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Serie de Netflix
Análisis

Crítica sin spoilers de Sense8 Juntos hasta el final, último capitulo

Reseña de Sense8: Juntos hasta el final, el último capítulo de la serie de Netflix. Serie creada por las hermanas Wachowski y protagonizada por Miguel Ángel Silvestre, Brian J. Smith, Tuppence Middleton, Max Riemelt o Bae Doona, entre otros. Estreno en Netflix: 8 de junio de 2018.

Podría ser Lito Rodríguez (Miguel Ángel Silvestre) escribiendo estas líneas mientras ensayo muecas junto al espejo o la ínclita Nomi Marks (Jamie Clayton) intentando quitarle el puesto de escritora a su pareja. También podría ser Capheus (Toby Onwumere), pero lo de conducir y escribir... que la DGT nos ampare. Sun Bak (Bae Doona) aporrearía las teclas al ritmo de su hipnótica habilidad para las artes marciales o Wolfgang Bogdanow (Max Riemelt) arrasaría con cada letra para cerrar este capítulo. Incluso Kala Dandekar (Tina Desai) aportaría el cariño con el que analizar una serie de la que ni la propia Riley Blue (Tuppence Middleton) habría escapado. Pero hoy necesitamos la decisión de Will Gorski (Brian J. Smith): nuestro clan sensate ha vuelto.

Netflix casi nos rompe el corazón cuando se anunció la cancelación de Sense8, la ambiciosa serie de ciencia ficción creada por las hermanas Wachowski, después de su segunda temporada. Los fans salieron a las redes, organizaron peticiones y gritaron a los cuatro vientos que el psycellium que los conectaba fluía con más fuerza que nunca. Y las súplicas fueron escuchadas. Lana Wachowski llamó a sus fans a las armas; Sense8: Juntos hasta el final, un último capítulo especial para cerrar la serie de Netflix, llegaría el 8 de junio. Hoy, unos días antes de su estreno, tenemos la oportunidad de decir aquello de... ¡dentro crítica del final de Sense8!

Una carrera salvaje y emotiva... sin frenos

Recordando los acontecimientos de la segunda temporada, nos encontramos con siete de los sensates reunidos para salvar la vida de Wolfgang, el octavo en discordia, que está preso en las instalaciones de la Organización de Preservación Biológica. Esta vez, sin embargo, cuentan con una gran baza: han secuestrado a Whispers, el maestro de los escalofríos que los había puesto en jaque capítulo tras capítulo, y pretenden utilizarlo como moneda de cambio.

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Hasta aquí bien, pero hay un escollo esperando tras la puerta de entrada. La profundidad de Sense8 y cómo se ha prodigado en explotar las diferentes subtramas de sus protagonistas explotará como un big bang durante los primeros compases de este especial de dos horas y media. Es en cierto modo inevitable (al menos, así lo fue para un servidor) caer en un mar de confusión cuando intentamos recordar el porqué de esta o aquella rencilla, de esa o de la otra mirada, o de la relación entre algunos personajes que parecen un viejo amigo al que hace demasiado tiempo que no le dedicamos un rato. No habrá tiempo para detenernos a pensarlo: pausad, coged aire y haced memoria o el vendaval que está por venir os pillará patas arriba.

Serie de Netflix

La gran máxima de Sense8 vuelve a escena: sentimientos exaltados en una orgía de acción desenfrenada. En sus dos primeras temporadas vislumbramos los objetivos que se marcaban las hermanas Wachowski para esta gran serie de ciencia ficción de Netflix. Una historia que disfruta de recrearse en diálogos profundos, en escenas de exaltación carnal y en una definición de humanidad tan libre y lujuriosa como los corazones de sus protagonistas.

El exceso ha sido también su condena. Los desmesurados costes de producción, necesarios para explotar su ya icónico atractivo visual en ocho localizaciones tan alejadas en el mapa (y que asustarían al mismísimo Simbad el marino), llevaron a Netflix a replantearse la viabilidad de la serie; pero no sólo la superficie puede sentirse culpable, sino también en su interior. La audiencia necesaria para ocultar los números marcados en rojo incandescente no llegó y, en parte, se lo debemos a su paradójica condición como una gran serie destinada a un pequeño público. La recreación con las emociones que la caracteriza, sumada a un cierto tono propagandístico de la visión que propone, la convirtieron en un producto que sólo como leyenda se podría recuperar. Y así fue.

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Quería parar en estos detalles porque son necesarios para llegar hasta este punto; hasta este último viaje que emprenderemos con el capítulo final de Sense8. Porque volvemos a la montaña rusa de vaivenes emocionales a la que nos tenía acostumbrados.

En una mano nos ofrece algunos de los procesos más dolorosos a los que se puede enfrentar el ser humano en su condición como miembro de la sociedad, colocando como diana la siempre idealizada visión de la familia. Los lazos de sangre también traicionan. Y matan. Y destruyen todo aquello que creíamos ser. Pero cuando llegan las horas más bajas, nos ofrece una segunda mano en la que sólo brilla la esperanza, el amor y la fraternidad. Porque uno de los grandes mensajes de Sense8 ya estaba construido desde el principio: la familia también puede elegirse. Y, extrayéndolo de sus propios diálogos, “Amor vincit omnia”; el amor todo lo vence.

De reuniones y cuotas de pantalla

Los memes sobre las grandes reuniones que se han desencadenado tras el estreno de Vengadores: Infinity War bien nos permitirían hacer lo propio: ¿habláis de reunir personajes? Que se lo digan a nuestro clan sensate. Por primera vez en la ficción, los ocho protagonistas se reúnen en un mismo espacio físico con la necesidad de cerrar un cúmulo de subtramas que ríete tú de Thanos y las Gemas del Infinito.

Sense8 capítulo final

En esta ocasión, y muy a nuestro pesar, la velocidad se ha hecho dueña del relato y le pasa una factura tan perjudicial como inevitable. Hablábamos de la profundidad emocional unas líneas atrás; ese era el mayor miedo al que, sin duda, se enfrentaban los creadores de Sense8 y, por ende, sus futuros espectadores. Todos los hilos argumentales que habían condimentado la evolución del clan durante las dos primeras temporadas debían resumirse en un único capítulo final. Calculadora en mano: más de 20 horas de serie, sumando sus especiales, cerrados en apenas 150 minutos. Con tanta condensación lo difícil era no salir sudando.

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Y de aquellos polvos, estos lodos. La cuota de pantalla que hasta ahora se había manejado con soltura en la evolución de su historia se convierte en una tortura para este especial. Todos los fans de la serie tenemos en mente quiénes son los personajes que van a dar el callo si la acción se adueña del especial, a pesar de las mínimas intervenciones del resto. Y, de esta forma, tipos tan sobresalientes como el Lito Rodríguez de Miguel Ángel Silvestre se quedan al margen de un terreno que dominan con gracia Will, Wolfgang y Sun. El español es, sin ninguna duda, el gran perjudicado del ritmo atropellado.

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Ciertas decisiones narrativas, evitando cualquier posible spoiler, flojean. Surgen como palancas forzadas a permitir un giro de los acontecimientos; un recurso que no se desarrolla como consecuencia lógica de la situación, sino como una necesidad externa para resolver el relato con premura. Tenemos el metrónomo pasado de cuerda recordándonos que el tiempo juega en contra.

Lo que podría haberse traducido como una solución virtuosa, se salva con una escasez de riesgo que no casa con su tónica habitual. Un único disparo, certero y exagerado, con el único propósito de satisfacer a los incondicionales de Sense8 sin ensuciarse las manos. No lo olvidemos: este cierre ha sido por y para los fans de la serie, y se ha mantenido fiel en esa máxima a todo coste.

Conclusión

Sense8 capítulo final

Sense8 se despide. Un adiós a tres años de conexiones, lujuria y emociones a flor de piel. Tan exagerada, sensible y salvaje como siempre, pero también tan incomprensible por momentos. Una serie que, le pese a quien le pese, ha sobrevolado por los límites de las producciones comerciales ortodoxas para ofrecernos un espectáculo de una sensibilidad social única. No es para todos, ni pretende serlo. La intimidad que despiertan sus protagonistas es, en cierto modo, el lienzo sobre el que se reflejan sus creadores, cuyo mensaje está destinado a un público que nunca se había visto tan representado. Juntos hasta el final, como su propio título nos recuerda. Este brindis final va por y para ellos.

Valoración

Sense8 se despide tan emocional, exagerada y salvaje como siempre, demostrando una sensibilidad social que sólo la limitación temporal de un último capítulo puede torpedear. Juntos hasta el final, por y para sus fans.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El respeto a sus seguidores, que han resucitado una serie cuyas ideas son más dolorosas por la imposibilidad de verlas desarrollarse.

Lo peor

La velocidad es el peor castigo imaginable para una serie que gusta de perderse en las emociones.

Y además