Netflix no es la única responsable de las subidas de precios: deberíamos mirarnos al espejo

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Otra subida más para los consumidores, porque las restricciones y la publicidad no han sido suficiente en estos últimos años.
Netflix anunciaba hace unos días un cambio de tarifas con efecto inmediato que, una vez más, implica que el consumidor se rasque el bolsillo. No es la única plataforma de streaming que hace esta jugada, claro, pero sí va a ser el objeto de mi artículo de opinión. Eso sí, no descarto salirme por la tangente en algún momento.
Hubo un tiempo en que parecía que las compañías habían ganado una guerra aparentemente insalvable en internet contra la piratería. Las plataformas de streaming ofrecían contenidos populares de forma legal y a precios razonables.
Pero el mercado de la transmisión se fue saturando: ya no eran solo Netflix y HBO, llegaron Prime Video, Disney+, Apple TV+ y compañía y era de sentido común que esa competencia fuese beneficiosa para los consumidores. Pero el sentido común es el menos común de los sentidos.
Todas las plataformas empiezan con ofertas tentadoras: algunas con periodos de prueba gratuitos, otras con descuentos vitalicios mientras mantengamos las condiciones… Luego empiezan los problemas, y las subidas de tarifas.
La subida "para ofrecernos mejores contenidos"
Los usuarios de Netflix ya están recibiendo, o pronto lo harás si aún no te ha tocado, el correo electrónico de rigor para informar de la subida de precios de tu suscripción. En líneas generales es la cantinela de siempre, un copy-paste que todas las compañías parecen utilizar.
"De vez en cuando, tenemos que subir nuestros precios para poder seguir ofreciéndote los mejores contenidos y bla, bla, bla". Es un correo generado tras una decisión tomada el día después de que Netflix anunciase beneficios millonarios. No es que estén contra las cuerdas.
Sí, claro, el objetivo de toda empresa es conseguir beneficios, pero el descaro con el que se está delegando esa carga sobre el bolsillo de los clientes es atroz.
Especialmente, la cosa se vuelve más insultante cuando vemos en qué se gastan esos ingentes presupuestos: 300 millones de dólares en Estado Eléctrico, 200 millones en El agente invisible, Stranger Things pugnando entre las series más caras de la historia… Total, pagamos tú y yo, consolega.
No entro en qué contenido es mejor, sino a que Netflix no es famosa por mirar la cuenta, salvo cuando los visionados no son los deseados, entonces llegan las famosas cancelaciones, y para eso no te consultan a ti, que pagas. ¿Te gustaba Cristal oscuro: La era de la resistencia? Pues te aguantas, porque solo se ha llevado un Emmy.
Las vacas flacas no las paga Netflix, las pagas tú
En 2022, la "primera caída de suscriptores en una década" sumió a Netflix en la entropía más surrealista. La plataforma seguía siendo líder indiscutible del mercado de streaming con cerca de 221 millones de suscriptores, pero los accionistas hicieron una espantada como si el barco se hundiera.
Comenzaron a tomarse medidas infames que todos recordamos: la llegada del nivel con publicidad, la eliminación del Plan Básico para los nuevos suscriptores o la prohibición tajante de compartir cuenta con quienes vivan fuera del hogar, salvo que antes pases por caja. También hubo subidita de precio entonces, y ahora tenemos otra porque patata.
De todas las medidas, el plan con publicidad era la más lógica. ¿Afectaba a los usuarios? Sí, pero era opcional, no una imposición amparada en una excusa barata.
Sí, pobrecitos que se habían dejado unos millones de usuarios en un par de trimestres… Recordemos: primavera de 2022, 221 millones de usuarios… otoño de 2024, 282 millones de usuarios. No creo que haga falta un croquis.
Una tendencia que no va a cambiar
Netflix lleva dos años de crecimiento bestial y, a partir de 2025, ni siquiera compartirán sus datos de suscriptores. De las cosas buenas que se pueden decir de la plataforma era su transparencia en estos menesteres, y ahora ni le dan importancia.
Pero este es un problema que no vamos a dejar de encontrarnos y no solo en las suscripciones de Netflix u otras plataformas de streaming. Si PlayStation Plus sube de precio, se monta una escandalera igual. ¿Que te pegan un palazo con el aceite de cocinar? Pues nos vamos a protestar al bar.
Es parte de la naturaleza humana, y tenemos culpa todos de ello. Las protestas, incluida esta mía, por la nueva subida de precios de Netflix, quedarán en el anecdotario y la vida continuará, con todos aflojando la cartera porque "es lo que toca".
Alguno se irá, claro, pero la gran mayoría seguirá pagando. Y cuando haya otra subida, lo mismo. Como decían en El rey león, es el ciclo sin fin. No es nada nuevo que no hayamos visto antes y no vayamos a volver a ver.
Desde el que decidió pagar cinco veces más por unas zapatillas de tela con una estrellita al que consiente comerse la bolsa de patatas fritas de toda la vida con ración extra de aire y con un aumento del 500% en el precio con respecto a hace 20 años, es una parte de la economía cuyo cambio debería empezar con los consumidores.
Pero claro, sin intención alguna de ofender, pues de ella formamos parte todos, incluido quien escribe: la masa es estúpida, y de ello se valen a la hora de aplicar medidas injustas. Al final, Netflix hace lo mismo que cualquier empresa a la que se le permite esto por parte de su base de clientes, y así será hasta que se produzca un cambio paradigmático que veo muy improbable.
