¿Ganar un festival significa tener una buena taquilla? Los jurados y el público no siempre comparten gustos

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Creemos que una película que ha recibido muy buenas críticas o un gran apoyo acabará siendo un éxito en taquilla, pero el público no siempre piensa lo mismo.
Resulta muy fácil asumir una correlación directa entre el éxito de una producción en los festivales de cine y la respuesta que reciba en taquilla. Si la cinta en cuestión ha sido muy aplaudida por un jurado especializado, está claro que debería funcionar igual de bien entre el público... O eso es lo que se suele pensar.
Pero para entender el éxito o fracaso de una película a nivel monetario hay que tener en cuenta muchos más factores aparte de los que hayan podido convertir a una película en lo más destacado de un festival.
A un festival de cine puede llegar tanto la última superproducción de Steven Spielberg como el debut cinematográfico de cualquier cineasta novel, y las condiciones de distribución y promoción a las que estarán sometidos ambos trabajos serán muy diferentes, por mucho que reciban la misma atención en los premios.
Y es que los festivales de cine son un lugar de encuentro magnífico para diferentes personalidades de la industria y en los que poder conseguir la atención de las productoras, las distribuidoras, de los medios y, en definitiva, del público al que quieres hacer llegar tu obra.
Ganar reconocimiento en un festival es un buen comienzo y una forma de que se le vayan abriendo las puertas a tu película, pero eso no garantiza que al final vaya a acabar siendo proyectada en muchas salas ni que el público vaya a correr en masa para verla.
¿Qué películas han triunfado en los festivales y se han hundido en taquilla?
Pedro Almodóvar, un cineasta consolidado en el ámbito nacional y que en los últimos años ha ido abriéndose al americano a través de sus recientes mediometrajes, ha estrenado este 2024 su último filme, el drama La habitación de al lado, protagonizado por Julianne Moore y Tilda Swinton.
La cinta se alzó con el León de Oro en el pasado Festival de Venecia y ha recibido críticas muy favorables por parte de los medios. Sin embargo, la taquilla no está respondiendo igual de bien a su éxito, pese a contar con todos los ingredientes clave para que lo fuera.
Según El Blog de Cine Español, La habitación de al lado contó con un presupuesto de 18,5 millones de euros, y la película tan sólo lleva recaudados a nivel mundial 5,6 millones de dólares desde su estreno en nuestros cines el pasado 18 de octubre, hace ya casi un mes.
Aunque todavía no ha terminado su recorrido por las salas en el resto del mundo, la nueva producción de Pedro Almodóvar sirve para ilustrar esta dicotomía a la que se enfrentan muchos estrenos, y que se extiende más allá de la frontera de los festivales.
Las buenas críticas, la recepción por parte del público, las múltiples nominaciones y los premios no siempre van de la mano, y Babylon (2022) es uno de los casos más evidentes que hemos tenido la oportunidad de presenciar en los últimos tiempos.
La ambiciosa cinta de Damien Chazelle, quien ya demostró su buen hacer con Whiplash (2014) y La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016) fracasó estrepitosamente con su extensa epopeya hollywoodiense que superaba las tres horas de duración.
Pasó por premios como los Óscar, los BAFTA, los Globos de Oro, los SAG, o los Critics Choice Awards, llevándose alguna estatuilla por el camino, por la prensa no terminó de sintonizar con la propuesta y el público todavía menos, convirtiendo a la cinta en un fracaso en taquilla, que se quedó a 20 millones de dólares de alcanzar con su recaudación lo que costó hacerla.

Pero si nos acercamos a otras apuestas más independientes podemos toparnos con situaciones similares a diferente escala, como le ocurrió a Titane (2021), la galardonada producción francesa de Julia Ducournau en el Festival de Toronto y el Festival de Cannes que también se hundió en taquilla.
Pese a que su directora ya venía respaldada por su igualmente muy reconocida propuesta anterior, Crudo (2016), su nueva incursión en el body horror trajo una respuesta equiparable que no terminó por atraer a las audiencias, tal vez por su ritmo lento o por sus grotescas imágenes, haciendo que se quedar a unos 2 millones dólares de alcanzar su presupuesto.
No hay ni grandes producciones ni pequeños proyectos cuando se trata de medir el valor de una película que haya pasado por los festivales para luego acabar en los cines, porque todas se igualan de una forma parecida, pudiendo recibir múltiples elogios antes de terminar convertidas en fracasos.


