¿Tiene sentido que RTVE emita el Grand Prix del verano en pleno 2023?

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Opinión

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El Grand Prix del verano, el programa mítico presentado por Ramón García, regresa en 2023 ante el entusiasmo de los fans, ¿pero sigue teniendo sentido hoy día un formato como este? Investigamos en la creación de este nuevo viejo programa... y el otro Grand Prix, en Twitch y con Ibai, que nunca fue.

El Grand Prix del verano fue uno de los programas que más marcaron a toda una generación de millenials tardíos españoles. Los niños y niñas que lo vieron en su momento ahora son jóvenes adultos que ahora piden su regreso, con todo el sentido del mundo. Si Indiana Jones vuelve, que es de boomers, ¿por qué no el Grand Prix?

Por edad, uno de esos jóvenes que probablemente creció viendo el Grand Prix por la tele es Ibai Llanos

El streamer más famoso de España nació en 1995, el año en el que se emitió la primera edición de Cuando calienta el Sol, rebautizada un año después como Grand Prix

Sus millones de seguidores se componen mayoritariamente de generación Z, que nunca conocieron el Grand Prix, porque su última emisión fue en 2009, y ya estaba de capa caída, relegado a las autonómicas, y con Bertín Osborne como presentador.

Por eso fue un momento tan significativo cuando, en noviembre de 2021, Ibai y Ramón García dijeron que iban a dar juntos las campanadas en Twitch. Dos generaciones se daban la mando y asistían a otro anuncio mágico: los dos vascos estaban trabajando en revivir el Grand Prix

El tuit alcanzó 130.000 likes y 30.000 retuits, y de él se escribieron muchos titulares. Pero poco después las cosas se enfriaron. Durante 2022 se celebraron varias reuniones entre Kosmos, la empresa de entretenimiento fundada por Piqué que representa a Ibai, y Europroducciones, dueña de los derechos del programa.

Como recogió El Confidencial Digital, las dos partes intentaron dar con la forma de financiar un programa tan costoso, que requeriría la construcción de nueva infraestructura. Consideraron la inclusión de "product placement" en las pruebas y lo aplazaron a 2023, pero las cuentas no salían.

Llegamos a 2023. Europroducciones finalmente llega a un acuerdo para producir una nueva temporada de el Grand Prix, pero no es con Kosmos y con Ibai, sino con RTVE

El ente público, que mantuvo en antena el programa durante 10 años, entre 1995 y 2005, tuvo más éxito negociando presupuesto, y el programa fue aprobado, no sin algunas dificultades, entre marzo y abril de 2023, como confirmó el citado medio.

La derrota simbólica de Ibai y el Grand Prix representa las diferencias entre Twitch y la televisión

Ibai perdió la puja por el Grand Prix con RTVE, que con la dirección de Elena Sánchez (su predecesor, José Luis Pérez Tornero, había desechado su regreso) intervino para evitar que "les robasen" el Grand Prix y este acabara devaluado como producto de Internet.

La ambición de Ibai Llanos y su equipo de productores parece no tener fin, como demostró el éxito de audiencia de La Velada del año 3, con 3,4 millones de espectadores en todo el mundo en su minuto de oro.

Sin embargo, con el Grand Prix han sufrido una importante derrota simbólica. El plan de unir a dos generaciones de espectadores en Twitch, ganando a la televisión tradicional (y para más inri, la tele pública) en su propio terreno fracasó.

Es un tópico dañino enfrentar el mundo de los streamers con el de tele tradicional, pero también es un error fingir que son lo mismo y que lo que funciona en uno puede funcionar en otro. El abortado Grand Prix de Twitch, un formato típicamente televisivo que no encajaba en el mundo de Twitch, no es el único ejemplo.

En mayo, tras la brutal acogida de la final de la Kings League, que provocó sold out en el Camp Nou, Mediaset y Piqué anunciaban a bombo y platillo que en Cuatro se emitirían los partidos de la Kings y Queens League de los fines de semana.

Mediaset pagó casi un millón de euros por los derechos de esta competición, que no lograron, ni de cerca, los objetivos de audiencia esperados.

Por qué el Grand Prix de Ibai en Twitch no hubiera funcionado

Una parte se muere de curiosidad por ver cómo hubiera sido un Grand Prix en Twitch presentado por Ibai y Ramón García. En el mundo de Internet siempre hay que dejar margen para las imprebisibilidades, pero probablemente hubiera sido un fracaso.

Twitch tiene (o debería tener) un tipo de programación más espontánea. Cosas como la Velada triunfan por el morbo de ver a personalidades de Internet en un ambiente diferente, algo parecido a las ligas de fútbol 7 de Piqué. Eso no existe en el Grand Prix, donde los protagonistas son anónimos, embajadores de pueblos de toda la geografía española.

Lo más importante de todo es que la emisión de contenido por Internet tiende a consumirse de forma aislada

Eso es un desafío mayor, al que se tienen que enfrentar todos los programas de telerrealidad que quiera emitirse a través de Internet (como el próximo OT en Amazon Prime Video, que será el primer programa emitido en directo en la plataforma).

Las plataformas siguen existiendo detrás de una barrera tecnológica que mucha gente no está dispuesta a cruzar, y eso hubiera privado al programa de su valor aglutinador del que ya hacía bandera el Grand Prix hace 25 años, "el programa del abuelo y el niño". 

¿Tiene sentido el Grand Prix hoy día en TVE?

El éxito que han tenido las últimas ediciones de Operación Triunfo entre la generación Z, que habitualmente renegaría de la televisión, es un motivo para sentirse optimistas sobre el buen funcionamiento del Grand Prix en 2023.

Si a eso sumamos el factor nostálgico entre segmentos amplios de espectadores y lo arraigado que está este programa al periodo estival, el Grand Prix tiene muchas opciones de cumplir con objetivos de audiencia, si bien gran parte de su rendimiento a lo largo de la temporada dependerá de la recepción que reciba su primer programa con el nuevo formato.

Y todavía hay muchas sombras flotando: la ausencia de vaquilla (que no podría volver por las leyes contra maltrato animal, además de la mayor sensibilización de la sociedad en términos medioambientales) se paliará con dos locutores disfrazados que comentarán las pruebas.

Esto ha sentado de forma irregular en muchos fans, que temen que sea una de las concesiones del programa a un tipo de humor streamer para atraer a los espectadores más jóvenes y que, como ocurre a menudo, se quede en tierra de nadie, sin hacer gracia ni a niños ni a adultos. Aunque el peor escenario posible sería que no haya niños que los escuchen. 

La gran incógnita, y el gran desafío al que se enfrenta el nuevo Grand Prix, es que mantenga su interés pasado el boom nostálgico inicial

¿Cuántos de los que celebran con júbilo el regreso del programa de su infancia se quedarán a verlo? ¿Cuántos nuevos seguidores ganará en esta temporada de siete programas? El verdadero éxito del nuevo Grand Prix dependerá más de los segundos que de los primeros.

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