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Mira lo que has hecho 3
Análisis

Crítica de Mira lo que has hecho temporada 3: un final redondo

Crítica de la tercera temporada de Mira lo que has hecho: un final redondo para la serie de Berto Romero que verá la luz en Movistar+ el próximo 18 de junio.

Mira lo que has hecho regresa, por última vez, al catálogo de Movistar+ ya que la tercera temporada es la última con la que Berto Romero cierra su particular trilogía familiar repleta de historias autobiográficas y prestadas que hacen difícil saber dónde termina el personaje y empieza la persona.

La buena noticia es que esta última tanda de seis episodios es la mejor de todas con nuevos conflictos aflorando en las vidas de Berto y Sandra. Así que vamos a echar de menos su particular sentido del humor...

Además cuenta con varios cameos interesantes entre los que no podía faltar Andreu Buenafuente. También hay un episodio dedicado al fallecido Pep Cortés a modo de homenaje póstumo.

Si la primera temporada nos narraba la locura que llega con el nacimiento del primer hijo y lo que conlleva a nivel personal y a nivel de pareja y la segunda los baches que se pueden dar en una relación, la tercera ya habla de otros problemas que van surgiendo cuando parece que las cosas están más controladas y asentadas.

Berto y Sandra tienen tres hijos ya bien crecidos y deciden mudarse a una casa más grande y algo alejada. Tras la mudanza, llegan las preocupaciones: ¿están seguros? ¿Necesitan una alarma? Unas pintadas intimidatorias sugieren que puede ser una buena idea.

Pero, ¿a qué se debe que las redes sociales se estén volcando en contra de Berto? La respuesta es que uno de los fragmentos de la primera temporada de su serie se ha tergiversado y se ha hecho viral: lo acusan de ser filonazi por haber comparado el famoso "método Estivill" con las "efectivas" prácticas de los nacionalsocialistas.

Ahora, en Mira lo que has hecho 3, le toca lidiar con la parte más tóxica de la fama e incluso con una querella que puede sentarlo delante de un juez para dar las explicaciones pertinentes. No son buenos tiempos para la comedia...

Tal y como resume el propio Berto Romero: "vamos a hablar de límites del humor, de histeria mediática colectiva, de estafadores, de vende humos, de cómo la vida y la muerte marcan la agenda, aunque tú insistas en diseñarte una propia, de cómo nos perdemos en nuestros propios miedos, de la belleza de un amor sereno y tranquilo. Y de cómo los niños siempre van a ganarte la partida, porque el futuro es suyo. Aunque en este preciso momento, ya al final del camino, los padres somos nosotros".

Además, Javier Ruiz Caldera, director de la segunda y tercera temporada, añade: "En las dos primeras temporadas se jugó mucho con el fuera de campo, con el sonido, evitando la locura de rodar con niños siempre que fuera posible. Pero eso ya se acabó, aquí los niños están y la lían muy gorda. Y eso hay que verlo".

La clave de la serie en esta tercera temporada es que, con su salto hacia el futuro, nos sitúa en un momento en el que los protagonistas ya tienen un cierto grado de madurez que les lleva, por un lado, a hacerse responsables de sus errores y, por otro, a comprobar por sí mismos lo que supone despedirse de seres queridos. La serie, dentro de sus límites es "como la vida misma" y permite que el espectador que esté en la misma franja generacional se identifique al cien por cien con los personajes.

Un ejemplo: la educación de los hijos. Por más que la tutela parental aspire a ser excelente, no nos engañemos, los padres no tenemos ni idea de por qué razón a unos niños le da por leer y a otros no; por qué unos se pasan el día llorando y otros son felices con cualquier cosa, etc.

El guión juega con todas esas zozobras y también con la forma en la que aquellos que tienen ya varios hijos ven como ridículos los miedos de los primerizos por más que ellos mismos los pasaran de la misma manera.

El discurso acerca de lo que supone tener descendencia se cierra de una forma entrañable, pero sin perder el sentido del humor, al igual que sucede con la muy necesaria reflexión en torno a los niveles de crispación política e ideológica que arrasan con todo (Mira lo que has hecho 3 es visionaria si tenemos en cuenta el momento que vivimos ahora) y retrata también la capacidad innata de ciertos aprovechados para sacar partido de los más crédulos.

Aunque sin duda lo más divertido es ver los niveles de disonancia cognitiva que podemos llegar a alcanzar... No es ya que perduren las dos Españas sino que somos cainitas hasta le médula: lo que nosotros pensamos es lo que vale. El enfrentamiento en el mercado de pseudociencias es tan preclaro como el de los colectivos que se enzarzan en una manifestación por dominar el discurso.

Pero si hay un leit motiv en la serie es sin duda lo que supone ser un cómico, una persona de la farándula que se dedica a hacer reír a otros y que aspira a vivir de ello. El sueño prehistórico del segundo episodio lo muestra de maravilla, pero es la concatenación de sucesos la que trata de hacernos pensar sobre la deriva de nuestra sociedad y la forma en la que cada vez resulta más difícil reivindicar el chiste, la mofa, la burla o la sátira y la cuerda floja en la que se mueven los humoristas en un mundo globalizado y muy rápido en el que tan fácil es tergiversar, sacar de contexto o incluso hacer un montaje que arruine la carrera de una persona.

Mira lo que has hecho 3 supone un broche de oro para la serie con un excelente balance de drama y humor. Como decíamos, "como la vida misma".

Valoración

Brillante y enternecedora. La tercera temporada de Mira lo que has hecho es un broche de oro con humor absurdo, reflexiones sobre la paternidad desternillantes y una mirada casi nostálgica hacia los tiempos en los que la polarización y la corrección política no lo inundaba todo.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Los surrealistas sueños de Berto Romero y sus divagaciones sobre el metalenguaje de su serie y la profesión de cómico en el mundo actual.

Lo peor

El episodio flashback que nos lleva a los inicios de su relación de pareja es el más flojo de esta nueva tanda y el menos divertido.

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