Belén Rueda reivindica las “historias de mujeres que tengan una cierta edad” en el cine, interpretadas por actrices mayores

Entrevista con Belén Rueda, la actriz que da vida a Marisol en Caída libre, y con Irene Escolar, que se pone en la piel de Claudia para este drama deportivo dirigido por Laura Jou.
Belén Rueda se pone al frente del reparto de Caída libre, una película sobre una entrenadora de gimnasia rítmica llamada Marisol que es demasiado exigente con sus deportistas, en contraposición al personaje de Claudia, interpretado por Irene Escolar.
Caída libre es el segundo largometraje de Laura Jou después de La vida sin Sara Amat (2019), y cuenta con el respaldo de J.A. Bayona como productor.
Belén Rueda: Pues ha sido fascinante. Es como un soplo de aire fresco al mismo tiempo que... ¡Guau! Ella llevaba seis meses aquí en España nada más cuando llegó. Venía de Ucrania y, bueno, de una situación muy delicada. Y es su primer... Muy delicada no, ¡una mierda de situación! Perdón.
Pero era fascinante, primero por el personaje que hace: ella ha sido gimnasta y todavía, cuando ella estaba entrenando allí, la dureza que ejerce Marisol, mi personaje, sobre las gimnastas, ella lo había sufrido. De hecho, yo me acuerdo que decía: "Es que yo ahora mismo no estaría en peso para poder hacerlo". Y es que la tienes que mirar dos veces.
O sea, quiero decir, que se mete en un mundo en el que ella piensa que va a tener la dureza, lo mejor de todo ese entrenamiento, y la verdad es que daba mucho... Y se dejaba, ¿eh? Daba mucho gustito hablar con ella y cuidarla, porque ella fue muy valiente, muy generosa en su personaje: poner algunas cosas.
Porque claro, cuando es tu primer personaje prestas muchas cosas tuyas, porque no tienes un recorrido a nivel profesional, con lo cual ella prestó muchas cosas de... bueno, de situaciones muy, muy extremas. Y es verdad que en la gimnasia rítmica, y sobre todo con una entrenadora como Marisol, la dureza, la intransigencia y todo eso, hace mella en la persona.
Belén Rueda: Bueno, eso te lo puede decir Irene.
Irene Escolar: Bueno, yo no tengo... Quiero decir, yo no me dedico a eso, por tanto, no lo sé. Pero en mi experiencia para preparar la película sí que estuve yendo un par de veces al Centro de Alto Rendimiento de aquí de Madrid.
Y me encontré con unas entrenadoras muy jóvenes, con las que tuve unas conversaciones bastante interesantes sobre cómo ellas habían vivido su entrenamiento, en su momento, y cómo ellas estaban ejerciendo ahora ese...
Bueno, no lo llamaría poder, simplemente estaban transmitiendo lo que ellas habían aprendido a otras personas y ya no lo hacían de la misma manera en la que lo habían hecho con ellas, ¿no?
Entonces, yo sí quiero pensar que hay un cambio generacional y que se está empezando a ver un cambio de paradigma en cuanto a cómo vivir este tipo de trabajo, de disciplina, o lo que sea. Como todo, en general, en la sociedad, ¿no?

Belén Rueda: Sí.
Irene Escolar: Tiene que empezar pues... Espero que este cambio esté ocurriendo. Yo, en las dos veces que estuve en ese contexto sí que lo vi, lo sentí, y me encantó hablar con ellas y verlas trabajar con las chicas más jovencitas.
Belén Rueda: Sí, es verdad. Yo creo que Marisol nos muestra una generación... Es verdad que son disciplinas muy duras. Primero son duras porque es verdad que, físicamente, necesitan un entrenamiento duro. El cuerpo de naturaleza es vago y no quiere hacer esas cosas, pero es muy duro.
Y luego emocionalmente había una tradición dentro de la gimnasia rítmica, también porque las chicas eran muy jóvenes y tienes mucha más influencia sobre ellas. Un adulto te puede contestar con más facilidad que los que son más jóvenes porque todavía están en formación como personas y...
Y sí que había una cierta tiranía -una cierta no: una tiranía, sin la cierta-. Una tiranía, sí, hacia las gimnastas, que las influye mucho emocionalmente. Lo que pasa es que también es verdad que en la película también queremos contar pues esto.
La gimnasia rítmica es perfecto para contar esto con respecto a una mujer como Marisol, que ni siquiera ella misma como persona se permite ni la vulnerabilidad, ni la empatía, ni la equivocación.
Busca la perfección continuamente, ¡según ella!, porque la perfección no existe, porque cada uno tiene una idea de lo que es la perfección; pero ella tiene claro cuál es la perfección y sigue su camino, da igual lo que pase alrededor. Sin embargo, y de hecho, toda su formación va hacia eso.

Mira, a mí me pasó una cosa muy curiosa el otro día: después de ver la película, bicheé un poquito de las entrenadoras, porque estuvimos en el CAR del equipo nacional y también en Barcelona. -El CAR es donde entrenan las gimnastas, las de gimnasia rítmica-.
Y fue muy curioso porque dije: "Voy a bichear un poquito en internet". Y entonces vi un reportaje en el que ellas, cuando eran gimnastas -que las vi de gimnastas-, era súper jovencitas, estas mismas entrenadoras, y según habían ganado la plata en Atlanta se habían ido a la India, porque había un grupo de niñas allí que hacía gimnasia rítmica.
Y fue muy emocionante porque, para empezar, cuando ellas llegaron allí, ni siquiera estas niñas tenían aparatos. No tenían cintas, no tenían las mazas, los aros y las habían llevado todo eso, que se lo dieron un poquito después. O sea, estuvieron varios días. Entonces: esto forma parte de la formación de las nuevas entrenadoras.
Quiero decir, ir a un sitio donde no tienen absolutamente nada, y simplemente un pequeño gesto o una coreografía que les habían marcado. Fue muy curioso porque hicieron la coreografía en la que ellas les enseñaban su parte española y ellas su parte india. O sea, eran goma ellas, tenían una elasticidad brutal.

Entonces, lo que quiero decir es que la formación no es solamente aquello que aprendes donde estás entrenando, sino que la vida te aporta también otras cosas que son importantes. Entonces, el personaje de Marisol... Creo que es importante tener las cosas claras en la vida.
Pero es verdad que en la actualidad la competitividad es tan grande que es que parece que no te puedes salir del camino que tienes marcado, porque entonces te desvía. ¡No!, es que ese camino que tienes marcado cuando te desvías también te aporta cosas que son importantes.
Y Marisol, por ejemplo, no se deja sentir, porque piensa que si no, no va a poder llegar a donde quiere. Y yo creo que es realmente lo que queremos contar en esta película.

Belén Rueda: [Irene mira a Belén y Belén se ríe] ¡Me mira a mí porque soy yo la mayor!
Irene Escolar: No, no, no. ¡Para ver qué piensas tú! Pero me interesa. No, no, no. No lo sé. Creo que... A ver, creo que, que te llegue un guion bueno ya es difícil siempre, ¿no?
Belén Rueda: Sí.
Irene Escolar: Evidentemente. Eh... Por lo que cuentan otras compañeras... Depende de la experiencia de cada uno, pero sí que es verdad que a partir de una edad...
Yo estoy estrenando una serie ahora donde mis compañeras tienen todas entre los 40 y los 50, y todas sí que comentaban, y las he estado escuchando mucho estos días, pues que les empiezan a llegar menos papeles que hace unos años. O sea que sí que debe ser evidentemente una realidad.

Belén Rueda: Es una realidad pero te puedo asegurar que hace unos años era muy exagerado. Muy exagerada. Y sí que es verdad que, bueno, pues de Estados Unidos nos llegaban grandes actrices que nos gusta siempre verlas, que tienen 50 y tantos, y que en un momento dado, ya hace unos años, se tuvieron que poner a producirse ellas solas.
Que, claro, lógicamente ellas pueden porque ganan lo que todas nosotras juntas, en un solo proyecto, quiero decir. Que hay muchas veces que a mí me han llegado a decir: "Bueno, ya tienes una experiencia, ¿por qué no produces tú como hacen las americanas?" Digo: "Pues porque no gano lo que las americanas, amiga". [Risas]
Quiero decir, para hacer tu propio proyecto tienes que dejar de trabajar y concentrarte en ese proyecto, porque cuando a nosotros nos llegan los proyectos y nos llegan los guiones, ha habido -por decir algo- ¿a lo mejor tres años de preparación?
Ha habido un año entero de escritura. El encontrar después... el montar ese proyecto a nivel económico, a nivel de presupuestos... O sea, quiero decir, tienes que parar, y para poder parar tienes que poder tener algo donde agarrarte y comes, ¿no? Se come todos los días.
Lo que quiero decir con esto es que lo bueno de cumplir años es que da la experiencia, a lo mejor para entrar, dentro de tu sector, en otras partes, como producción, etcétera, pero al mismo tiempo...
Y antes era imposible, porque yo veo que las nuevas generaciones se preparan a nivel de guion, a nivel de producción y se lo permite. No es que antes no estuvieran preparadas, es que ahora se lo permiten.
Yo recuerdo que en su momento, no voy a decir cuál, pero hice una película en la que: "No te podemos pagar el caché". Y digo: "Bueno, no pasa nada. Como yo creo mucho en esta película, me pagáis esto, y luego ya cuando se estrene, cuando se ingrese el dinero, me dais un tanto por ciento".
"No queremos que ninguna actriz, ningún actor, entre en eso". Digo: "Bueno, pues entonces me pagáis lo que me tenéis que pagar". Quiero decir, que era como: "¿Cómo que una actriz se va a llevar un tanto por ciento?", o sea, como entrar en la producción, ¿me explico?
Entonces, ahora, eso es un poco más abierto porque, aunque somos actrices, también tenemos unas ideas que nos gustaría desarrollar, y tenemos a gente que conocemos que puede ayudarnos a desarrollar eso.
Lo que quiero decir es que está como cambiando un poco: ¿interesan las historias de mujeres que tengan una cierta edad? Sí, todos tenemos una madre. No todas somos madres, pero todas tenemos una madre y todas tenemos un pasado que nos interesa, que nos marca en nuestra vida. Pues las mujeres hablamos mucho, pero de lo que nos pasa en realidad menos.
Caída libre, la nueva película de Belén Rueda e Irene Escolar, llegará a las salas el próximo 17 de mayo.



