Crítica de Predator: Badlands: la casquería yautja cambia de planeta, pero no pierde su lado más salvaje

20th Century Studios

Te traemos nuestra crítica de Predator: Badlands, el regreso de la saga a la gran pantalla tras siete años, con un bizarro cambio de enfoque.

¿Te apetece un viajecito? Muchos ya están pensando en los nuevos biomas que nos presentará James Cameron en Avatar: Fuego y ceniza, pero Dan Trachtenberg le ha tomado la delantera con Predator: Badlands.

Han pasado siete años desde que Shane Black erró el tiro con su película de 2018, la última de la saga que llegó a los cines. El tiempo se ha hecho más ameno porque, en estos años, hemos tenido dos incorporaciones excelentes en la franquicia.

Dan Trachtenberg nos hizo retroceder hasta los tiempos de la Nación Comanche en Predator: La Presa, demostrando que los yautja no solo vinieron a la Tierra para hacer que Arnold Schwarzenegger y Danny Glover tuvieran un mal día. Luego, el cineasta replicó la fórmula en diferentes periodos en Predator: Asesino de asesinos, la primera entrega de animación de la saga.

Pero ambas películas llegaron directamente a streaming a través de Disney+, por lo que no pudieron ser apreciadas en su justa medida en lo que se refiere al apartado visual.

Eso se acabará esta semana y, para ir calentando, en HobbyCine te traemos nuestra crítica de Predator: Badlands. No cojas repelente de insectos, porque aquí no servirá de nada.

Un yautja "débil" en el planeta más letal del universo

Predator: Badlands se caracteriza por su consabido enfoque: no hay ningún humano en toda la película. En el papel protagonista, encontramos a Dek (Dimitrius Schuster-Koloamatangi), un yautja considerado inferior por su clan que termina en el planeta Genna con intención de obtener la mayor presa posible.

Puede parecer una minucia, pero Genna es como si Pandora, de la saga Avatar, cayera en manos de H. P. Lovecraft: tiene paisajes increíbles, pero todo, y me refiero a absolutamente todo, es letal. Vamos, que la supervivencia del más fuerte es un no parar en esta fantástica localización creada por Alec Gillis (Depredador) y Dan Trachtenberg.

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Mientras busca a su presa y lucha por sobrevivir a los innumerables desafíos de Genna, Dek se topará con Thia (Elle Fanning), una sintética de la Weyland-Yutani con su propia misión en el planeta. Ambos entenderán que se necesitan mutuamente para alcanzar sus objetivos en este reencuentro de la saga Depredador con Alien.

Predator: Badlands no es especialmente larga, 107 minutillos, lo que permite condensar la acción, como ya sucedió con Asesino de asesinos, y que la película sea un no parar.

No te preocupes por la calificación por edades

Hace unas semanas, cuando la Motion Picture Association (MPA) reveló la calificación por edades de Predator: Badlands en Estados Unidos, PG13, hubo cierto revuelo por el posible nerfeo de la brutalidad y violencia que presentaría la película.

Bueno, pues no te preocupes: Dek y Thia van a dar y recibir de lo lindo. Mi teoría es que, al no haber humanos implicados en la historia (lo más parecido son los sintéticos), no alcanza un grado de violencia suficiente como para que eleven la calificación.

Como decía antes, la película no va a escatimar en cuanto a acción se refiere. Predator: Badlands ya habrá demostrado su intensidad incluso antes de mostrarnos el título en pantalla.

La flora y fauna de Genna obligará a Dek y Thia a ser "creativos" si quieren salir de allí intactos. Bueno, Thia lo tiene más complicado.

Narrativamente, hay algunas sorpresas, pero me las ahorro para no arruinarte el visionado. Dan Trachtenberg continúa expandiendo la mitología yautja y ya se atreve a explorar conexiones con la saga Alien.

El sello Disney está presente, para bien o para mal

Predator: Badlands no escapa de la influencia de la Casa del Ratón. Por ejemplo, el personaje de Elle Fanning sirve más como alivio cómico/Pepito Grillo de Dek que otra cosa. La película sigue una premisa de road movie combinada con buddy movie, y generalmente funciona muy bien.

Pero hay algunos puntos en los que la comedia, quizá, sobra. Puede que sea cuestión de gustos, pero es fácil intuir por dónde atacará la vieja guardia del fandom de Depredador.

En general, Predator: Badlands es una película muy entretenida, amena y fácil de ver. El apartado técnico, tanto visual como sonoro, son dos puntos fuertes que hacen que merezca la pena verla en pantalla grande.

La película también puede ser una pieza clave para futuras entregas o próximos cruces con la también resurgida saga Alien, que también anda probando cosas nuevas con Alien: Planeta Tierra, aunque la recepción haya sido divisiva.

Tengo que decir que a mí me gustó más Predator: Asesino de asesinos, me parece más cruda y controla mejor los golpes cómicos. Pero Predator: Badlands es una muy digna incorporación a la franquicia.

Valoración

Nota 81

Dan Trachtenberg mantiene su capacidad de expandir la saga Predator a nuevos niveles mientras logra cambiar el enfoque del público de un modo bizarro.

Lo mejor

Es un espectáculo visual y sonoro que enriquece la mitología de los yautja.

Lo peor

Quizá tiene demasiado efecto comedia en algunos momentos en su intento por humanizar al protagonista.

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Título original

Predator: Badlands

Lenguage original

Inglés

Duración

1h 46m

Hobby81Muy bueno

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.