The Last Guardian
Reportaje

The Last Guardian - Avance del juego de Fumito Ueda para PS4

Por Rafael Aznar
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Éste es el último avance de The Last Guardian que leeréis, de verdad de la buena. Tras una eternidad en desarrollo, ya no hay vuelta atrás: el juego de Fumito Ueda, ahora exclusivo para PS4, se lanza el 7 de diciembre, y hemos podido probar tres de sus niveles, durante una hora. Sólo hemos arañado la superficie, pero ya nos hemos encariñado irremediablemente con Trico.

Ha sido un parto eterno, pero el desarrollo de The Last Guardian ya ha concluido y hemos estado en Londres para probar tres de sus niveles y charlar con su creador, Fumito Ueda (podéis leer la entrevista en Playmanía 217, que se pone a la venta este viernes). Tras un accidentado desarrollo, la nueva obra de este peculiar artista de los sentimientos verá la luz el 7 de diciembre.

The Last Guardian

El juego llevaba en proceso desde 2007 y se anunció oficialmente en 2009, como una exclusiva de PS3. Los años fueron pasando y nunca se hacía de día para él, hasta el punto de temerse su cancelación, especialmente tras desvincularse Ueda de Sony y formar su propio estudio, Gendesign. Sin embargo, con la ayuda de Japan Studio, el juego, reconvertido ya en exclusivo de PS4 (algo con lo que se había especulado mucho), resurgió de sus cenizas en el E3 de 2015, como apertura de aquella mítica conferencia en la que se anunciaron Shenmue III y Final Fantasy VII Remake, para furor del personal.

Estamos ante un claro sucesor espiritual de las dos obras maestras que el Team ICO alumbró en PS2. Tanto la estética como el trasfondo jugable recuerdan a ICO y a Shadow of the Colossus, dos de los títulos más emotivos que se hayan hecho nunca. Si el primero de ellos nos presentaba una relación entre un niño y una princesa que debían confiar el uno en el otro e ir de la mano, el segundo nos enfrentaba a gigantescas moles de piedra, con la ayuda de un caballo. Casi toda esa iconografía está presente de un modo u otro en esta nueva propuesta, que, como sus predecesoras, no entiende la belleza en términos de potencia técnica o controles grandilocuentes, sino en clave de sentimientos y delicadeza.

La confianza es la clave de una pareja

The Last Guardian estará protagonizado por un niño de nombre indefinido y por Trico, una misteriosa criatura similar a un grifo, con reminiscencias de gato y ave. Nada más empezar la aventura, el chico se despertará aturdido en una cueva, con la piel misteriosamente tatuada, y se topará con el animal, que estará encadenado y herido. De primeras, se mostrará hostil, pero, poco a poco, se irá forjando un vínculo entre ellos, a medida que avancen por una serie de ruinas y entornos naturales. No habrá diálogos al uso, pero sí oiremos una voz en off, la del joven, que, desde el futuro, contará algunos pormenores del extraño viaje.

En el evento al que asistimos, pudimos jugar las demos del E3 y el Tokio Game Show de 2016, para familiarizarnos con los controles, así como una sección inédita, lo que nos sirvió para comprobar que el vínculo entre el niño y Trico afectará enormemente a la jugabilidad, pues la cooperación entre ellos será clave, pero, hasta que nos ganemos su confianza, la criatura no nos hará mucho caso. Los más impacientes deberían tener esto en cuenta, para evitar frustraciones en ciertos momentos, pues la estructura del juego está pensada con esa idea en mente. En cierto modo, será como amaestrar a una mascota. En líneas generales, sin entrar en destripes, los objetivos en las secciones que jugamos eran salir de una cueva, ascender hacia lo alto de una precaria torre y avanzar por una pasarela semiderruida.

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TLG es una aventura muy pausada, así que no esperéis momentos de acción. Está construida en torno a la relación humano-animal y la búsqueda de rutas por escenarios lineales, de modo que priman la exploración, las plataformas y los puzles de entorno, lo que no quiere decir que no haya algún derrumbamiento o situaciones límite. El niño y Trico deberán complementarse, pues el primero, dada su estatura, podrá colarse por ciertos recovecos, en tanto que el segundo tendrá fuerza para derribar ciertos muros o saltar distancias grandes. Eso sí, tendrá las alas atrofiadas y no podrá volar.

Esa necesidad de ir en comandita recordará, muy positivamente, a la de ICO. Al mismo tiempo, habrá una clara reminiscencia de Shadow of the Colossus, pues el crío podrá trepar por el cuerpo del animal, agarrándose a su plumaje. En ese sentido, la escalada resulta un pelín tosca en algunos momentos, en la medida en que podemos movernos por todo el cuerpo y, a menudo, no resulta extraño tener que dar incómodos ‘rodeos’, debido al sistema de animaciones.

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Esa simbiosis está asociada a la exploración del entorno, lo que obliga a fijarse en lo que pide cada situación. Por ejemplo, puede que tengamos que dejarnos caer por el rabo de Trico para llegar hasta un saliente a priori inaccesible o buscar la forma de apartar una estructura que le impide al bicho ejecutar un salto en una determinada dirección. En relación con eso, en la demo del torreón, había una sección muy guionizada en la que debíamos subir a lomos de Trico y dejar que él encadenara varios brincos, sin necesidad de tocar el mando. A veces, también deberemos realizar saltos de fe y tirarnos al vacío… confiando en que nuestro compañero nos sujete en el último momento, con la boca o con la cola. Asimismo, con R1, podremos hacerle ciertas indicaciones de adónde ir.

Por ahora, conocemos varias mecánicas complementarias que contribuirán a aportar variedad al desarrollo. Por ejemplo, al principio, cuando el ave aún no confíe en nosotros, tendremos que atraer su atención con barriles de comida. Al poco de empezar la aventura, obtendremos también un espejo de luz que servirá para apuntar a ciertas estructuras y que Trico las derribe proyectando un potente rayo.

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Sensibilidad atemporal

Visualmente, The Last Guardian va a ser un título muy difícil de catalogar. Habrá quien considere que está anticuado, en la medida en que el esqueleto es el que se había ideado para PS3. Ahora bien, en una época en que los juegos indies han demostrado con creces que la belleza visual va mucho más allá de un buen apartado técnico, hablamos de un juego precioso, con una sensibilidad y una dirección artística al alcance de muy pocos.

Por encima de todo, destaca el diseño de Trico, que se sale de la pantalla con su ternura, pero sin caer en la ñoñería, ya que hay momentos en que se muestra fiero, algo que se deja notar en el color variable de sus ojos. Las animaciones son exquisitas, y es una delicia ver cómo la criatura escala al más puro estilo gatuno, quedándose colgada por momentos, o cómo se mueve su plumaje. Igualmente, el niño hace gala de andares muy verídicos, tanto a la hora de escalar como al caminar sobre ciertos salientes. Eso sí, el juego se toma ciertas licencias que huelen a viejo, como el hecho de que Trico coma barriles para alimentarse. Sí, con madera y todo, suponemos que para ponerse como un roble… En todo caso, ver TLG mientras clava su pupila en tu pupila es poesía. Ya lo decía Gustavo Adolfo Bécquer.

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El diseño de los escenarios es el otro elemento clave para que el juego resulte tan cautivador. Muy en la línea de lo visto en ICO y Shadow of the Colossus, predominarán las ruinas arquitectónicas, combinadas con entornos verdes, acantilados, lagos… La iluminación contribuirá a resaltar su belleza de forma muy notable. Sony no ha hecho ningún comunicado de qué partido le sacará el juego a PS4 Pro, aunque Eurogamer apunta que habrá reescalado a 4K, soporte para HDR y pequeñas mejoras técnicas.

Teniendo en cuenta el estilo artístico del juego, no podía faltar una banda sonora a la altura. Las partituras que ha preparado Takeshi Furukawa para la ocasión casan de maravilla, con un estilo entre épico y emotivo. Diálogos como tal no hay, aunque está la voz en off del protagonista ya adulto, en un idioma inventado, y hay gritos muy sonoros para atraer la atención de Trico.

The Last Guardian

Un emotivo cuento

Parece mentira, tras tantos años de marear la perdiz, pero ya queda menos de un mes para que The Last Guardian emprenda el vuelo. Lo hará en PS4, en lugar de en PS3, pero esperemos que eso dé igual, en la medida en que sus virtudes están más allá del bien y del mal técnico. En una era en que las superproducciones apenas se arriesgan, la emotiva relación entre el dúo protagonista y las reminiscencias jugables de ICO y Shadow of the Colossus pueden ser grandes bazas para que la consola tenga otra exclusiva de esas consideradas imprescindibles. Habrá que ver cuánto dura (las anteriores obras de Fumito Ueda no eran particularmente largas), pero, tras haber subido ya una vez al lomo de Trico, no vemos el momento de volver a acariciar y abrazar su delicado plumaje.

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