Análisis

Crítica de Superman II

Por Alberto Lloret
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CRITICA DE Superman II – 1980 – DIRIGIDA POR Richard Lester – PROTAGONIZADA POR Christopher Reeve, Margot Kidder, Gene Hackman, Terence Stamp, Jack O’halloran, Ned Beatty, Jacky Cooper, Sarah Douglas…   Argumento: El general Zod y sus dos lugartenientes consiguen escapar de su cautiverio y ponen sus ojos en la Tierra, donde despliegan unos poderes similares a los de Superman… pero para dominar a toda la humanidad.

Tal y como adelantamos en la crítica de la primera película de Superman, no está de más recordar que las dos primeros largometrajes comenzaron a rodarse juntos, pero la segunda se detuvo para poder cumplir el plazo de estreno fijado con la primera. Y aunque Richard Donner estuvo implicado en los primeros compases de Superman II, lo cierto es que la tensión con los productores concluyó con su salida de la película, algo que se notaría y mucho en el acabado final del resto de filmes del Hombre de Acero. Era un gran amante y conocedor del cómic y captó su espíritu como ningún otro director.

Su sucesor, Richard Lester se “dejó llevar” por lo que Donner había logrado con la primera y adelantado para la segunda, pero en muchos sentidos, se notó que la mano del director original ya no estaba. Se notó en múltiples aspectos, desde el guión, que aún  partiendo de unas premisas muy atractivas, dejó demasiado hueco a un humor muy familiar, pasando por unas escenas de combate pobremente coreografiadas o unos cuantos superpoderes inventados para la ocasión. Son solo algunos ejemplos de lo que Superman II pudo haber sido y no fue. Pero vayamos por partes…

Tres villanos para un único superhéroe

Superman II retoma una de las tramas que se introdujeron en el primer largometraje, con toda la intención del mundo, para dar pie a la secuela. Para aquellos que no recuerden, aunque la peli se encarga de refrescar la memoria, Jor-El, el padre de Superman, acusaba al general Zod y sus secuaces Non y Ursa de traición, y los encerraba en la Zona Fantasma para que vagaran eternamente por la inmensidad del espacio, no sin que antes juraran venganza contra Jor-El y sus descendientes.

Y, como no podía ser de otra manera, tras pasar los primeros 20 minutos de la película, Zod y sus secuaces recuperan su libertad por una acción de Superman, quien resuelve una amenaza terrorista en la torre Eiffel lanzando una bomba nuclear al espacio, que es el detonante de que la zona fantasma se resquebraje y deje escapar a los villanos. Una terna de villanos que, oh casualidades de la vida, quedan libres muy cerca de la Luna, a tiro de piedra de la Tierra, donde descubrirán que tienen unos poderes similares a los de Superman, desde superfuerza a capacidad para volar (o atraer escopetas con la mano).

Ya desde estos primeros compases se nota un especial esfuerzo en cumplir una de las reglas de oro del cine, y es que si no atrapas al espectador en los primeros minutos, ya no lo harás. Así, como en muchas de las grandes películas de los 80 (la trilogía Star Wars o los filmes de Bond de la época), el arranque (el secuestro de la Torre Eiffel) es simplemente soberbio, con el suficiente ritmo y pegada para que nos quedemos enganchados a lo que sucede en pantalla.

De hecho, el feeling, los valores de producción y las sensaciones están muy en sintonía con las de la primera película… aunque esa sensación se va diluyendo poco a poco, a medida que avanza el metraje. Y es que, nada más pasar esta secuencia inicial, muchas cosas se encargan de la que la película no alcance todo su potencial posible, ni alcance la seriedad o fidelidad de la primera entrega. Y una de las principales razones ues que casi todas las tramas hacen aguas en algún sitio, o tienen fallos en el guión.

Superman in love

Si vamos por la trama que desarrolla la relación amorosa entre Superman y Lois Lane, en un momento dado, Lois descubre quién es en realidad Clark Kent y este decide abrirle las puertas a su pasado y mostrarle quien es. Hasta ahí bien. Pero, en poco tiempo vemos el lado más pasteloso del héroe, que recoge flores para su amada e incluso le muestra su fortaleza de la soledad, donde existe una cámara especial que le quita sus poderes sobrehumanos para que pueda vivir como un mortal más, cosa que hace sin dudar y que le cuesta alguna paliza que otra.

Pero no solo eso. La inconsistencia del guión hace que esa supuesta pérdida irreversible de poderes sea reversible, que se termina de rematar con un Superman desplegando algunos poderes no vistos en el cómic francamente absurdos, casi todos concentrados en la batalla final, que van desde triplicar su imagen a arrancarse la “S” de su pecho y lanzarlo como si fuera una trampa pegajosa. Incluso tiene el poder de dar besos amnésicos, para que Lois no recuerde nada de lo sucedido en toda la película. Desde el punto de vista del héroe, no deja de parecer un pequeño despropósito.

Si seguimos la trama de los villanos, pues… más de lo mismo estilo. Poderes algo tontorrones (como un rayo que sale de un dedo de Zodd para elevar a las alturas a un pueblerino) o, lo que es más grave: en ningún momento sentimos que son “malísimos” o una amenaza real. Sirva como ejemplo la llegada a la Casa Blanca y lo rápido que consiguen la rendición del presidente de los EE.UU. a puñetazo limpio, sin que antes haya una verdadera demostración de poderes/fuerza por parte del trío o del ejército.

Villanos, acción y humor para toda la familia

De hecho, las escenas de acción son, probablemente, uno de los aspectos que se podían haber cuidado más. Ojo, no digo que hayan envejecido mal, sino que se nota que no están al mismo nivel que otros apartados. Las coreografias de los duelos son bastante simples, y con detalles cutrillos, como muñecos para sustituir a los actores en acciones como tirarlos por los aires (que cantan desde lejos). De hecho, los escasos momentos de combate pecan de lentos, sin llegar a la cámara lenta, algo paradójico que un tipo que vuela sobrepasando la velocidad del sonido pero golpea a velocidad humana, ¿no?

Más chirriantes aún pueden resultar las escenas de humor al estilo “Mr Bean”. No abundan en exceso, pero las hay. Ver como los tres villanos colapsan Metropolis a soplido limpio impacta gracias a una buena recreación del caos, con coches volando por los aires, basura y periódicos volando por doquier… pero que pronto nos devuelve a la Tierra cuando vemos escenas dignas de “Jaimito”, como una mujer cuya peluca se va volando, un hombre intentando hablar por una cabina de teléfono que ha sido tumbada al grito de “por aquí se ha levantado un poco de viento, jijiji”… y unas cuantas más.

No son fallos especialmente graves, ni mucho menos, arruinan por completo la película. Más bien todo lo contrario: frente al tono más serio de la primera, Superman II se destapa como una cinta para toda la familia y por eso, muchos de nosotros la recordamos como la mejor (yo incluido, hasta hace dos días). Prueba de ello es que ni siquiera los malos llegan a intimidar o dar "miedo" de verdaden ningún momento y, quien más y quien menos, hasta se encariñará con el gigantón mudo Non. Sobra decir que el reparto. desde Christopher Reeves a Gene Hackman, sigue teniendo una química de 10, sin olvidar que el acompañamiento sonoro a cargo de Williams funciona tan bien como en el primer film.

El problema no es de la cinta, sino de los ojos que la ha vuelto a ver, que no son los mismos de hace 35 años. Allí donde la primera película ha resistido el paso del tiempo soberanamente bien y sigue siendo un referente de cómo hacer las cosas en el cine de superhéroes (ahí está, por ejemplo la primera de Capitán América que sigue un esquema más o menos similar), la secuela no puede decir lo mismo.

El cambio de rumbo, hacia un cine más familiar y para todos los públicos, no consigue resistir tan bien el paso del tiempo, bien por el humor, bien por los momentos de acción, por la inclusión de poderes ridículos o un poco por la mezcla de todo. No es mala película y te matendrá entretenido hasta el final, pero eso sí, no esperes la mejor recreación de Superman. Es más, esta cinta marca el punto de inflexión en las aventuras de el Hombre de Acero, quien iniciará su particular descenso a los “infiernos” del celuloide…

NOTA: esta crítica de Superman II se ha realizado sobre la cinta original, la que se estrenó en los cines y no la que posteriormente realizó Richard Donner de cara al lanzamiento en DVD de todas las películas, en la que realizó un montaje distinto e incluyó metraje inédito.

No se vayan todavía, ¡aún hay más... Superman!

En nuestro especial de cine de superhéroes encontrarás las críticas de las demás películas de Superman, aunque desde este punto, el Hombre de Acero caerá en picado progresivamente, siendo la cuarta película la última protagonizada por Christopher Reeves.

Valoración

Superman II abandona la rigurosidad de la primera película para ofrecer un cine más familiar, que sin ser ninguna maravilla en su trama (algo inconsistente), si mantiene el interés hasta el final de la cinta.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El arranque de la película, los tres villanos, la bso de Williams... y entreteniene hasta el final.

Lo peor

El humor bobalicón, las escenas de "combate", superpoderes inventados para la ocasión, etc.

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