Crítica de Guillermo Tell, una película épica de la vieja escuela con repartazo

Crítica de Guillermo Tell (William Tell), escrita y dirigida por Nick Hamm con Claes Bang, Ben Kingsley, Connor Swindells y Golshifteh Farahani. Estreno el 4 de abril de 2025.
Guillermo Tell, la figura legendaria de la independencia suiza, regresa a la gran pantalla de la mano de Nick Hamm (White Lines), que se inspira de forma libre en el drama en cinco actos de Friedrich Schiller de 1804.
Guillermo Tell se reinventa así en una nueva versión para el cine en la que conseguirá erigirse como héroe de la libertad, líder de los oprimidos y esposo y padre de fuertes convicciones encarnado por un Claes Bang (Hermanas hasta la muerte) entregado al personaje.
Estamos ante un relato épico en el cual hay fuertes excesos y grandes contrastes: buenos buenísimos y malvados malvadísimos caracterizados con el fin de desagradar a los espectadores.
Por ese motivo y por la construcción narrativa clásica estamos ante un proyecto que rezuma amor por la "vieja escuela" y que exige mucha paciencia (son 133 minutos de metraje) hasta llegar al punto álgido del relato, el de la famosa manzana y la flecha que tantas veces hemos visto retratado en cuentos infantiles.
No está de más recordar que no hay pruebas documentales que avalen la existencia de Wilhelm Tell. El consenso se decanta por la tesis de que se trata de una leyenda construida en base a temas folklóricos y a varias figuras distintas que lucharon contra los Habsburgo, propiciando la sublevación de los cantones rurales suizos que formaron la Confederación Helvética, núcleo de la actual Suiza.
En cualquier caso, la película opta por aumentar el mito construyendo al personaje desde sus actos y mostrándonos cómo reacciona al impás histórico que le toca vivir, buscando la justicia y decantándose por retomar la violencia, exclusivamente, cuando no le queda más remedio.
A una película de estas características solo se le puede exigir una relativa verosimilitud histórica. Es decir, la ambientación debe ser apropiada y en líneas generales casar con la idea que tenemos de la época pero, como es lógico, entramos en el terreno de la ficción y hay mucho espacio para la hipérbole y para las concesiones en pro de la espectacularización del relato.
También se escapan algunos anacronismos, como el emblema del águila de los Habsburgo, que en verdad llegaría casi 16 años más tarde o el uso de ballestas como arma de guerra, que no era lo habitual por lo que se tardaba en recargar (se usaba más para emboscar).
Detalles superfluos que no le restan valor a una película con un diseño de producción muy bien pertrechado y en el que se agradece mucho que las peleas cuerpo a cuerpo y las batallas estén tan bien coreografiadas y ejecutadas.
En el punto de mira
A comienzos del siglo XIV, en 1307, las tropas austriacas oprimen al pueblo suizo, sujeto a vasallaje y obligado a pagar impuestos cada vez más altos.
Guillermo Tell, que juró no volver a utilizar su ballesta para matar a un hombre tras su paso por las Cruzadas, se ve obligado a unirse a la rebelión cuando decide encubrir a un fugitivo que se ha vengado matando al soldado austriaco que violó y asesinó a su esposa a sangre fría.
Cuando se niega a arrodillarse ante la armadura austriaca, el ambicioso y colérico gobernador Gessler le obliga a disparar una flecha a una manzana que sostiene su propio hijo sobre la cabeza, desde una distancia considerable poniendo así a prueba su orgullo.
Gracias a su destreza y puntería, consigue que salga ileso y acertar al blanco, pero sigue desafiando a la autoridad de Gessler, insinuando que le habría matado con una segunda flecha de haber herido a su hijo. Él se enfurece y lo captura junto a la princesa disidente Bertha de Habsburgo. Tras escapar, Tell y su esposa liderarán una rebelión contra los invasores.
Uno de los aspectos más destacables de Guillermo Tell es su reparto. A Claes Bang lo acompañan Connor Swindells (Sex Education), Ellie Bamber (Animales nocturnos), Golshifeh Farahani (Invasión), Jonah Hauer-King (La sirenita) o Rafe Spall (La fiebre de los ricos).
Pero es que además la película cuenta con la participación especial de Jonathan Pryce (Juego de tronos) y Ben Kingsley (Daliland).

Pocas pegas se le pueden poner a Guillermo Tell en el apartado visual: es una película que le saca muy buen partido a los entornos naturales en los que se ha rodado, a los contrastes de clase y a fortalezas y castillos, pero que asimismo sabe modernizar una historia que en el fondo tiene mucho de contemporánea.
En palabras del director: "muestra cómo la resistencia política es vital, pero no ignora el coste colateral y emocional que resulta de ella". De modo tal que enarbola un discurso abiertamente antibelicista aunque sin ignorar la premisa de que "si vis pacem, para bellum" (si quieres la paz, prepárate para la guerra).
También deja apuntadas ideas en un desenlace abierto en el que empieza a esbozarse la escisión religiosa que llegaría más tarde y engendraría nuevas batallas. Como expone nuestro carismático protagonista, parece que la rueda de la guerra está llamada a no detenerse jamás.
Valoración
Nota 65
Buen reparto para una actualización de la leyenda en la que hay un decente diseño de producción y unos cuantos momentos épicos. Ganaría enteros con un montaje más dinámico pero no le resta valor al tono de aventura de la vieja escuela.
Lo mejor
Claes Bang es un activo formidable como protagonista. Es una película de aventuras de la vieja escuela que funciona.
Lo peor
Está pasada de metraje: media hora menos obraría maravillas en el corte final de la película.
Otros artículos interesantes:

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
