Sex Education 2
Análisis

Crítica de la temporada 2 de Sex Education

Por Raquel Hernández Luján

Let's talk about sex, baby! Crítica de la segunda temporada de Sex Education, disponible en Netflix a partir del 17 de enero de 2020 con Asa Butterfield, Gillian Anderson y Emma Mackey.

¡Regresamos a Moordale! Si os gustó la primera temporada de Sex Education, preparaos para la segunda. La creadora de la serie, Laurie Nunn, sabe sacar a los personajes de su zona de confort, así que sean cuales sean vuestras expectativas respecto a ellos y su futuro, es bastante probable que os sorprenda ver cómo la serie nunca discurre por donde era de esperar a tenor de los clichés marcados por otras series de adolescentes. Además consigue romper con los estereotipos a los que se agarró en cierta medida en su inicio, consiguiendo que el abanico de personajes sea mucho más rico en matices y en posibilidades narrativas.

El arranque es especialmente divertido, con dos primeros episodios desternillantes... pero lo interesante es que el sentido del humor recorre los ocho nuevos episodios de forma transversal sin por ello dejar de lado temas importantes y delicados como pueden ser las repercusiones psicológicas de una agresión sexual, la autoestima y la autoimagen, las relaciones sociales y afectivas más allá de la parte física (la confianza, el cariño, el respeto) y, por descontado, todo lo que atañe a la sexualidad pura y dura: el tratamiento de afecciones como la clamidia o disfunciones como el vaginismo, técnicas de purgamiento como las lavativas, el uso de profilácticos, la masturbación individual o en pareja, los sueños húmedos y un larguísimo etcétera.

Los mejores descuentos de Amazon en cine y series

La segunda temporada de Sex Education arranca con Otis en fase de autodescubrimiento y con su curiosidad a flor de piel: está deseando llegar hasta el final con su novia, manteniendo por primera vez relaciones sexuales completas. Sin embargo, todo se desmadra cuando un brote de una infección de transmisión sexual hace cundir las alarmas en el instituto. ¿Histeria colectiva?

En busca de buenos consejos para sus alumnos, el centro acude a su madre, la terapeuta Jean Milburn, que empieza a arruinarle a Otis su consultorio "de pago". 

Sex Education dinamita una vez más los tabúes que rodean al sexo: se habla de pezones peludos, de labios vaginales, de penes, menopausias, juguetes sexuales y mucho más. Con la naturalidad con la que debería poder hablarse de todas estas cuestiones, aparcando todo atisbo de vergüenza y encarando la realidad como es.

Para la traca final se reservan dos grandes acontecimientos en los que participa la comunidad educativa como son el concurso nacional de cerebritos y la obra musical de Shakespeare ideada por Lilly (solo con ese dato, dejad volar vuestra imaginación y aun así os quedaréis lejos de lo que vais a ver...). También algunos de los giros de guión más dramáticos de la temporada, que atañen principalmente a los nuevos personajes que se incorporan a la serie: el desprejuiciado Rahim, que corteja a Eric; la señora Wiley, la madre de Maeve; Isaac, su nuevo vecino y Viv, la nueva amiga de Jackson.

Una de las principales señas de identidad de la serie es la de ir mostrando el proceso de crecimiento de sus personajes principales y evitar crear "villanos" per se (al final de la temporada se augura que esta regla se va a romper). Aunque todos en algún momento se equivocan (y Otis, sin ir más lejos, mete la pata hasta el fondo), Sex Education nunca se recrea en lo negativo y trata de mostrar los conflictos como retos a superar y por tanto como peldaños de una escalera que conduce a con progresivo proceso de madurez. En el horizonte, siempre, los adultos como referentes. En el caso de personajes como Adam, su progenitor, el director Groff, es un sinónimo de represión. En el de Otis, su figura paterna, casi siempre ausente, representa aquello en lo que no se quiere convertir por nada del mundo y su madre, de forma intencionada o no, en una fuente de estrés constante.

En esta ocasión, la serie no se centra en exclusiva en los adolescentes, sino que bucea un poco más por las relaciones de los adultos: los "otros" miedos que tienen que superar como puede ser volver a sentir placer después de largos periodos de abstinencia, encontrar un nexo de unión cuando los gustos sexuales son divergentes o intentar sacar adelante una relación larga afrontando cierto grado de compromiso.

Mención especial a la riquísima y colorida puesta en escena y a la banda sonora de la serie, que vuelve a recoger temazos que encajan a la perfección con el contenido que ilustran. Por la variedad de los temas que desarrolla y por la forma explícita en la que el guión está escrito es, probablemente, una de las series más educativas e interesantes a las que puede acceder su público objetivo, que puede empatizar con facilidad con algunos de los problemas o situaciones que se abordan.

¿Que nos deja con un cliffhanger facilón? Pues también es cierto... las principales tramas sentimentales quedan a expensas de una tercera temporada de Sex Education. No era de extrañar, pero sí que resulta algo decepcionante que no se le den respuestas a las preguntas más obvias de los espectadores. Con todo y con eso, la serie está jalonada de momentos tan buenos, que resulta adictiva, descacharrante, entretenida y hasta enriquecedora prescindiendo de dramones y evitando lugares comunes. Deseando seguir viéndola...

Valoración

La segunda temporada de Sex Education eleva la apuesta haciendo un recorrido completo por las relaciones sexuales y sentimentales de adolescentes y adultos: directa, sin pelos en la lengua y con un potente mensaje aperturista que ayuda a sensibilizar y e instruir desde el humor. Tan imprescindible como la primera.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Que ahonde en temas tan interesantes como la autoestima, la amistad y la diversidad. Es una serie que quiere lo mejor para sus personajes.

Lo peor

El último episodio, para dejar varios frentes abiertos, introduce giros de guión un poco desesperados, rompiendo en parte la dinámica de la serie.

Y además