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La templanza
Análisis

Crítica de La templanza, de estreno el 26 de marzo en Prime Video

Crítica de La templanza, la miniserie basada en la novela de María Dueñas del mismo título protagonizada por Leonor Watling y Rafael Novoa. Estreno el 26 de marzo en Prime Video.

Tras El Cid y 3 caminos llega a Prime Video una nueva producción Amazon Exclusive rodada íntegramente en España, basada en la popular novela de María Dueñas "La templanza".

Estamos ante un best-seller de María Dueñas que, para saltar a la pequeña pantalla en formato de miniserie ha tenido que plegarse a las estrictas medidas de seguridad de los protocolos anti-COVID y que, por tanto, ha tenido una dificultad añadida: no poder grabar en las localizaciones que aparecen en el libro.

Sin embargo, es una novela en la que escenarios como México, Cuba o Reino Unido son esenciales para poder comprender el gran viaje de los personajes... de modo tal que hay un ímprobo esfuerzo en el plano de la dirección artística y el diseño de producción para emular ciertas localizaciones en la isla canaria de Tenerife. El resultado es más que positivo con la creación de una ambientación inmersiva y muy bien documentada, que consigue ser atractiva y creíble.

La templanza nos desplaza a mediados del siglo XIX a una familia de bodegueros radicada en Jerez y especializada en la variedad de vino sherry. El fundador de la bodega y patriarca de la familia Montalvo acuerda enlazar su familia a la de un reputado exportador inglés llamado Edward Claydon mediante un matrimonio concertado con la primogénita de sus nietas pero un revés del destino hace que se quede prendado de su hermana Soledad Montalvo.

Desbaratando por completo sus planes, Sol tendrá que lidiar con Alan, el hijo del matrimonio anterior de su marido y mudarse a Londres mientras la viña agoniza. Veinte años después, ha aprendido a querer a Edward y ha criado junto a él a tres hijas que empiezan a acercarse a la edad de ser presentadas en sociedad.

De forma paralela conocemos a Mauro Larrea, cuya esposa fallece en el parto de su segundo hijo. Obligado por la situación, emigra al Nuevo Mundo para hacer fortuna, poniendo su ojo con tino en las explotaciones de las minas de plata. Con el paso del tiempo amasa una buena fortuna y goza de una inmejorable posición social. Pero un golpe inesperado echa por tierra su mayor inversión y lo deja al borde de la bancarrota. Así las cosas, no le queda más remedio que viajar a Cuba en busca de nuevos negocios con los que saldar la inmensa deuda contraída para salvar el matrimonio de su hija y guardar las apariencias.

Cuando los caminos de Sol y Mauro se cruzan, se produce una extraña sinergia que les impulsa a ayudarse el uno al otro para superar las adversidades y conseguir alcanzar cierto grado de felicidad.

El fondo y la forma, tanto monta, monta tanto

La templanza es una serie atípica en el panorama televisivo donde imperan, por lo general, ficciones rápidas y de fácil digestión, que dejan poco o ningún poso y tienen como eje central el morbo y la polémica. Nos encontramos ante una serie deliciosa, que en una palabra Leonor Watling, su protagonista, define como "un manjar".

Y no es para menos si nos atenemos a la calidad de sus valores de producción que se traduce en, prácticamente, todos los departamentos que han colaborado para "dar a luz" esta adaptación, empezando, desde luego, por la escritura del guión a cargo de Javier Holgado (El desorden que dejas) y Susana López, que ya había trabajado haciendo lo propio con "El tiempo entre costuras" y se amplía, como si fuera una onda expansiva, al resto de las partes que forman el conjunto: la banda sonora de Iván Palomares (La cocinera de Castamar, Palabras para un fin del mundo), la fotografía de Bernat Bosch (Alta mar), el diseño artístico de Marc Estrugo (Contratiempo), el diseño de vestuario de Pepo Ruiz (La monja guerrera), la dirección de Guillem Morales (La casa de las miniaturas), Alberto Ruiz Rojo (Caronte) y Patricia Font (Gente que viene y bah) y el casting, encabezado por Leonor Watling y Rafael Novoa, que tienen una química en pantalla muy especial.

Cierto es que la serie de circunscribe al género del drama romántico, pero consigue ir mucho más allá de los clichés clásicos que suelen abordarse para hablar de aspectos más relevantes como son el valor del trabajo bien hecho, el sentido de la aventura puesto a disposición de empresas que trascienden el mero lucro y el disfrute de las segundas oportunidades, del perdón y la redención.

La templanza es una serie saludable, luminosa, optimista, entreverada de valores positivos que se traslucen en una belleza natural. El diseño de los personajes sorprende porque sus acciones nunca son previsibles y el devenir de los acontecimientos mantiene al espectador pendiente de la ficción hasta el último minuto. 

Solo hay aspectos muy puntuales que chirrían: algunos acentos que bailan (a pesar de los esfuerzos por buscar la coherencia en la forma de hablar de los personajes), ciertos secundarios a los que les falta chispa o algún pequeño fallo de raccord de luz. Aspectos todos ellos insignificantes si los ponemos en la balanza junto a lo que la serie ofrece: un espectáculo fuera de lo común, emocionante, complejo y dos personajes protagonistas de los que es imposible no enamorarse. 

Valoración

La novela de María Dueñas salta a la televisión en una producción en la que cada departamento técnico y artístico da la talla, si bien es la buena química entre Leonor Watling y Rafael Novoa la que conforma el corazón de este drama de época.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La química entre los dos protagonistas, la dirección artística, la fotografía y la ambientación. Es una magnífica adaptación, una serie con alma.

Lo peor

Hay algunos personajes secundarios que chirrían, desmereciendo en algunos momentos al conjunto.

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