Análisis

Del juego al cine: In the Name of the King II

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: Granger es un ex-soldado que se ve forzado a viajar desde el presente hasta la época medieval. Él es el elegido para detener un complot que podría acabar con esa época... y la suya. 2011 - DIRIGIDA POR Uwe Boll - PROTAGONIZADA POR Dolph Lundgren, Lochlyn Munro, Natassia Malthe y Aleks Paunovic.

Dolph Lundgren nunca ha sido un gran actor. Su carta de presentación siempre ha sido su contundente físico, gracias al cual se convirtió en un rey de las pelis de acción ochenteras: fue el temible Ivan Drago de Rocky IV (1985) o el poderoso He-Man de Masters del Universo (Masters of the Universe, 1987). Hasta que su amiguete Silverster Stallone lo reclutó para Los Mercenarios (The Expendables, 2010), había sobrevivido durante los 90 y los 2000 en películas de serie B, directas al mercado doméstico.

Parecía que la fortuna volvía a sonreir a la mole rubia... hasta que un día recibió la llamada de un simpático alemán. "Mira que te diga, me llaman Uwe Boll y me gusta adaptar videojuegos al cine. Lo hago regular, pero si te apuntas a la próxima tendrás un plato caliente a diario". Lundgren, que se encontraba en pleno proceso de divorcio, no podía renunciar al vil metal, así que tras una primera negativa terminó aceptando. Su cometido: recoger el testigo de Jason Statham y continuar las aventuras de En El Nombre del Rey (In the Name of the King: A Dungeon Siege Tale, 2007). En buena se había metido.

Yo soy tu padre

La primera parte tenía aires de superproducción, pero en este caso Uwe Boll se debía haber quedado sin pasta. Así pues, In the Name of the King 2 arrancó como un proyecto directo a vídeo, tan poco ambicioso que ni siquiera ha llegado oficialmente a nuestro país. La falta de medios se nota en todos los aspectos de la película. Resulta especialmente evidente en el atrezzo y el vestuario: las fortalezas que vemos no pasan de ser un triste muro y las ostentosas armaduras de la primera parte han sido reemplazadas por uniformes en plan ninja (¿ein?) que se repiten durante todo el metraje. Mención especial para el Rey (Lochlyn Munro), el cual porta una corona tan cutre-salchichera que parece sacada de un menú Diverking.

El guión tampoco se queda atrás. Ojito: Dolph es un ex-marine que está super traumatizado por haber perdido a sus amigos en combate (nada de flashbacks, con una foto de ellos nos conformamos), pero tendrá la opción de redimirse al viajar a la edad media. En esa época, el Rey le encarga matar a una malvada hechicera. A medida que avanza la trama descubrimos que en realidad el Rey es el malo (¡sielos!) y que el protagonista es en realidad hijo del héroe de la primera parte, fue enviado al futuro para que no lo mataran y ahora ha vuelto a su tiempo. Con dos pelotas, Uwe Boll.

Así pues, Dolph Lundgren es hijo de Jason Statham, al menos en el delirante mundo de estas películas. Podrían haber metido una coña al respecto en Los Mercenarios 2, ya que salen juntos... La peli se permite bromear con ello, pues mientras el nombre del protagonista en la primera parte era Farmer, el de ésta es Granger (que también significa "granjero").

Y bla, bla y bla, bla...

Al igual que sucedía en la primera parte, aquí los personajes hablan sin parar. Por qué hablan todos con acento americano (que digas "indeed" de vez en cuando no equivale a hablar inglés británico) cuando estamos en la edad media es un misterio que nunca se resolverá. Los diálogos son aburridos y ridículos a partes iguales, en especial cuando la médico Manhatten (una vez más Natassia Malthe, sin duda la actriz fetiche de Boll) se pone a preguntar por los antibióticos del futuro a un Lundgren que no muestra el más mínimo interés por la conversación. Total, a esas alturas ya se la ha llevado a la cama...

Cuando toca pasar a la acción, todo se reduce a un par de puñetazos y espadazos torpemente coreografiados. Eso sí, la cámara se agita mucho, para que parezca que hay más revuelo. Voy a aprovechar para hacer una petición a Uwe Boll, por si está leyendo esto: Stoppen Sie die Kamera bewegen! No sé si lo he escrito bien, es que he tirado de Google Translator.

Cuando llega el final de In the Name of the King 2, de golpe y porrazo aparece un dragón que la lía parda con sus aleteos y fogonazos. Evidentemente, está hecho por ordenador y, aunque su integración con el fondo es horrible, las animaciones no están mal. Pero ese no era el plato fuerte. Oh, no, amiguitos. El duelo definitivo tiene lugar en el presente, cuando el Rey y Granger pelean... con una linterna y una sartén, respectivamente. O sea, what the fuck, Uwe Boll. Para la próxima haz un Kickstarter o algo, y así no te quedarás sin presupuesto en el último minuto.

La última escena muestra cómo Granger se toma un whiskazo al más puro estilo Max Payne. No sabemos si forma parte del metraje o si es una grabación real de Dolph, el cual debió de pensar que su carrera había vuelto a tocar fondo. Desde luego, se le nota especialmente desmotivado y apático en toda la película. Hombre, nunca fue un Paul Newman de la actuación, pero aquí ha batido su récord. Yo, desde luego, no lo culpo.

Por si os lo preguntáis, los parecidos con la saga Dungeon Siege en la que se inspira son mínimos, pero la verdad es que casi es mejor así. Por lo menos, no se mancha mucho su nombre...

Nos vamos a tomar un ácido acetilsalicílico, pero antes os recordamos que podéis ver nuestras críticas del resto de películas basadas en juegos en el especial Del juego al cine. ¡Salud!

Valoración

Unos giros de guión que ya los quisiera para sí Perdidos, unas secuencias de acción como solo Uwe sabe hacerlas... Es, en definitiva, una peli de aventuras incomparable. Pero por mala. No nos confundamos.

Hobby

35

Malo

Lo mejor

Algunos paisajes en plano general son muy "potitos".

Lo peor

La frustrante sensación de haber perdido el tiempo que se te queda.

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