enfoque temático del reality.

Y además