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Los avances más inútiles de PS4 y la actual generación de consolas

PS4
Con la generación de consolas protagonizada por PS4 y Xbox One a punto de terminar, echamos la vista atrás para analizar cuáles han sido las innovaciones más olvidables de los últimos años.

Con cada salto generacional, los fabricantes de consolas se vuelven locos buscando nuevas formas de sorprender a los jugadores, que exigen no solo los mejores juegos, sino también las máquinas más revolucionarias. Sobre todo, lo que quieren es sentir que están viviendo y jugando un antes y un después, ser los primeros en experimentar los grandes cambios que van a definir la historia del videojuego. 

Por eso, no es poca la presión que tienen los arquitectos y diseñadores de Sony, Microsoft y Nintendo para contentar a su exigente público, a la vez que apuestan por algo que económicamente tiene sentido. A veces aciertan, pero a veces la necesidad de distinguirse del resto es tan grande que da lugar a experimentos que, simplemente, no cuelan.

Puede que esta generación no haya sido la más experimental en ese sentido, pero también nos hemos encontrado con algunos tropiezos interesantes...

LEDs del DualShock 4

DualShock 4

Tras el diseño continuista del DualShock 3, Sony quiso sorprender con el mando de PS4 incorporando una serie de funciones nunca antes vistas en un mando... y con razón. La luz LED del mando impresiona al principio y le da un aspecto futurista... pero no tardas mucho en olvidarte de él. Y lo peor es que puede llegar a molestar, sobre todo si te gusta jugar a oscuras. Para algunos, es una seña de identidad de la consola, pero no nos sorprendería que el DualShock 5 se la cargue para reducir costes y mejorar la autonomía del mando.

Panel táctil DualShock 4

Otra función del mando que muchos hemos olvidado que existe. El panel táctil en el centro del mando funciona, en teoría, como un pad de un odernador portátil, lo que permitiría navegar con comodidad por menús, o incluso "dibujar" formas.

Sin embargo, muy pocos juegos lo han utilizado, y ha acabado relegado a un botón "select" muy grande y caro, y uno de los principales culpables de la bajísima autonomía del mando. Era una idea buena, pero si en toda una generación apenas se ha usado, dudamos que merezca la pena mantenerlo en la siguiente.

Altavoz del DualShock 4

Es posible que muchos ni siquiera sabíais que el DualShock 4 tiene un altavoz. Han sido muy pocos los juegos que lo han utilizado... y cuando lo hacían, muchos lo hemos desconectado inmediatamente: jugar a Death Stranding escuchando el llando estridente de un bebé salir del mando puede volver loco a cualquiera. Tampoco ayudaba que la calidad del sonido es más bien baja, como un teléfono escacharrado. Si PS5 prescinde de él, nadie se llevará las manos a la cabeza.

Kinect

kinect

Quizá el mayor descalabro de la generación. Lo que comenzó como un experimento casual en Xbox 360 con un público muy acotado, se convirtió en una imposición en Xbox One. Por muy futurista que fuese, a nadie le gustaba encender la consola saludándola como si fuera un robot, ni sentir que una cámara monitorizaba todo lo que pasaba en nuestro salón. Y lo peor es que incrementó en 100 dólares/euros el precio de la consola frente a PS4, lo que desniveló la balanza en contra de Microsoft en los primeros meses clave de la generación.

En menos de un año, Microsoft dejó de incluirlo obligatoriamente, y en 2017 se descontinuó su frabricación por completo. Sin duda, un experimento muy ambicioso, con vistas a cambiar no solo los juegos sin nuestra forma de interactuar con la tecnología (se llegó a lanzar una versión para Windows), pero que a la hora de la verdad nadie supo (ni quiso) implementar. Un error que le costó muy caro a Microsoft al inicio de la generación... pero no fue el único.

Smartglass y Apps

La fiebre por convertir las consolas en dispositivos multimedias implicaba extender la consola a las apps del móvil, que por 2013 aún era algo relativamente novedoso. Microsoft apostó muy fuerte por este concepto con Smartglass ya en 2012, que haría que nuestro dispositivo móvil o tablet actuara como una segunda pantalla (muy al estilo del Wii U Gamepad) que mostraría el mapa, el inventario y otros menús. Sony también lo intentó con la fallida PSVita. Sin embargo, la idea nunca cuajó, y el concepto de Smartglass fue enterrado bajo la alfombra junto con Kinect.

Hoy día, las tres compañías tienen sus correspondientes apps con información como listas de amigos, pero pocos jugadores les hacen caso. De hecho, se consideran un engorro. Posiblemente, fue Nintendo la que remató la faena con su app de Nintendo Switch Online, que obliga a utilizarla para funciones tan básicas como el chat de voz (que no está integrado en la consola).

Funciones multitarea

El desastroso primer año de Xbox One no estuvo solo marcado por Kinect. Durante las presentaciones de la consola alrededor del E3, Microsoft se empeñó en vender la idea de que Xbox One sería algo más que una consola de videojuegos, siendo en su lugar una especie de puerto para todo el entretenimiento familiar alrededor del salón: cine, televisión, música...

Algunas de las ocurrencias consistían en partir la pantalla (para poder seguir jugando mientras en una ventania a un lado seguíamos un partido, por ejemplo); o incluir un puerto de entrada HDMI, para enchufar y reproducir otros dispositivos desde dentro de Xbox One, (como por ejemplo... una PS4).

Sobre lo primero, Microsoft retiró esa función multitarea (llamada Xbox Snap) en 2017, para liberar recursos y mejorar la velocidad y el rendimiento de la consola. Sobre lo segundo, se ha confirmado que Xbox One Series X mantendrá el puerto HDMI IN. En sí, no es una mala opción para quien quiera centralizar todos los canales de televisión en la consola... Pero hoy día, con la mayoría de televisiones siendo smart-TV, la mayoría de estas funciones resultan redundantes y tangenciales de lo que todos queremos de una consola: jugar.

Wii U

En este repaso generacional, no podía faltar la joya de la corona: la Wii U. La pobre Wii U. Puede que las cosas antes mencionadas sean más o menos importantes, pero al menos son solo partes de un todo. Wii U era el todo. La consola de Nintendo menos vendida de la historia y más rápidamente abandonada por la compañía de Kyoto, era también, indiscutiblemente, la más innovadora de la generación.

Puede que el márketing (y sus juegos) no estuvieran a la altura, pero de partida, Wii U ofrecía muchos conceptos muy interesantes al mismo tiempo: doble pantalla, posibilidad de jugar sin televisión, juego táctil, retrocompatibilidad total con Wii y sus accesorios... 

Probablemente, demasiadas innovaciones, que desdibujaban lo que siempre ha caracterizado a Nintendo: la sencillez. Wii U era confusa, el público no supo encontrarle el sentido, y Nintendo tardó mucho en reaccionar. Hasta que fue tarde. Quizá a la idea estaba un poco cruda. Hacía falta un giro radical. Un cambio. Un cambio llamado Switch.

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