María Bescós

Colaboradora

Ya se está sustituyendo a las actrices por IA: el caballo de troya de los microdramas

S1m0ne (2001)
S1m0ne (2001)
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

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La ciencia ficción se ha convertido en realidad y ahora las series que ves desde el móvil están protagonizadas por versiones idealizadas de actrices que no han cedidos sus derechos a la IA.

Hace tan solo unas semanas vi S1m0ne por primera vez. Es una película de 2001, escrita y dirigida por Andrew Niccol, que me sorprendió por lo actual que resultaba su lectura más de dos décadas después, y la facilidad con la que hemos llegado a convertir la ciencia ficción en una realidad.

En ella, Al Pacino daba vida a un cineasta que creaba para su próxima película a una actriz desde cero utilizando un ordenador. Metía comandos en la computadora para ajustar sus necesidades a las de la ficción.

Creaba un monstruo de Frankenstein añadiéndole el rasgo de tal intérprete, la expresión de aquella otra, para dar lugar a la actriz definitiva. Irreal pero perfecta. S1m0ne era ciencia ficción hace 25 años, ahora se llama IA.

S1m0ne (2001)
S1m0ne (2001)

La IA se enfrenta a dos grandes problemas

Estamos adentrándonos en una época sin originalidad, de productos clónicos. Ahora todos los carteles publicitarios son iguales, todos los microdramas generados por IA lucen idénticos, cortados por el mismo patrón, con historias reiterativas, rostros que se repiten.

La inteligencia artificial sigue ofreciendo resultados mediocres para sostener producciones hechas tan solo con ella. Su estética tan particular es fruto de un camino hacia un pulido que todavía no ha llegado pero que ya se ha convertido en algo único.

Pero, más allá de sus evidentes carencias, el mayor problema al que se enfrenta la IA es al modo en que las compañías gestionan los derechos de diferentes de artistas cuyos trabajos usan para alimentar sus bases de datos.

Ya no estamos hablando sólo de que le pidas al ChatGPT que te genere una ilustración en estilo Ghibli o Pixar a partir de una foto tuya. Hay un negocio detrás muy potente que se está lucrando del robo y de la identidad de las personas.

Y en los incipientes microdramas, consistentes en videos cortos en formato vertical pensados para ser consumidos desde el móvil a través de aplicaciones específicas o de otras más comunes como TikTok, es donde mayores estragos está causando.

Los microdramas ponen en peligro la carrera de sus protagonistas

La actriz Ashley BeLoat explicaba en una reciente entrevista con el medio Business Insider cómo ella había protagonizado un microdrama que, meses después, acabó convirtiéndose en una serie realizada con IA que estaba disponible en la misma plataforma donde estaba publicada la suya.

Pero lo que más le sorprendió fue ver protagonizándolo a una versión más sexualizada de sí misma hecha por inteligencia artificial, sin que ella hubiera firmado ningún acuerdo para que se pudiera hacer ese uso de su imagen.  

El suyo no es un caso aislado, sino que se está convirtiendo en una práctica habitual en el recién nacido negocio de los microdramas, donde las productoras no suelen ofrecer ningún tipo de seguridad en sus contratos para proteger a sus intérpretes contra el uso indebido de la IA.

Mario Anzuoni | Reuters

Este problema no es nuevo, pues desde que la IA empezó a asomar sus colmillos ya movilizó hace tres años a todo Hollywood en un intento por hacer que se regulara el uso de esa tecnología en la industria.

La cuestión es que todavía seguimos sin ser del todo conscientes de las consecuencias que puede acarrear su uso. Pero mientras intentamos averiguarlo, no existen las medidas necesarias para frenar su avance hacia una gestión segura de estas herramientas.

S1m0ne (2001)
S1m0ne (2001)

“Me sentí sucio y traicionado”, explicaba Evan Gambardella, otro actor de microdramas que se vio envuelto en una situación muy similar a la de Ashley BeLoat. La diferencia es que, en su caso, llegó a un punto en que el público incluso se confundía entre el intérprete original y el generado por inteligencia artificial: “Mucha gente pensó que yo era IA”.

Supongo que si creamos una ficción como S1m0ne a principios de siglo fue porque teníamos claro que queríamos que ese fuera nuestro futuro, y lo único que faltaba era encontrar los medios para hacerlo posible. Ahora que ya tenemos esos medios, aunque sigan estando lejos de ser perfectos, cabe preguntarse: ¿De verdad es esta la realidad que queremos?

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