Toy Story 4
Análisis

Crítica de Toy Story 4: secuela a la altura de las expectativas

Por Raquel Hernández Luján

¿Hay un amigo en ti? Si es así, tienes una cita inaplazable con Toy Story 4 el próximo 21 de junio. Se trata de la nueva entrega de la famosa saga de Pixar protagonizada por Buzz y Woody y toda una sorpresa dado que la trama parecía cerrada con la trilogía original.

Si has crecido con la franquicia Toy Story amando a los personajes que nos presentaron allá por 1995, es probable que te preguntes qué tendrán en mente los guionistas Andrew Stanton (involucrado también en la formidable Buscando a Dory) y Stephany Folsom para haberse "atrevido" a resucitarla después del controvertido cierre de Toy Story 3. Tenemos buenas noticias: está a la altura de lo esperado.

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Muchos nos echamos las manos a la cabeza cuando, al comienzo de la producción, se habló de que Toy Story 4 sería una comedia romántica con Woody y Bo-Peep como tortolitos. Era un cambio de registro que se antojaba bastante extraño, habida cuenta de que el corazón de la historia no era otro que la relación de los niños con los juguetes.

Pero, ya en su visita a Madrid, el productor Jonas Rivera nos adelantó metraje a un grupo de medios que pudimos ver cómo se desarrollaría la historia, dejándonos bastante tranquilos de cara al estreno.  

¿De qué va Toy Story 4?

El prólogo de Toy Story 4 es una pequeña maravilla, que podría funcionar incluso como cortometraje independiente: recoge los hitos en la vida de Woody desde el momento en el que Andy lo acogió como su juguete favorito hasta pasar el relevo a Bonnie, siendo ya un adulto, pasando por tantas y tantas tardes de juego. Todo esto se desenvuelve en planos circulares bastante poéticos que añaden un plus al hacernos recordar las primeras películas.

Poco a poco, Bonnie va encariñándose con otros muñecos, dejando a Andy de lado. Su primer día de colegio, Bonnie (ayudada por un cauto Woody que se cuela en su mochila y le da un empujoncito sin que ella lo note) idea su propio juguete: Forky, hecho con un tenedor de plástico, un palo de helado y unos trozos de plastilina. Y se convierte en un objeto muy apreciado por ella, dado que la ayuda a superar su timidez.

Forky tiene una verdadera crisis de identidad porque cree que es basura y trata de escapar, lo que obligará a Woody a ir en su busca. Esta aventura lo llevará a descubrir que hay mucho mundo más allá del hogar de un niño y a reencontrarse con su vieja amiga Bo-Peep, muy cambiada desde su separación.

Diversión y corazón

En pocas palabras: Toy Story 4 es la película más divertida de la franquicia. Y en gran parte esto se debe a que ha sabido reciclarse introduciendo nuevos personajes que son desternillantes: Forky roba el show desde el primer momento y es todo un hallazgo (con el expresivo Tony Hale como vehículo vocal). Pero es que la galería es maravillosa: desde el motorista Duke Caboom a quien Keanu Reeves presta su voz, hasta Ducky y Bunny, los típicos muñecos de feria cosidos a los que Keegan-Michael Key y Jordan Peele imprimen una personalidad muy fuerte. 

Pero también tenemos momentos más oscuros, que pueden causar impresión en los más pequeños... Es el caso de la presentación de Gabby Gabby y su ejército de muñecos ventrílocuos, que incluso se mueven al son de la música de El resplandor por la tienda de antigüedades más creepy del mundo.

En todos los sentidos posibles, en esta película se ensanchan los horizontes de la saga. En primer lugar, tenemos muchos más espacios exteriores, recreados de manera fotorrealista con un nivel de detalle, de belleza y de perfección alucinantes. El uso de la luz nos lleva a contemplar a menudo fuertes contrastes, lo que habrá supuesto una hercúlea labor para crear los reflejos, las sombras y los efectos que recrean lluvias, puestas de sol, luces de feria, pasillos a oscuras...

Es increíble la cantidad de "sabores" que se pueden paladear a lo largo de la película. Cuando quiere ser divertida, es tronchante; cuando quiere meterte el miedo en el cuerpo, da muy mal rollo y cuando quiere desarrollar secuencias imbuidas en ternura, te toca el corazón. Indispensable el aplauso a la banda sonora de Randy Newman, llegados a este punto.

La plasmación de las texturas es impecable: el rostro de porcelana de Bo-Peep, los bracitos de alambre de Forky... Todo parece cobrar vida de verdad y estar ante nuestros maravillados ojos (es alucinante el grado de realismo del gato que aparece en la tienda de antigüedades, cómo se mueve y se muestra su pelo al trasluz).

En Toy Story 4 todo está puesto, además, al servicio de una historia en la que la clave es la evolución, la maduración, la búsqueda de nuevos caminos: el encuentro de un propósito que, dependiendo de cada personaje, puede ser uno u otro muy distinto. Es muy emocionante que esto se consiga con "muñecos", porque el mensaje es al final bastante adulto y viene a recalcar que no hay una única salida posible, que se puede reivindicar la diversidad en todos los planos, también en el de las decisiones a la hora de establecer una hoja de ruta en la vida. Y que también es lícito equivocarse, faltaría más.

Mención especial a las secuencias intertítulos del final, que merecen la atención de los espectadores para soltar otro par de carcajadas antes de abandonar la sala. No estamos locos si contemplamos esta película como trampolín para que lleguen más. Y serán bienvenidas si están tan bien pensadas y rematadas como ésta y cuentan con un estudio de la psicología de los personajes tan rico en matices. A decir verdad, Toy Story nunca fue (solo) para niños, aunque a todos nos encante jugar.

Valoración

El regreso de la franquicia Toy Story es memorable: no solo hace justicia a los personajes, sino que apuesta por hacerlos evolucionar y añade una cartera de nuevos juguetes desternillante.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Personajes como Forky o Duke Caboom son la bomba: divertidísimos y con voces en versión original que les van como anillo al dedo.

Lo peor

El final puede hacerse muy duro para los amantes de la franquicia... La película no te mete los dedos en los ojos para llorar, pero te deja tocado.