Sex Education
Análisis

Crítica de la serie Sex Education, el último must de Netflix

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Sex Education, el último must de Netflix protagonizado por Gillian Anderson, Asa Butterfield y Emma Mackey ya disponible en la plataforma desde el 11 de enero de 2019.

Sex Education, la nueva serie de Netflix compuesta por ocho adictivos episodios de aproximadamente una hora, pone el foco en un floreciente saco de hormonas: un instituto plagado de adolescentes que, a la vuelta del verano, regresan con muchas ganas de comprender de qué va esto del sexo. Unos se reprimen, otros se desatan, otros buscan respuestas en los libros o inician un viaje de autoconocimiento, pero está claro que les ha llegado la hora.

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El sexo, como todo en esta vida, se aprende y se practica. Esto parece una obviedad y nadie lo va a discutir, pero si empezamos a hablar de la edad a la que consideramos aceptable socialmente que un individuo comience a masturbarse o mantener relaciones sexuales, el debate surge al instante. Y eso es solo el comienzo, apenas empezado a entrar en materia.

¿Cómo abordar temas tan peliagudos como el onanismo, la disfunción eréctil, los embarazos no deseados, la repercusión de las drogas en el rendimiento coital y otros muchísimos aspectos sin vergüenza? Pues exactamente como lo hace Sex Education: colocándonos una vulva en la cara para que aprendamos por fin dónde está el clítoris, el himen y las glándulas uretrales e incidiendo en la enorme importancia de utilizar métodos anticonceptivos de barrera para evitar las temidas ETS. Pero por supuesto, el sexo no termina en lo que podría ser una clase de reproducción y anatomía y ahí sí que hay que arrojar mucha luz.

Así que, de primeras, hay que señalar con un doble subrayado que una de las principales virtudes de esta serie de Netflix es la de hablar sin tapujos poniéndole a cada cosa su nombre. Porque si hay algo que abunda es ignorancia cubierta de orgullo.

Mira por dónde, el protagonista de esta serie es Otis, un joven que siente un curioso rechazo a su propio miembro viril que le impide masturbarse de forma eficiente para obtener placer. Sin embargo, es una enciclopedia andante gracias a la fluida relación con su madre, con quien habla a menudo del tema, dado que ella es una afamada terapeuta sexual.

Otis hará una curiosa alianza con su compañera Maeve para trasladar sus conocimientos al resto de sus compañeros de instituto, a los que ayudará a superar problemas de lo más variados y que repercuten en el terreno sexual sin ser estrictamente problemas sexuales: desde la baja autoestima hasta la inevitable asunción de la responsabilidad que conlleva mantener relaciones.

Vaya por delante que el casting de Sex Education es impecable y no tiene fisuras: Gillian Anderson trabaja de fábula, como siempre, al igual que Asa Butterfield en el rol principal y los secundarios hacen suyos sus roles con una facilidad pasmosa.

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Como el punto de vista que adopta la serie es el de adolescentes ayudando a otros adolescentes, pronto se diluye la voz de los guionistas, encabezados por Laurie Nunn, que consigue hacer cada vez más creíbles a sus personajes. Es cierto que, sobre todo en su arranque, Sex Education presenta algunos personajes estereotipados como el díscolo hijo del director del centro, la chica popular que se deja mangonear por la presión del grupo alfa o el típico amigo gay rechazado por la masa, pero pronto empieza a romperlos para hacernos ver un bosque mucho más amplio que se yergue detrás de esos árboles solitarios.

Sin ser ni mucho menos una serie pornográfica ni pasada de vueltas en el terreno del morbo, muestra sexo y de una manera saludable. Esa es la novedad. Estamos empezando a acostumbrarnos demasiado a ver en series y películas el sexo como algo risible, negativo o tabú. Para entendernos: o se le busca el chiste, o nos muestran el tren entrando en el túnel para evitar mostrar el coito o hay una recreación innecesaria en la voluptuosidad del momento que suele terminar en consecuencias negativas (cuando no hablamos de cosas realmente deleznables como abusos, sexo no consentido, prostitución, etc.).

En el caso que nos ocupa, sin ser tan satírica como la también notable Big Mouth, no se rehuye el conflicto: el bullying desencadenado por la publicación de fotos íntimas es, por ejemplo, materia a tratar en uno de los episodios que puede traeros a la cabeza Por trece razones, pero también se tratan con naturalidad tanto la masturbación como las relaciones de pareja de todo tipo e incluso el poliamor que más de dos han descubierto gracias a First Dates en televisión.

El ser humano es diverso y la forma en la que se relaciona dentro y fuera de la cama también lo es, incluso sigue una evolución en función del paso del tiempo y de las parejas sexuales. Ya era hora de que una serie supiera dar en la tecla para destrozar tabúes y hablar de lo que nos ha preocupado a todos cuando iniciamos esa etapa de las primeras relaciones en nuestras vidas: ¿Lo haré bien? ¿Me querrán? ¿Quién soy y qué es lo que realmente me gusta?

Honesta, simpáctica y nada autocomplaciente, Sex Education es recomendable en la medida en que fomenta el diálogo y abre puertas para que los adultos también recuerden cómo se sintieron y se entrenen en lo fundamental en este campo: escuchar. Porque al final la clave de la serie es la terapia y la terapia se basa en una comunicación que beneficia tanto al paciente como al terapeuta.

Valoración

Sex Education es una serie atípica que explora sin tapujos los recovecos de las relaciones sexuales, pero va mucho más allá hablándonos de temas tan relevantes e íntimos como la identidad sexual o la exploración íntima. Muy, muy didáctica y recomendable.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Que es muy poliédrica y tiene un magnífico balance de drama, comedia y retrato de un colectivo social como el adolescente y todo lo que le rodea.

Lo peor

Algunos personajes pueden resultar demasiado cliché y desvirtuar el valor general de la serie que también tiene cierta tendencia al exceso.