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Ser padre
Análisis

Crítica de Ser padre, la dramedia de Kevin Hart estrenada en Netflix

Crítica de Ser padre (Fatherhood), película dirigida por Paul Weitz y escrita junto a Dana Stevens, basada en la novela original de Matt Logelin. El estreno de Netflix está protagonizado por Kevin Hart, DeWanda Wise, Anthony Carrigan, Alfre Woodard y Lil Rel Howery, entre otros. El estreno de Ser Padre en Netflix España es el 18 de junio de 2021.

Nadie dijo que la paternidad sería fácil. Menos para nuestro protagonista de hoy. Netflix estrena en su plataforma Ser padre, su nueva película de drama y comedia protagonizada por Kevin Hart y dirigida por Paul Weitz (American Pie).

Matt Logelin (Kevin Hart, de Jumanji: Siguiente Nivel  y Un espía y medio) es un padre primerizo que, tras el nacimiento de su hija Maddy (Melody Hurd), se enfrenta al reto más complicado de su vida: criar a su hija tras la pérdida de su mujer Liz (Deborah Ayorinde) en una complicación del parto. Nadie confía en que sea capaz de asumir la carga, pero la memoria de Liz será el empujón que necesita para no desfallecer en el intento.

Con la ayuda de sus amigos Oscar (Anthony Carrigan, de Gotham y Bill y Ted salvan el universo) y Jordan (Lil Rel Howery, de Déjame salir), y la mirada inquisitiva de su suegra Marian (Alfre Woodard, de Empire y Annabelle), Matt buscará el equilibrio entre sus deseos, los del amor perdido y, por supuesto, los de la nueva vida que depende de él.

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Paul Weitz firma una película con toda la inocencia de una sobremesa familiar. Es sencilla, emotiva y bienintencionada, manteniendo en su hora y media larga de duración un estilo que evita cualquier riesgo. Aunque sin riesgo, que diría alguno, no hay gloria.

Ser padre

Los tópicos iban a estar a la orden del día, tanto para el drama como para la comedia: desde las típicas gracietas con los pañales a reventar del bebé, los vómitos cual dragón o la incesante manipulación emocional que parece propia de la paternidad estadounidense. Esa falta de inspiración en el desarrollo de los gags, junto a la ausencia de la reflexión hacia el recuerdo de una madre que no está y que el tándem padre-hija demanda a gritos, convierten Ser padre en una película encantadora, pero sin el hechizo de un drama más maduro.

Kevin Hart, la comedia y el salto al drama

Tampoco es la zona de confort de Kevin Hart. Las exageradas reacciones a las que nos tiene acostumbrados en las películas de comedia que suele protagonizar quedan lejos de las de un padre que se enfrenta a una pérdida insoportable y que debe seguir adelante por un bien superior al suyo.

Ser padre

Con todo y con eso, Hart se desenvuelve con gracia entre las necesidades cómicas de su personaje y los momentos dramáticos más bajos de la trama. Su historia no es compleja y se presta a las mil maravillas para el salto, pero experiencias pasadas de otros cómicos no han dado el mismo resultado.

Cuando ves a Kevin Hart en portada esperas una comedia alocada, y nada más lejos de la realidad. Su Matt es sincero, calmado y hastiado por la situación sin convertirse en una caricatura. Su representación de padre coraje es tierna y dedicada, sin salirse de la línea y dibujando una interpretación que aprueba sin llegar a la excelencia. 

Reduce unas cuantas marchas su histrionismo habitual y evita caer en convertir a su personaje en un bufón patoso que suele ser el caballo de batalla de este tipo de producciones. Y nos deja con un personaje equilibrado, demostrando que en el salto de la comedia al drama también puede dar sus frutos cuando tiene que ofrecer un perfil más tierno.

Ser padre

Gran parte del resultado de la película depende de la relación con su hija, la pequeña Maddie, y aunque no parezca la pareja de baile más acompasada de la pista, la dupla Hart-Hurd — que ya suena a comedia — consigue ser funcional. Ni cotizaba que encontraríamos algún conflicto metido con calzador para entrar en la agenda como la decisión de la pequeña de no llevar falda y cuya resolución es ciertamente absurda, y ojalá se hubiera convertido en un tema más desarrollado con el que dar volumen a un relato tan simple. Otra vez será.

Con un saco de buenas intenciones

Ser padre, el nuevo estreno de Netflix, nos cuenta una historia harto predecible, con unos personajes tipo que ya hemos visto antes en un saco de buenas intenciones. El resultado, sin embargo, es agradable. No es nada con lo que vayamos a quitarnos el bombín, ni la película que vamos recomendar a nuestros amigos, pero es una película afable con la que compartir un rato para toda la familia.

Podríamos pedirle soluciones de dirección más creativas, esfuerzos narrativos en personajes secundarios cuyo volumen fuese mayor al del bobalicón que caiga bien a la niña pequeña o un conflicto algo más desarrollado que su enfoque hacia el distanciamiento con su familia. Y, aún así, no hay nada que evite que la terminemos con una sonrisa tan tierna y sencilla como lo que nos propone.

Valoración

Ser Padre (Fatherhood) es una dramedia bienintencionada con una historia que no se sale del relato canónico, ofreciendo una película funcional con la que terminar con una sonrisa en familia.

Hobby

62

Aceptable

Lo mejor

Kevin Hart soporta la carga protagonista con suficiencia para el drama.

Lo peor

No hay nada de original en ella, ni explora opciones que sus propios personajes le ofrecen.

Y además