Análisis

Análisis de MotoGP 14

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Hablar de motociclismo hoy en día es hablar de Marc Márquez, un joven que está devorando récords a más de 300 km/h. Tras convertirse en el campeón más joven de la categoría reina en su primer año, esta temporada lleva ya siete victorias de siete posibles. Para quien lo quiera emular o para quien quiera poner fin a su idilio con lo más alto del podio, llega MotoGP 14, el juego oficial del Mundial de motociclismo. Tras rodar cientos de kilómetros sobre su asfalto, os traemos el análisis de su gasolina, que Milestone Studios ha sabido depurar con gran acierto.

MotoGP 14, el juego oficial del Mundial de motociclismo, está ya en plena carrera, y os traemos el análisis de su montura, cuya puesta a punto ha mejorado notablemente respecto a lo que vimos la temporada pasada, cuando Milestone Studios recuperó una licencia de la que ya había dispuesto en 2007 y 2008. Aprovechando el estreno de la nueva generación, el estudio italiano ha desarrollado un título intergeneracional que refina las bases jugables del año pasado, las pule gráficamente y las amplía con nuevos contenidos de mucho peso.

Fechado para el 20 de junio, sale en PS4, PS3, Xbox 360 y PC. La versión de PS Vita, tras un retraso de última hora, llegará el 4 de julio. Xbox One se ha quedado fuera del catálogo de plataformas destinatarias, tal vez por problemas para trabajar con su hardware, pues el hecho de que sí salga en 360 descarta una hipotética desavenencia con Microsoft. En nuestro caso, la versión a la que hemos tenido acceso es la de PlayStation 4, aunque la oferta de opciones y modos de juego es la misma en todas.

Casi maestros de la velocidad

Desde sus orígenes hace casi veinte años, Milestone Studios se ha especializado en el género de la velocidad, tocando todas sus vertientes: carreras de coches y motos en circuito (Screamer, Evolution GT, Superstars Racing V8, SBK, MotoGP), rallies (Screamer Rally, WRC), motocross (MUD, MXGP)… Sin alcanzar la calidad de superproducciones como Gran Turismo y Forza Motorsport, muchos de esos títulos han sido notables. No en vano, a día de hoy, la empresa italiana es la encargada de hacer los juegos oficiales de tres de los campeonatos de velocidad más importantes del planeta: el Mundial de rallies, el Mundial de motocross y el Mundial de motociclismo. Precisamente, esta última licencia la recuperó el año pasado, tras un lapso de varios años, cuando Capcom aún tenía los derechos y se los cedió a los británicos de Monumental Games. Curiosamente, quien le publica el juego a Milestone es Bandai Namco, que, precisamente, fue pionera en aprovechar esta licencia, con la mítica recreativa 500 GP o las primeras entregas que salieron en PS2.

Si recordáis nuestro análisis de la entrega del año pasado, dijimos de ella que era un buen juego de velocidad. Su control era excelente y tenía el encanto de permitirnos correr con Marc Márquez, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa o Valentino Rossi, tras un pequeño período sabático de la licencia. Sin embargo, el juego contaba con varios lastres muy pesados. El primero era un motor gráfico vetusto; el segundo, la plaga de fallos, que hacían pensar que no se había testeado lo suficiente. ¿Quién no recuerda el famoso “bug” de las carreras infinitas si tratábamos de disputar una carrera a distancia completa? Pues bien, Milestone Studios parece haber tomado nota de todo eso y, un año después, nos brinda una experiencia que, aunque tiene ligeros contras, aporta interesantes novedades y, sobre todo, resulta muy consistente y atractiva para cualquiera que dedique las mañanas de domingo a sentarse frente a la televisión a deleitarse con Marc Márquez, Valentino Rossi, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, Tito Rabat, Mika Kallio, Maverick Viñales, Jack Miller, Romano Fenati, Álex Márquez, Álex Rins, Efrén Vázquez y un larguísimo etcétera. Si os suenan todos esos nombres y echáis en falta que citemos aún a más, MotoGP 14 os complacerá.

Presente esplendoroso y pasado glorioso

Gracias al acuerdo con Dorna, la empresa española que gestiona todo lo relativo al campeonato, el juego cuenta con la licencia oficial de la temporada 2014. En ese sentido, lo más importante es que se recogen las tres categorías de las que consta el Mundial: MotoGP, Moto2 y Moto3. No obstante, hay que poner de relieve algunas “ausencias” incomprensibles. En el caso de la clase reina, hay 23 pilotos, es decir, absolutamente todos los que disputan el campeonato, desde el campeón Marc Márquez hasta los que pilotan motos Open, como Scott Redding o Michael Laverty. Se han incluido incluso los veinticuatro pilotos y los equipos de 2013, que, en su mayoría, eran los mismos, salvo casos como el de que Nicky Hayden aún estuviera en Ducati o el de que Aleix Espargaró pilotara todavía la ART del equipo de Jorge Martínez Aspar.

Ahora bien, no sucede lo mismo con las dos categorías inferiores, donde casi la mitad de los pilotos no son seleccionables a priori, sino que aparecen acompañados de un cartel que reza que “se necesita contenido descargable”. Así, en Moto2 faltan pilotos de clase media-alta como Dominique Aegerter, Simone Corsi, Mattia Pasini o Jonas Folger; en Moto3, es incluso más grave, pues están ausentes “gallos” como Álex Rins, Álex Márquez o Efrén Vázquez. Resumiéndolo en cifras, en Moto2 sólo están disponibles dieciséis de los treinta y tres pilotos; en Moto3, hay veinte de treinta y tres. En la pantalla de selección, aparecen, pero no se puede hacer nada con ellos, ni siquiera comprar el supuesto DLC que daría derecho a ellos, al menos en el momento de escribir estas líneas. Para más inri, esos pilotos no aparecen en las carreras, ni siquiera controlados por la CPU, lo que hace que las parrillas de esas dos categorías se vean muy mermadas en cuanto a número de unidades.

Por suerte, hay una novedad que contribuye a quitar un poco el mal sabor de boca de esas ausencias, en especial para quienes sean aficionados de larga trayectoria. En el motociclismo de competición, la ausencia de retrovisores impide, a menudo, que los pilotos sepan exactamente qué sucede detrás de ellos. Por eso, han de estar pendientes de las pizarras que les muestran desde el muro de boxes o girarse ligeramente y asomar la cabeza por debajo de la axila, algo que, por lo general, está mal visto, ya que puede llevar a pérdidas de concentración. Sin embargo, Milestone ha decidido echar una mirada atrás, al pasado, y ha acertado de pleno, al incluir veinte pilotos clásicos, pertenecientes a cuatro temporadas diferentes de la era de las 500cc. En primer lugar, de 1992, están Eddie Lawson, Álex Barros y Wayne Gardner. Segundamente, de 1993, hay una numerosa selección, con Kevin Schwantz, Wayne Rainey, Freddie Spencer, John Kocinski, Luca Cadalora, Daryl Beattie, Peter Goddard y Doug Chandler. En tercer lugar, de 1995, están dos de nuestros favoritos, Mick Doohan y Álex Crivillé. Finalmente, de 2001, el último año en que existió la ya extinta categoría de 500cc, nos encontramos con Valentino Rossi, Max Biaggi, Carlos Checa, Loris Capirossi, Tohru Ukawa, Garry McCoy y Noriyuki Haga. Quizás se echan en falta algunos nombres, como los de Kenny Roberts Junior, Norifumi Abe o Sete Gibernau, pero lo cierto es que la selección es excelente.

En cuanto al número de circuitos, hay dieciocho en total, es decir, todos los que forman parte del campeonato: Losail, Austin, Termas de Río Hondo, Jerez, Le Mans, Mugello, Montmeló, Assen, Sachsenring, Indianápolis, Brno, Silverstone, Misano, Motorland Aragón, Motegi, Phillip Island, Sepang y Cheste. Respecto al año pasado, se ha perdido Laguna Seca, que es un extra para quienes hayan reservado el juego, y se ha ganado la presencia del Gran Premio de Argentina, que se disputa en el circuito de Termas de Río Hondo. Aprovechando la inclusión de pilotos clásicos, quizás se podría haber recuperado también alguna pista para la ocasión, como Suzuka, Donington Park, Paul Ricard, Welkom o Jacarepagua.

Desafiando los límites de la física

El control es un elemento esencial en todo juego de carreras que se precie, y MotoGP 14 puede alardear de cumplir con creces en ese apartado. A grandes rasgos, podemos elegir entre tres configuraciones para la física de la moto: estándar, semipro y pro, entre las que varían elementos como la activación simultánea o no del freno delantero y el trasero, la posición automática del piloto sobre el carenado o el control de tracción. Tampoco faltan ayudas como el típico rebobinado, por si cometemos errores.

La curva de dificultad es muy progresiva, gracias a la presencia de distintas categorías. En Moto3, la máquina es muy dócil y, dado su poco peso, podemos hacer grandes tumbadas sin miedo a que derrape, con el añadido de que, al ser menor la velocidad, también lo es la distancia de frenado. Las Moto2 suponen un paso intermedio, pero, cuando de verdad se disfruta, es al dar el salto a MotoGP. Para disfrutar al máximo, recomendamos jugar con todas las ayudas desactivadas, algo a lo que no cuesta demasiado cogerle el punto, si se tiene experiencia con juegos de velocidad. Así, buscar los ángulos con el codo, gestionar los trallazos al dar gas o vigilar los baches para evitar que la rueda trasera se levante es una auténtica delicia. Por si fuera poco, las 500cc suponen un nivel adicional, pues, lejos de ser como las MotoGP pintadas con publicidades clásicas, presentan un manejo mucho más nervioso, lo que se traduce en un paso por curva algo más lento. En ese sentido, es curioso ver cómo las animaciones de los pilotos sobre la moto son mucho más suaves. Si hoy en día se conduce con el cuerpo muy por fuera y con los codos rozando el asfalto, algo puesto muy de moda por Marc Márquez, hace dos décadas lo que se llevaba era ir erguido y sacar únicamente las rodillas. Para rematar el apartado del manejo, podemos hablar con nuestro ingeniero de pista para realizar diversos ajustes, relativos a la suspensión, el manillar, la relación de marchas o los frenos.

A priori, hay desgaste de los neumáticos, hasta el punto de que podemos elegir entre el compuesto blando y el duro. Sin embargo, en carreras largas, no hemos notado ninguna caída de rendimiento apreciable con el paso de las vueltas. Lo mismo se puede decir de la lluvia, que permite conducir con grandes inclinaciones sin más riesgo de caerse que el que puede haber cuando el firme está seco.

La IA tiene algunos altibajos. Por lo general, es bastante competitiva y no se dedica a ir sobre raíles, sino que trata de adelantarnos a la más mínima oportunidad. Además, conforme avanza la carrera, se crean grupos bastante fidedignos. Por ejemplo, en la categoría reina, siempre nos encontraremos con Márquez, Lorenzo, Pedrosa y Rossi en los primeros puestos, sin ninguna “rareza”. Ahora bien, incluso jugando en el más alto de los cuatro niveles de dificultad, es muy factible llevarse la victoria. Paradójicamente, es más difícil ganar en Moto3 que en MotoGP, ya que, al no derrapar la moto, el margen para apurar y sacarles jugo a las trazadas es menor.

Al margen del control, podemos configurar varios apartados, como la duración de los grandes premios, que puede limitarse sólo a la carrera o extenderla a todo un fin de semana, con entrenamientos libres, clasificación (con Q1 y Q2) y warm up. La longitud de las pruebas se puede modificar desde las tres vueltas hasta la distancia real de un gran premio, que puede oscilar entre los veinte y los treinta giros, según los kilómetros que mida cada circuito. Por si os lo preguntáis, hemos hecho varias pruebas y parece que el “bug” de las carreras infinitas que había en 2013 es ya cosa del pasado. Asimismo, podemos configurar la presencia de daños, problemas técnicos y banderas disciplinarias.

Una amalgama entre lo viejo y lo nuevo

MotoGP 14 cuenta con una nómina considerable de modos de juego, en la que se rescatan bastantes opciones del año pasado y se añaden otras muchas que hacen que estemos ante algo más que una mera actualización. El modo más destacado es Carrera, que es la típica trayectoria donde debemos crearnos un piloto propio, configurando el nombre, la edad, el país, el dorsal, la indumentaria o el estilo de pilotaje. Empezamos corriendo dos pruebas como “wild card” en Moto3 y, a partir de ahí, debemos ir ascendiendo de categoría. A medida que cumplimos objetivos y batimos a determinados rivales, nuestro mánager nos hace llegar el interés de diversos equipos, incluso de la categoría inmediatamente superior. Aunque es algo que casi se consigue de manera automática, poco a poco, obtenemos paquetes de datos para mejorar cuatro elementos de la moto, como son el motor, la suspensión, el chasis y los frenos. El interfaz es el que usa siempre Milestone Studios para sus juegos de carreras, aunque se le ha lavado un poco la cara. Así, antes de acceder a las carreras, estamos en un agradable “motor home”, desde el que se ve el “paddock” y en el que podemos consultar una página web donde se habla de los resultados del último gran premio, con un apartado especial dedicado a nuestra persona, en el que se incluyen declaraciones de rivales o rumores sobre el interés de otras escuderías. La variedad de mensajes es escasa, pero contribuye a dar un poco de ambiente.

Una de las grandes novedades de esta temporada es la inclusión de desafíos. Por un lado, tenemos el modo Eventos reales 2013, que nos ofrece retos de recrear o cambiar hechos que sucedieron el año pasado, como el toque entre Márquez y Lorenzo en la última curva de Jerez, la dolorosa caída del campeón en Mugello, la victoria de Rossi en Assen o la rotura del cable del control de tracción de Pedrosa en Alcañiz, después de que Márquez rozara su moto. Por otro lado, está el modo Desafía a los campeones, que es casi igual, pero con los pilotos clásicos como protagonistas, con duelos como los de Rossi con Biaggi, los de Doohan con Crivillé o los de Schwantz con Rainey. Hay algunos retos ficticios, pero la mayoría son reales, hasta el punto de que los de 2013 están introducidos por un vídeo de archivo. En total, hay 34 retos (diecisiete con los pilotos modernos y diecisiete con los clásicos, es decir, dos por circuito). Dado que hay dieciocho circuitos, la cifra total debería ser de 36 retos, pero hay que tener en cuenta la supresión del circuito de Laguna Seca, que no forma parte del calendario de 2014, con lo que ello conlleva, es decir, no poder recrear uno de los mejores momentos del año pasado: el adelantamiento por la tierra de Márquez a Rossi en el “Sacacorchos” de Laguna Seca. Se agradece la presencia de estos dos modos de juego, pero la verdad es que resultan muy poco variados y acaban por reducirse a adelantar a un par de pilotos o a mantener la posición, sin apenas condicionantes de peso. Un problema que hemos encontrado en este modo es la imposibilidad de quitar la trazada idónea, que nos indica dónde frenar y acelerar, aunque es de esperar que se resuelva con algún parche.

La otra gran novedad es el llamado modo Safety Car, que nos ofrece la posibilidad de disputar contrarrelojes con un BMW M4 Coupé, el modelo que sirve como coche de seguridad en el campeonato. El manejo del vehículo es bastante ágil y, aunque no es un simulador, es una gran adición, sobre todo gracias a la presencia de clasificaciones online para picarse con otros usuarios. Paralelamente, también hay un modo Contrarreloj clásico, en el que podemos pilotar cualquiera de las motos del juego, también con los rankings de rigor.

Finalmente, nos encontramos con un par de viejos conocidos que no pueden faltar en ningún juego de carreras. Por un lado, están Acción instantánea y Gran Premio, que permiten disputar carreras sueltas, ya sea con opciones aleatorias o seleccionando lo que queramos. Por otro lado, está el multijugador, que admite la pantalla dividida para dos jugadores en una misma consola y el online para doce usuarios.

Todo lo que hacemos en el juego sirve para obtener puntos de experiencia y subir de nivel. Lejos de ser una tontería, esto sirve para desbloquear una serie de imágenes y vídeos de archivo. Las treinta imágenes pertenecen, en su mayoría, al Gran Premio de Qatar de este mismo año, mientras que los catorce vídeos son un auténtico servicio a los aficionados al Mundial de motociclismo. Así, en ellos, podemos ver infinidad de detalles de la temporada pasada, como caídas, adelantamientos, las chicas del “paddock”… Por ejemplo, gracias a ellos, podemos revivir la rotura de hombro de Jorge Lorenzo en Assen, el espectacular cambio de moto de Marc Márquez en Phillip Island previo a su descalificación (que casi le cuesta el título), la invasión de pista en Mugello para aclamar a Valentino Rossi… Hay incluso algún pequeño documental, en inglés y sin subtítulos, sobre, por ejemplo, cómo se fabrican los cascos de los pilotos. Si os gustan las motos, son grandes documentos.

Un motor solvente, aunque sin alardes

Aprovechando el inicio de la nueva generación, Milestone Studios ha hecho debutar una versión renovada de su motor gráfico habitual, con el uso de la herramienta Yebis 2. Sin llegar al sobresaliente, por lo general, el nivel de detalle cumple con creces, en especial en la fidelidad de los circuitos, las motos y los cascos de los pilotos, todos perfectamente reconocibles. El sistema de iluminación no hace grandes alardes, pero cumple su cometido. Salvo en elementos muy concretos, como el público de algunas gradas, el “popping” también se ha limitado casi al mínimo, en parte gracias al recurso de utilizar cierto “efecto neblinoso” cuando una recta es muy larga, lo que evita que, a la vista, broten elementos de la nada.

Los movimientos de los pilotos y la física de las motos están muy logrados, en especial cuando la rueda trasera se levanta y nos descoloca o cuando hay riesgo de salir por orejas y el piloto logra salvar la caída. En ese sentido, se observa una clara diferencia entre las livianas monturas de Moto3 y las bestias de MotoGP, cuya potencia da lugar a detalles como el hecho de que los pilotos hagan el famoso gesto de sacar el pie de la estribera, que popularizó Rossi, cuando realizan una frenada muy grande. A eso, hay que añadir detallitos como los toques con el pie para subir marchas o la forma en que la moto se encabrita cuando sube de revoluciones en una marcha baja. Ahora bien, hay aspectos mejorables, como el sistema de daños cuando se produce una caída, que es inapreciable en términos visuales, o la cámara ubicada en el casco del piloto, que parece metida con calzador, pues, además de resultar bastante “injugable”, no produce un efecto real, ya que no se simulan los giros que debería hacer la cabeza paralelamente a la cúpula con cada tumbada, sino que se mantiene rígida y vertical. Por suerte, las dos cámaras exteriores y la de la cúpula sí funcionan bien. Otro aspecto criticable es la reaparición inmediata cuando se produce una caída, que hace que se pierda mucho menos tiempo del que se debería.

Por lo general, el juego va bastante fluido, al menos en su versión para PS4, en contraste con lo que sucedía en la edición de 2013, en la que los tirones eran el pan nuestro de cada curva. Eso sí, por culpa del contenido descargable para los pilotos de Moto3 y Moto2, el número máximo de pilotos que hemos llegado a ver por carrera es de veinticuatro, una cifra bastante exigua. Los diecisiete pilotos de Moto2 o los veintiuno de Moto3, si contamos con que estemos usando a nuestro piloto personalizado, se antojan harto insuficientes. Donde sí que hemos notado alguna ralentización es en el momento de encenderse el semáforo, en algunas carreras.

Se ha dado un paso adelante, pero aún hay trabajo por hacer para recrear el ambiente que rodea a un gran premio. Por ejemplo, cuando pasamos por la línea de meta, no hay ni rastro de las típicas pizarras que les marcan las referencias a los pilotos. Del mismo modo, sólo se ve una somera celebración en el corralito posterior a las carreras, pero no hay ceremonia en el podio o entrevistas que contribuyan a dar un poco de vidilla. Lo que sí que hay que aplaudir, en este sentido, es que se han incluido muchos detalles propios de la licencia, como el interfaz de pantalla (con los rótulos y los marcadores que se usan en televisión), las imágenes previas a cada gran premio o la melodía que acompaña a la presentación del perfil de cada circuito. Asimismo, se han incluido vídeos reales de los pilotos de MotoGP junto a sus motos e incluso fotos de los jefes y los ingenieros de los distintos equipos, no como se hizo en el reciente MXGP, donde había hasta pilotos acompañados de siluetas en negro por no tener imágenes suyas. Del mismo modo, durante los tiempos de carga, hay declaraciones y estadísticas de los pilotos, que amenizan las esperas. Se nota que la licencia está tratada con mucho mimo.

En el apartado sonoro, el ruido de los motores ayuda a hacernos sentir como en una carrera, con el rugido progresivo a medida que ganamos velocidad y el ronroneo posterior cuando frenamos y bajamos de marcha. Las pasadas sobre los pianos también se hacen notar, mientras que el público se oye muy apagado. La música, por su parte, se reduce prácticamente a los menús y a los momentos posteriores a las carreras, sin que apenas destaque. Finalmente, Ernest Riveras, el comentarista de Movistar TV, pone su voz para presentar las carreras y hacer algunas valoraciones al final. Al principio, habla de cuál es el circuito en el que se va a correr y de la temperatura, mientras que, al final, hace una rápida valoración del resultado. Su aportación, que es prácticamente la misma que hacía Keko Ochoa el año pasado, pero con un nuevo doblaje, no pasa de anecdótica. Habría que pensar en darle más empaque para próximas entregas. Por si os lo preguntáis, Nico Abad no toma partido.

Mucho mejor fusionado con el carenado

Tras la entrega timorata del año pasado, Milestone Studios ha aprendido de sus errores y ha puesto su túnel del viento a pleno rendimiento para diseñar un título de motociclismo digno de la licencia de la que saca partido. MotoGP 14 hace gala de un control excelente y lo recubre de un apartado visual que, sin ser brillante, lograr ser lo suficientemente sólido como para sustentar la experiencia. Además de aprovechar los pilotos de esta temporada (con el punto negro del contenido descargable para algunos de los de Moto2 y Moto3), recupera también los de 2013 de la categoría reina y echa la vista hasta 1992, 1993, 1995 y 2001 para resucitar a algunos de los pilotos más icónicos de las últimas décadas. Los retos, la presencia del coche de seguridad o los documentos de archivo le dan un plus adicional. La Honda RC213V o la Yamaha M1 ya aguardan en su garaje virtual a cualquiera que habitualmente dedique sus mañanas de domingo a vibrar con Marc Márquez, Valentino Rossi, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo y compañía.

Valoración

Milestone Studios ha hecho un trabajo digno del de los ingenieros de Honda o Yamaha para firmar un notabilísimo título de motociclismo.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El control sin ayudas. La recreación de los circuitos. La resurrección de los pilotos de 500cc.

Lo peor

Que no estén todos los pilotos de Moto2 y Moto3. Le falta algo de “ambiente”. Algún detalle gráfico.

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