Dangerous Driving
Análisis

Análisis de Dangerous Driving, el heredero de Burnout para PS4, Xbox One y PC

Por Alberto Lloret

Versión comentada: PS4

Con nuestro análisis de Dangerous Driving para PS4, Xbox One y PC vas a saber si lo nuevo de los creadores de Burnout, un nuevo arcade de velocidad, sigue la estela de Burnout 3 y Burnout Paradise, los míticos títulos que se lanzaron bajo el paraguas de EA. Un nuevo festival de choques, velocidad y carreras de todo tipo... ¿pero merece la pena?

Hace poco más de un año llegaba a las tiendas Burnout Paradise Remastered, una puesta al día para PS4 y Xbox One del mítico arcade de velocidad en mundo abierto, que ofrecía leves mejoras gráficas junto a su atemporal jugabilidad. Su lanzamiento venía a recordarnos que no veíamos un nuevo Burnout desde hacía más de una década...

Ahora, 13 meses después, llega Dangerous Driving, lo nuevo de Three Fields Entertainment, el nuevo estudio de Alex Ward (pieza clave de Criterion y de la serie Burnout en general), con el que precisamente retoman el salvaje concepto de velocidad arcade que caracterizó Burnout.

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Vaya por delante que Dangerous Driving para PS4, Xbox One y PC es, justamente, lo que muchos fans de Burnout estaban esperando, el "Burnout 4" que nunca llegó a existir. Más carreras evitando el tráfico, a velocidades de vértigo, echando de la carretera a los rivales... vamos, adrenalina en estado puro.

Pero pasada la euforia inicial, el concepto es un ligero paso atrás respecto a Burnout Paradise (no hay mundo abierto), aunque recupera todas las mecánicas y tipos de carrera que se fueron incorporando a la saga de Criterion, y las termina de completar con algunas novedades.

Analisis Dangerous Driving

Y recalco que para mi es un paso atrás porque todo, desde el estilo del interfaz a las carreras o el despliegue técnico parece regresar al primer Burnout, el más comedido, limitado y con un presupuesto más ajustado... y con el que, por momentos, comparte sensaciones.

Es algo que se nota en muchos detalles, desde los sobrios menús, a la forma de desbloquear carreras y vehículos (con un vetusto sistema de medallas) o incluso la forma en que progresamos entre divisiones. Pero vayamos por partes.

El control, elemento fundamental en cualquier arcade, no se aleja ni un milímetro de lo establecido en la saga Burnout: contamos con un botón para acelerar, otro para frenar, uno para liberar el turbo (que rellenamos conduciendo en dirección contraria, realizando saltos, evitando colisiones o provocándolas en los rivales), y otros dos más para cambiar de vista y mirar hacia atrás.

Analisis Dangerous Driving

Por tener, incluso retiene la posibilidad de maniobrar nuestro vehículo una vez siniestrado, lo que nos permitirá provocar alguna colisión adicional contra un oponente y así regresar a la carrera con la barra de turbo algo más cargada.

A grandes rasgos, la propuesta de modos es limitada. Todo se concentra en torno a un modo Tour, organizado en distintas divisiones (por vehículos) y con un número variable de eventos o carreras en cada una (entre 13 y 9, de media). De primeras todo está bloqueado, y a base de ganar medallas, vamos desbloqueando eventos, vehículos y categorías más avanzadas.

Así pues, regresamos al concepto de "eventos sueltos", inconexos, que tienen lugar en circuitos cerrados. Estos eventos son de todo tipo (nueve variantes en total), desde carreras convencionales, a vueltas rápidas contra el crono, centradas en las colisiones, persecuciones, duelos 1 vs 1 en los que si ganamos conseguimos el coche del rival...

Todos los tipos de carrera que jugaste en Burnout están en Dangerous Driving, incluido el modo Eliminator (en cada vuelta, el último es eliminado) o Pursuit (persecuciones con coches de policía). Pero no todos son idénticos. Por ejemplo, en este último, Pursuit, los coches a abatir tienen su propia barra de vida, visible en todo momento, al estilo del clásico Chase HQ, y los choques requieren una estrategia ligeramente distinta para no alejarnos demasiado de ellos tras cada impacto.

Analisis Dangerous Driving

Heatwave, por su parte, nos invita a agotar la barra de turbo "de una sentada", para que se rellene de forma automática y aumente paulatinamente nuestra velocidad punta con cada regarga del turbo (podemos enlazarlas constantemente).

Tampoco faltan GP o campeonatos de tres circuitos, o un modo Survival, que nos invita a alcanzar checkpoints antes de que se agote el tiempo. Como veis, un plantel de tipos de carrera variado, que además, en los niveles avanzados introduce variantes, como por ejemplo, que los takedown o colisiones de los rivales sean válidos sólo si los provocamos contra el tráfico de las carreteras.

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En total, 68 eventos distintos, en los que nos ponemos al volante de todo tipo de vehículos, desde un turismo normal y corriente a Supercars, prototipos, SUV o incluso monoplazas de F1. Todos ellos modelos ficticios, sin licencia, aunque con referencias claras en muchos casos, y algo de humor en otros (como la publicidad de los monoplazas).

Su control es casi idéntico, pero con matices que hace que pilotar cada clase de vehículo sea ligeramente diferente. Algunos derrapan más y mejor, otros transmiten la sensación de ser más pesados... aunque no deja de ser un arcade, y estas diferencias siempre quedan al servicio de la diversión, no de la simulación.

Aun con estos variados y entretenidos mimbres, Dangerous Driving tiene su ración de problemas. El primero es que el juego corre sobre Unreal Engine 4 (y no las herramientas propias de Criterion, como Renderware).

Esto no debería ser un problema en sí mismo, pero hemos detectado problemas de clipping, caídas en las tasas de frames y otros defectos menores, como algunas texturas altamente pixeladas (evidente en algunos tramos de asfalto). Esto último a gran velocidad es menos evidente, claro está.

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Pero aun hay más: si juegas en PS4 Pro o Xbox One X, el juego alcanza de forma nativa los 1080p/1140p respectivamente y 60 fps... pero no así en los modelos base, donde sólo alcanza 30 fps, un detalle que le resta fluidez y unos cuantos puntos de espectacularidad.

Tampoco son desdeñables los tiempos de carga, especialmente largos al cargar una nueva carrera, y considerables incluso si reintentamos un evento (por ejemplo, si a mitad de carrera vemos que es imposible ganarla).

El control también da la sensación de necesitar una pequeña revisión y ajustes, ya que el comportamiento del derrape y la frenada en ocasiones resulta un tanto errático, y tan pronto presionar el freno en plena curva favorece el derrape, como al siguiente giro nos hace reducir nuestra velocidad. No es nada grave, pero en ocasiones no terminarás de entender porqué el coche hace lo que hace. 

Más triste resulta todavía que el juego no tenga banda sonora, más allá del tema del menú principal. Dangerous Driving cuenta con integración de Spotify, aunque sólo podemos iniciar sesión si tienes cuenta premium: si no, correrás sin música. Una buena manera para Three Fields Entertainment de ahorrarse los costes de licenciar música y que cada uno juegue con la que quiera... pero un punto negativo para quienes no tienen Spotify Premium.

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Para terminar, tampoco ofrece ni multijugador online, ni local a pantalla partida. Lo único que hay, en este sentido, es un ranking online en el que podemos ver nuestra posición frente a otros jugadores en cada evento. Para rematar, el juego nos llega en perfecto inglés, sin traducir los escasos textos.

Todo esto puede parecer un jarro de agua fría para aquellos que estuvieran esperando el retorno de Burnout. Pero si eres un fan acérrimo muchas de estas cosas te darán un tanto igual: aun con sus fallos, Dangerous Driving logra transmitir unas sensaciones muy parecidas a las de Burnout, desde la vertiginosa velocidad al chute de adrenalina tras provocar un choque a 200 por hora, sin dejar de añadir pequeñas novedades por el camino.

Analisis Dangerous Driving

Más allá de nuevos tipos de colisiones o que los vehículos accidentados permanezcan más tiempo en pista (pudiendo provocar nuevos tipos de accidente), el juego cuenta con 7 circuitos base, todos ellos con 3 trazados de distinta duración (corta, media y maratón).

Pero Dangerous Driving no se queda ahí y también juega con la idea de interconectar los circuitos en puntos muy concretos del trazado para crear circuitos más largos y desafiantes. Así, conecta hasta tres de estos siete circuitos para ofrecer una "megapista" de más de 32 kilómetros de recorrido.

Analisis Dangerous Driving

Detalles que, aun con todo, no impiden que pensemos que hubiera sido de Dangerous Driving si, en lugar de un estudio pequeño, estuviera respaldado por un gran editor que le hubiera proporcionado los recursos necesarios, como pasó en su día con EA. 

Eso se nota en detalles como la escasa personalización de los vehículos (pulsa un botón para cambiar la pintura), el escaso plantel de vehículos (a lo sumo hay cuatro variantes por categoría) y, en general, se le siente algo parco en opciones.

Analisis Dangerous Driving

Porque, al final, Dangerous Driving no consigue quitarse esa sensación de ser un arcade divertido, que gustará a los fans que estaban esperando algo en esta línea... pero que tampoco lleva la fórmula más lejos, ni hace nada para revolucionarla, ni ofrece un enorme abanico de opciones (ni modos, ni coches, ni circuitos).

Un juego entretenido, que gustará a los fans que estaban esperando algo en esta línea. Como primer contacto es correcto... pero después de tantos años de espera, quizá esperábamos algo más grande y ambicioso por parte de Alex Ward. ¿Habrá que esperar a Dangerous Driving 2? Sólo el tiempo lo dirá...

Nota: el código de review de Dangerous Driving fue facilitado por el editor

Valoración

Dangerous Driving es como regresar al primer Burnout: adiós al mundo abierto y a unos gráficos ultra pulidos, para recuperar las carreras en circuitos cerrados. Se mantiene su velocidad, los takedowns y la variedad,... pero sin ese nivel de refinamiento que nos enamoró.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La sensación de velocidad. La variedad de tipos de carrera. Los takedown. La intensidad de las carreras.

Lo peor

Pocos modos y opciones. Sin multijugador. Fallos visuales (clipping, petardeos puntuales...). Sin banda sonora. Sin traducir. Los tiempos de carga.