María Bescós

Colaboradora

Las películas de Steven Spielberg apenas envejecen y el secreto no está solo en los efectos especiales

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Steven Spielberg es mucho más que unos buenos efectos especiales, y el cineasta lo lleva demostrando con su filmografía desde hace más de 50 años. 

Cuando hablamos de Steven Spielberg, lo primero que siempre se nos viene a la cabeza es su forma de haber revolucionado los efectos especiales en el cine, convirtiéndose éstos en un ingrediente clave de sus películas. Aunque no es el más importante que debamos tener en cuenta.

Pese a que no sea lo único que haya alumbrado este cineasta, si pienso en su filmografía no puedo evitar acordarme primero de sus películas de ciencia ficción. De: E.T. el extraterrestre (1982), Parque Jurásico (Jurassic Park) (1993), o A.I. Inteligencia Artificial (2001).

Todas ellas destacaban sobre todo por su apartado visual, por las criaturas que nos enseñaban, o los mundos que creaban, cómo lograban transportarte a otro universo y hacerlo verídico, a través de una mezcla de diferentes tecnologías para hacerlo posible. 

En los últimos tiempos se ha recuperado el uso de los efectos prácticos en la industria y me parece una decisión muy acertada, que se vuelva a dar valor a las tomas conseguidas en rodaje para que, en la gran mayoría de los casos, los efectos visuales se conviertan en un añadido que sirva para realzar la experiencia pero sin ser el elemento principal. 

Se consigue un resultado final más realista, más palpable. Eso ha hecho posible que películas como Tiburón (1975) sigan resultando cercanas a día de hoy, transcurridos 50 años desde su estreno original, ofreciéndole al público una experiencia muy tangible. 

 La nostalgia como factor determinante 

Claro que no todo gira en torno a lucir músculo técnico en pantalla, sea del tipo que sea. Yo creo que el factor nostalgia es uno del que nunca nos podemos olvidar, y que ha hecho de películas como En busca del arca perdida (1981) o Los Goonies (1985) el emblema de una época. 

La productora de Steven Spielberg, Amblin Entertainment, marcó a una generación construyendo unos 80 cinematográficos que podríamos decir idealizados y que han seguido siendo un referente cuando el cine mira al pasado, como bien supo reflejar J.J. Abrams en Super 8 (2011).

Así, ese viaje en el tiempo se cimienta no sólo sobre el recuerdo para una generación de un momento concreto sino también mediante la narración de eventos históricos más o menos conocidos por la audiencia, como ocurría en: La lista de Schindler (1993), Lincoln (2012) o Los archivos del Pentágono (2017).

Pero también se consigue ese efecto mediante el traslado de otras obras al cine, como los cómics en Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio (2011), los cuentos en Mi amigo el gigante (2016) o las novelas en Ready Player One (2018), del mismo modo que con remakes de historias ya asentadas en el imaginario colectivo como West Side Story (2021).

Spielberg es para ti, te guste lo que te guste

La suma de todos estos ingredientes se traduce en que, además de apelar a la nostalgia e historias conocidas por su audiencia por las que sea fácil sentir familiaridad, Steven Spielberg de igual manera es capaz de tocar muchos palos, para ser capaz de conectar con toda clase de públicos, todo tipo de edades

Si te gusta la fantasía, Spielberg es para ti, pero si en cambio prefieres las películas bélicas, Spielberg también es para ti. Quizá seas más de aventuras, o de intriga, de drama, de comedia, de romance. La respuesta sigue siendo Spielberg. 

El cineasta ha probado casi todos los géneros a lo largo de las décadas, y seguro que alguno de ellos es el que más te gusta, haciendo que su cine sea imperecedero, porque sigue siendo relevante de generación en generación, abriéndote las puertas a su filmografía a través de películas que no tienen nada que ver unas con otras.

Todo ello nos ha llevado al final hasta Los Fabelman (2022), la apuesta más reciente y personal del cineasta por ser una suerte de retrato de su propia vida. 

Una película al tiempo histórica -en la que brilla el desarrollo de sus personajes, permeando al amor de Spielberg por el cine-, al tiempo pulida a nivel visual -pues no prescinde de los efectos visuales, para hacer más efectiva su narrativa aunque sin interferir en el realismo de su historia-.

Ahora, Steven Spielberg está embarcado en su próximo proyecto audiovisual, con el que regresa a la ciencia ficción, ese que para mí es el género más interesante que ha desarrollado, con el que estoy segura de que no nos decepcionará y que tiene muchas posibilidades para volver a convertirse en un clásico imperecedero. 

Con suerte, al que regresará el público dentro de 40 años buscando referentes en Spielberg para realizar sus películas ambientadas en la década del año 2020 -si es que ese es el período elegido por el cineasta para este largometraje sobre el que todavía sabemos tan poco- para unos nuevos años 20 cinematográficos idealizados

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