Crítica de Volveréis, en la que Jonás Trueba se adentra en una comedia que no es para todo el mundo

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Crítica de Volveréis, película en la que Jonás Trueba ha reunido de nuevo a su equipo habitual de Los Ilusos Films y recupera a dos queridas estrellas de su cine: Itsaso Arana y Vito Sanz.

Estrenar en el momento adecuado una película es un arte casi tan relevante como realizar un buen proyecto, pues el cine no es sólo lo que se va a ver, también son las circunstancias en las que se hace. Volveréis de Jonás Trueba se ambienta a finales de verano, en Madrid, justo cuando llegará a los cines.

El pase de prensa de la película en la capital fue en los cines Golem, que tienen unas salas arcaicas, pero a su vez se tratan de un espacio clásico del séptimo arte, ¡situado en pleno Paseo de la fama!, que lo llenan de un extraño encanto. 

Madrid es esencial para Jonás Trueba, el Madrid más cotidiano, aunque también lo es el cine. En Volveréis, sus protagonistas habitan ambos terrenos que se entrelazan de forma metafórica para hablar de manera directa con su público.

A través de largos planos abiertos con raros movimientos de cámara que enmarcan a sus personajes valiéndose de elementos presentes en el escenario, sus interlocutores entablan extensas conversaciones que se desarrollan como si fueran pequeñas piezas de teatro.

No cualquier película es capaz de arriesgar de este modo: unos diálogos forzados o una vaga interpretación derrumbarían con facilidad los muros de la ficción. Volveréis no es más valiente por lanzarnos a observar el íntimo desarrollo de los acontecimiento empleando esta lente naturalista, pero sí es consciente de que eso no le restará valor.

Tampoco le importa dedicar minutos enteros a divagar sobre cine, literatura o filosofía, entregando referencias a quienes puedan encajarlas en la construcción de sus personajes, o añadir conversaciones banales que no lo son tanto para conseguir imbuir al guion de esa cotidianeidad.

Una comedia en bucle

Mi mayor “pero” a la película es su reiteración, mas la cinta, conocedora siempre de sí misma, tiene su propia justificación para ella, y eso me gusta. Ale y Alex, una pareja que lleva 15 años junta, formada por Itsaso Arana y Vito Sanz, ha decidido separarse, aunque no del modo habitual: en lugar de romper sin más, quieren hacer una fiesta de celebración.

Esta premisa apunta a comedia, Jonás Trueba tenía ganas de hacer una, y el propio film lo explicita desde sus primeros compases gracias a esa metaficción que irá tomando protagonismo a medida que se desarrolle la acción.

Si bien nada tiene que ver con el frecuente enfoque de la comedia patria, que se dirige directamente en busca de la risa, es posible encontrar resquicios humorísticos en ella entremezclados con el drama, escondidos en medio de sus predominantes diálogos.

Mi mayor “pero” a la película es su reiteración. Durante gran parte de los 114 minutos de metraje, vemos repetirse el mismo esquema: Ale y Alex le explican a alguien en qué consiste su ruptura, será como una boda pero al revés, el padre de ella siempre había dicho que las separaciones debían celebrarse más que las uniones, por eso harán una fiesta, justo al término del verano.

Al ya pausado montaje, se suma este bucle de declaraciones que provocan que se sienta todavía más larga de lo que es. Sus protagonistas tienen tan bien aprendido el discurso como el público que está viendo la película, y lo enuncian con pocas alteraciones a cada persona de sus vidas que falta por conocer la noticia.

Cambia el ambiente, cambian las interlocutoras, cambia el tono. Una llamada de teléfono a un viejo amigo, una conversación con un hermano, un aviso al profesor de inglés, una gracia informal con el fontanero. 

Sigue siendo un "pero", que al menos logra cierto dinamismo cuando vemos a sus intérpretes jugando en base a un mismo guion -que en esta ocasión también han co-escrito junto con el director-, llevándolo a diferentes situaciones en las que nos muestra las sutilezas con las que puede modificarse un mismo enunciado con el que hacernos reflexionar. 

Cuando fui a ver Volveréis una semana antes de su estreno en cines el próximo 30 de agosto, Madrid seguía vacía, ya no hacía el calor abrasador que sufrimos a principios de agosto, y aun así en la sala tuve frío. 

Valoración

Nota 73

Jonás Trueba, junto con Itsaso Arana y Vito Sanz, nos propone con Volveréis una comedia lenta, centrada en el diálogo, y con muchas referencias culturales, que no está dirigida al público más casual.

Lo mejor

Lo bien insertado que está el metacine en la historia.

Lo peor

Mi mayor “pero” a la película es su reiteración.

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