Alberto Lloret

Redactor jefe

No sé si Zelda Ocarina of Time va a tener remake, pero a medida que me hago mayor, tengo muy claro por qué las nuevas generaciones deberían jugarlo

The Legend of Zelda Ocarina of Time (40 Aniversario)
The Legend of Zelda Ocarina of Time (40 Aniversario)
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

The Legend of Zelda Ocarina of Time es una obra maestra, pero también por "lecciones" que esconde en segundo plano, y que merecen ser revividas en un remake para un nuevo público.

Tras el anuncio "sorpresa" de Star Fox, algunos se preguntan si Nintendo ha cambiado sus planes con el rumoreado remake de Ocarina of Time. La verdad es que ignoro que se cuece en Kioto, y no sé si veremos el remake este año, el que viene... o nunca. Pero de veras creo que adecuar el juego a los tiempos actuales es una gran idea, aunque no exenta de riesgos. Para mí, The Legend of Zelda Ocarina of Time para Nintendo 64 es, y seguirá siendo, uno de los juegos más especiales de cuantos he analizado en mis casi 30 años de carrera.

Ya he hablado en otras ocasiones de lo importante que es para mi Ocarina of Time, pero debe ser la edad y la perspectiva que te da volver a disfrutar de un juego casi 30 años después (por mucho que quiera, ya no soy el mismo), la que me hace ver nuevas cualidades en el juego.

Y aunque Ocarina of Time 3D se encargó de actualizar los gráficos, creo que una versión revisada, con mejoras y añadidos que exploten la actual generación de consolas, como Nintendo Switch 2, puede ayudar a consagrar su estatus de obra maestra y de paso, ser una nueva fuente para inspirar recuerdos en las nuevas generaciones de jugadores, como lo fue para mí el original en Nintendo 64.

Corría el año 1998, y entonces, solo tenía 23 años. No llevaba ni uno trabajando en Hobby Consolas, y de repente me cayó la oportunidad de analizar Zelda Ocarina of Time, cuando había titanes como Sonia Herranz, a quien le encantaba la saga y podría haberlo hecho 100.000 veces mejor que yo.

Como el Link del juego, por aquel entonces era alguien que estaba empezando a abrirse al mundo, a salir de mi particular Kokiri para ver más allá del bosque. De hecho, era la primera vez que pisaba Alemania, primero para un primer contacto con el juego, y unas semanas después, para analizar el juego en las oficinas de Nintendo. 

Ya desde el primer contacto, "intuí" que el juego tenía algo especial, algo único. No eran sus gráficos, ni la atmósfera del juego, ni su desarrollo. Y aunque en todo era excelso, había algo más, que los años me han acabado revelando. Era una tristeza latente que impregna el juego, quizá menos evidente que en otros juegos, como pueda ser el no menos genial Shadow of the Colossus, y que esconde una lección vital.

De hecho, el juego incluso la insinúa con bastante tacto, con reflexiones sobre el paso del tiempo, y como afecta de manera distinta a cada persona. Pero, con 20 años, o menos, uno ni se plantea el verdadero significado de esos mensajes... Total, tienes toda la vida por delante y los días todavía no pasan a la velocidad de la luz.

The Legend of Zelda Ocarina of Time
The Legend of Zelda Ocarina of Time

Aunque suene un poco catastrofista y derrotista, algo que no soy, a medida que se van cumpliendo años uno empieza a entender que la vida es una constante "pérdida", casi desde que nacemos. Perdemos la calidez del vientre de nuestra madre, perdemos los dientes (primero de leche, luego los de "café"...), perdemos la inocencia, perdemos el tiempo, perdemos a nuestros progenitores y otras personas que amamos, perdemos la agilidad de la juventud... siempre perdemos.

Insisto, no soy alguien negativo, ni lo veo como algo malo, es parte del viaje (también ganamos, conocimientos, experiencia...). Pero la pérdida es parte del proceso de vivir. ¿Y qué narices tiene esto que ver con Zelda Ocarina of Time? Pues que ese mensaje está ahí desde el principio del Ocarina of Time, y solo los años te permiten verlo claro y cristalino. Es como si Miyamoto hubiera querido camuflar su propia experiencia vital en las entrañas del juego.

Porque, sin decirlo de una manera tan clara y abierta, Ocarina of Time nos la clava de una manera muy sutil. El paso de Link de niño a adulto, con ese salto de 7 años entre medias, es justo lo que viene a simbolizar, aunque sea centrándose solo en una pequeña e importante parte de la vida, como es el paso de niño a adulto.

Vemos como Link pasa de recorrer un mundo lleno de vida y colorido, aunque con la amenaza de un mal en ciernes, que acaba convirtiendo su mundo en un lugar gris, vacío y lleno de peligros, en el que además ya no queda prácticamente nadie con quien tenía lazos (algunos convertidos en sabios "congelados").

The Legend of Zelda Ocarina of Time
The Legend of Zelda Ocarina of Time

Y por eso, según la edad que tengas al jugarlo, la perspectiva puede ser muy distinta. Como si fuera una cebolla, de joven, solo veía la primera y más evidente capa, una heroíca aventura en la que somos el salvador del Hyrule. De mayor, veo otras capas, como una lección sobre lo que supone pasar de niño a adulto, sobre el peso del tiempo y la pérdida, cuando antes no éramos conscientes de ello.

Por eso, Zelda Ocarina of Time me parece ahora todavía más obra maestra que en 1998. Entiendo que los gráficos de N64 pueden ser algo durillos para los chavales de ahora, y con los precios a los que se está poniendo Nintendo 3DS, jugar a la versión más moderna tampoco es algo apto para todos los bolsillos. Por eso, un remake bien planteado, puede funcionar no solo comercialmente, también para que las generaciones más jóvenes puedan disfrutar de esta valiosa lección.

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